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Espiritismo para los niños - Célia X. de Camargo - Português Inglês 
Año 4  164 – 27 de Junio del 2010

 
                                                            
Traducción
ISABEL PORRAS GONZÁLES - isy@divulgacion.org

 

El avestruz

 

Toninho era un niño que nunca enfrentaba los problemas de frente.

Cuando tenía una dificultad en casa, y no conseguía resolver, la madre preguntaba:

— Y ahora, hijo mío, ¿qué vas a hacer?

— No te preocupes, mamá. Eso no es nada, puedes dejarlo que yo lo resuelvo.

Cuando él andaba con notas bajas en la escuela, la madre afirmaba, preocupada:

— Toninho, tú tienes que estudiar más, hijo mío. Estás en época de exámenes y no has estudiado.

Y él respondía:

— Puedes dejarlo, mamá. Voy a estudiar. Los exámenes son fáciles, no te preocupes.

No obstante, el próximo boletín venía con notas peores aun.

— Mi hijo, si tú no te esfuerzas más, ¡vas a acabar perdiendo el año!

— ¡Que no, mamá! ¡Voy a recuperarme, tú vas a ver!

En todo Toninho actuaba de la misma manera, huyendo del problema, como si no quisiera ver la realidad.

Un día, cansada de oír siempre las mismas respuestas, sin actitud ninguna del hijo, la madre le dije:

— Toninho, el papá estará de guardia en la empresa el próximo domingo y no vendrá a almorzar. ¿A ti te gustaría ir al zoológico?

— ¡Claro, mamá! ¡Adoro los animales!

Entonces, el domingo inmediatamente pronto la madre preparó unos bocadillos bien gustosos y fueron para el zoológico. Después de ver los bichos, ellos harían un pic-nic en un parque allí cerca.  

Toninho estaba eufórico y adorando todo lo que veía. Él quedó más impresionado con el león, las jirafas y los monos. Caminando, ellos llegaron cerca de un cercado más alto, donde el niño vio a un animal extraño. Parecía un ave, pero era enorme, descoyuntada, y tenía el cuello y las piernas peladas.

— ¿Que animal es ese, mamá? — preguntó, impresionado.

La madre explicó, sonriente:

— Es un ave, mi hijo, y se llama avestruz. Es considerada la mayor ave del mundo y de la más rápida también. ¡Llega a medir hasta 2.5 metros y a pesar 150 kilos!

— ¡Ah!... ¿Y por qué aquel otro avestruz está metiendo la cabeza en el suelo?

— Bien, esa es una historia interesante. Algunas personas dicen que el avestruz actúa así para guardar alimentos, escondiéndolos de otros animales; otras dicen que es para colocar los huevos para cubrirlos,  como  si  fuera  un nido; otras

aún dicen que el avestruz mete la cabeza en un agujero cuando tiene miedo o para esconderse de un enemigo, es decir, para no ver el  peligro que se aproxima.

— ¿Es así?... ¿Y cuál es la verdad?

— Tampoco sé con seguridad, Toninho. Lo que yo sé es que el pueblo, cuando alguien no quiere ver un problema, dice que está actuando como el avestruz: escondiendo la cabeza en el agujero para fingir que está todo bien.

Toninho se quedó pensativo delante de las palabras de la madre, permaneciendo callado.

Como el cielo estaba lleno de nubes y amenazara lluvia, decidieron volver para casa más pronto.

Ya en casa, la madre de Toninho arregló la mesa y colocó la comida que había preparado con tanto cariño y ellos comieron con satisfacción.

No obstante, el niño continuaba pensativo, y la madre preguntó:

— ¿Estás preocupado, hijo mío?

El chico miró para la madre e indagó:

— Mamá, ¿será que nosotros tenemos alguna semejanza con el avestruz?

— ¿Tú qué crees, hijo?

Toninho respiró hondo y respondió:

— Creo que yo he actuado como un avestruz.

— ¿Por qué?

— Sé que no estoy bien en la escuela y, por pereza, busco engañarme y engañarte a ti también, mamá.

— ¡Ah!... ¿Y qué pretendes hacer?

— Sé que necesito enfrentar la situación y estudiar más. Ese hecho me hizo recordar que, el otro día, cuando leímos el Evangelio, tenía una lección en que Jesús decía que si la gente se ayudara el cielo, es decir, los Amigos Espirituales nos ayudarían.

— ¡Muy bien, mi hijo! Tú ahora estás tomando la decisión correcta.  

La madre, emocionada, extendió los brazos y dio un abrazo bien apretado al hijo, y después dijo:

— Tú sabes que puedes contar conmigo y con tú padre, ¿no es así?  

— Yo lo sé, mamá, y agradezco a Jesús por tener a vosotros como mis padres. 

De ese día en delante, Toninho se esforzó estudiando y realizando los deberes escolares. Y, después de los exámenes, el niño llegó todo feliz, entregando el boletín para la madre, con resultados mucho mejores.

La madre, conmovida, íntimamente agradeció a Dios por haber conseguido hacer que el hijo despertara para la realidad.             

                                                                  
 
                                                                   Tía Célia 


 



O Consolador
 
Revista Semanal de Divulgación Espirita