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Año 9 - N° 442 - 29 de Noviembre de 2015 
LEONARDO MARMO MOREIRA  
leonardomarmo@gmail.com   
São João Del Rei, MG (Brasil)
 
Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org
 
 

Leonardo Marmo Moreira

El Control de la Concordância Universal
de la Enseñanza de los Espíritus (CCUEE) después de Allan Kardec


En todas las áreas del conocimiento, en la búsqueda por la Verdad, necesitamos de criterios racionales que permitan obtener deducciones sobre los hechos naturales de la Vida. Obviamente, esos requisitos también contemplan las cuestiones espirituales de la naturaleza. Sin embargo, la aplicación de esos criterios a los fenómenos mediúmnicos y de emancipación del alma (la llamada “fenomenología paranormal”) y, principalmente, al conocimiento de las características y detalles del día a día en el mundo espiritual no consiste en un estudio trivial, o sea, comprende un mayor número de complejidades en el que se refiere a la evaluación del contenido del mensaje.

El número de rangos vibratorios del mundo espiritual es incontable, pues incontable también es el número de escalones evolutivos de los Espíritus propiamente dichos.  Además, muchas veces “la pobreza del lenguaje” de parte de nosotros, encarnados, limita la capacidad de los Espíritus para revelar aspectos del mundo espiritual incluso que sea a través de analogías. Además de eso, los Mentores espirituales también acostumbran a suministrar informaciones de forma gradual, para que paso a paso, podamos ir profundizando el contenido espiritual sin precipitaciones. Dentro de ese contexto, también existen las limitaciones anímicas de la instrumentación mediúmnica que acaban restringiendo posibilidades de información espiritual. Como si no bastara, los textos oriundos del mundo espiritual también pueden sufrir con repasos editoriales infelices, o, en algunos casos, sean publicados sin ningún repaso o análisis crítico a la luz de la Doctrina Espírita.

Igualmente, las dificultades asociadas a la “captación” de informaciones del mundo espiritual ocurren debido a las limitaciones de obtención de datos consistentes por parte de los estudiosos que no sean médiums ostensivos y que no tengan oportunidad de estudiar con médiums ostensivos, los cuales, además de la intensidad mediúmnica propiamente dicha, deben presentar elevado equipaje intelecto-moral en sí mismos y en las informaciones que suministran. Siendo así, muy frecuentemente la evaluación del contenido del mensaje acaba ocurriendo después de la publicación definitiva del material mediúmnico o supuestamente mediúmnico.

La obra de André Luiz hasta hoy suscita polémicas – En el movimiento espírita actual, tal situación ha adquirido preocupantes contornos, una vez que el volumen de producción literaria de origen mediúmnica ha crecido en gran intensidad, haciéndose verdadero fenómeno editorial.

Sin embargo, la cuestión de la calidad doctrinaria de esa producción gigantesca, sobre todo en aquello que no puede ser evaluado fácilmente (tales como informaciones de la vida en el mundo espiritual) consiste en discusión que no puede ser postergada o relevada a un segundo plano. A título de ilustración de esa dificultad concerniente al estudio del mundo espiritual, podemos citar la obra del benefactor espiritual André Luiz, que hasta hoy suscita polémicas en el movimiento espírita.

En ese contexto, hemos observado en el movimiento espírita la existencia de diferentes interpretaciones doctrinarias por parte de varios grupos de compañeros. Algunos tienden a rechazar gran parte de los trabajos de origen mediúmnico por alegar que son informaciones que no fueron ratificadas por la concordancia universal de la enseñanza de los Espíritus. En ese caso, según algunos compañeros, las informaciones que no están explícitamente registradas y ampliamente propagadas por Allan Kardec no pueden ser aceptadas como pertenecientes a la “Doctrina Espírita” (de hecho, muchos compañeros utilizan la expresión “Doctrina Espírita” exclusivamente para los textos de Allan Kardec, sin admitir cualquier otros autores).

Por otro lado, otros compañeros defienden la ampliación de las tareas mediúmnicas y de los grupos mediúmnicos con base en una única frase de “El Libro de los Médiums” que afirmaría que “Todos son médiums”.

Son dos propuestas antagónicas, o sea, dos líneas de interpretación doctrinaria bastante diferenciadas, una vez que, si no existe credibilidad mediúmnica, la ampliación de las tareas mediúmnicas sería improductiva, cuando no fueran efectivamente perjudiciales en la búsqueda de la Verdad.

“¡Evoque una piedra y ella atenderá!” – Además de las dos vertientes citadas, existe una tercera vía que contempla compañeros que, paradójicamente, defienden tanto el aumento de los grupos mediúmnicos en las casas espíritas como el rechazo de cualquier información que no esté explícitamente registrada en las obras básicas de Allan Kardec. Realmente, se trata de un posicionamiento un tanto contradictorio, ¡¿pues si no podemos aceptar casi nada en términos de publicaciones de origen mediúmnico posteriores a Allan Kardec por qué aumentar tanto el número de grupos mediúmnicos?! Algunos alegarían que el aumento de los grupos mediúmnicos serviría para ejercicios mediúmnicos iniciales y trabajos que buscan más el consuelo de los Espíritus sufridores. A pesar de tener conciencia de la relevancia de tal propósito, si no tenemos confianza alguna en las informaciones obtenidas, al punto de rechazar cualquiera dato que no hubiera previamente sido establecido por Allan Kardec, ¡¿cuál es la utilidad doctrinaria de un trabajo que nosotros no aceptamos en el que se refiere a lo que puede generar de información?! Admitimos que podría haber alguna relevancia indirecta, pero, aun así, bien limitada.

Además de eso, muchos compañeros que no aceptan informaciones de los más respetables médiums han recomendado la práctica de “evocaciones directa de los Espíritus” en las reuniones mediúmnicas, práctica esa desaconsejada por médiums y autores espirituales como Chico Xavier, Emmanuel, Yvonne Pereira, Divaldo Franco, Herculano Pires (que criticaba tal práctica y citaba la frase que denota la temeridad de tal práctica: “¡Evoque una piedra y ella atenderá!”), entre otros. Ahora, si no aceptamos las informaciones sobre el mundo espiritual obtenidas de forma espontánea por médiums ostensivos (que serían, además, dedicadísimos trabajadores), ¡¿cómo es que vamos a evocar directamente a los Espíritus?! ¿Y, principalmente, a través de cuáles médiums?! ¡¿Cuáles serían, por lo tanto, los instrumentos mediúmnicos con credibilidad?!

Esa propuesta de emprendimiento de tareas mediúmnicas iniciales sería, en principio, bastante razonable. Sin embargo, por lo menos para una pequeña minoría de grupos mediúmnicos, sería de esperarse que algunas informaciones pudieran ser dignas de comentario y/o publicación, por ser informaciones válidas para el conocimiento general.  

El carácter evolutivo del Espiritismo es enfatizado por Kardec – Por lo menos bajo la óptica de aquellos que defienden el aumento del número de grupos mediúmnicos en las casas espíritas, algunas informaciones obtenidas por esos grupos deberían hacer avanzar nuestro conocimiento doctrinario.

Por otro lado, la inmovilización en las bases kardecistas “no sería actitud doctrinaria”, pues la Doctrina Espírita envuelve, como el propio Codificador aseveró. De lo contrario, estaríamos admitiendo ya saber todo sobre el mundo espiritual o estaríamos afirmando que poco puede ser avanzado, una vez que Kardec no está físicamente entre nosotros. Sería el caso de cuestionar si creemos que Kardec habría dicho “la última palabra” sobre el mundo espiritual y cuestiones espirituales (¡¿finalmente, el Maestro lionés habría dicho absolutamente todo sobre el mundo espiritual en catorce años incompletos de estudio?!). Hay incontables pasajes que demuestran inequívocamente que Kardec jamás tuvo esa pretensión y jamás escribió algo que pudiera hacer suponer alguna cosa en ese sentido. 

De hecho, el carácter evolutivo de la Doctrina Espírita es bien enfatizado por el Codificador en “La Génesis”.  Si no admitiéramos eso, los libros kardecistas podrían ser interpretados de forma “absolutamente textual” (como el Viejo Testamento es leído por muchos grupos cristianos), no estando susceptibles de cuestionamientos, estudios, desdoblamientos, ampliaciones y análisis comparativos con conquistas de la Ciencia de los hombres (en su caso). Las implicaciones a partir de la aceptación de tal paradigma podrían ser extremadamente problemáticas para el Movimiento Espírita, pues el mismo quedaría estacionado para siempre. Ningún texto que añadiera cualquier anexo al que Kardec estableció como base, aunque fuera coherente con esa base, podría ser admitido como hipótesis plausible. De ese modo, podríamos enveredar por caminos que ya fueron trillados por otras denominaciones religiosas en la Historia de la Humanidad (y que, en muchos casos, nosotros, en encarnaciones pasadas, tuvimos participaciones directas y/o indirectas). Así, estaríamos repitiendo errores históricos y comprometiendo la evolución del pensamiento espírita.

Como avanzar respetando las bases kardecistas – Por otro lado, eso no quiere decir que todas las informaciones de todos los médiums tenidos cómo espíritas pueden ser aceptadas del punto de vista doctrinario. Hay, realmente, una vasta publicación de obras mediúmnicas que no resisten al más pequeño análisis.

La discusión en cuestión gira, directa y/o indirectamente, en torno al control de la concordancia universal de la enseñanza de los Espíritus (CCUEE). De hecho, la cuestión es compleja, pues dice respecto a la búsqueda de una metodología de estudio que permita, realmente, un avance seguro en términos de conocimiento de la cuestión espiritual de la vida (con especial destaque para la vida en el mundo espiritual y sus implicancias). Si quedáramos estacionados, estaremos rechazando el carácter evolutivo de la Doctrina Espírita así como desconsiderando el carácter científico del Espiritismo (los textos kardecistas serían, entonces, considerados literalmente “la palabra de Dios” o “El Texto Sagrado” con inevitables consecuencias negativas para el Movimiento Espírita), lo que no es razonable considerando el propio pensamiento del Codificador. Por otro lado, si admitiéramos cualquier dato de origen espiritual, estaremos fácilmente susceptibles de fascinación y de groseros equívocos doctrinarios. Así pues, en suma, la cuestión es: ¿cómo avancemos con seguridad en búsqueda de la Verdad, respetando las bases kardecistas, pero estando predispuestos a estudiar posibles contribuciones a esas bases?

En primer lugar, tenemos que admitir que el sobredicho método (Control de la Concordancia Universal de la Enseñanza de los Espíritus) fue un legado que Kardec dejó para contribuir en nuestros estudios (con base en el principio de que Espíritu superior “no cuenta mentira” y que, si el médium fuera bien orientado espiritualmente, los Espíritus Superiores, que guían diferentes médiums, tienden a corroborar las informaciones de los otros mentores). O sea, no valía solamente para él, Allan Kardec, sus estudios y para los médiums que sirvieron al Codificador en su trabajo misionero de obtención de la Tercera Revelación. Valdría y vale igualmente para todos nosotros, espíritas militantes imbuidos del sincero deseo de aprender y de contribuir con una divulgación doctrinaria de buena calidad.

Fueron pocos los médiums utilizados por Kardec – Muchos pueden alegar que nosotros no somos Allan Kardec y que no tenemos la “categoría” del Maestro lionés para hacer el amarre” de los contenidos concordantes oriundos de diversos médiums; y, además de eso, que el Codificador tenía una misión especialísima. Sin duda, las dos afirmaciones están correctísimas. Pero, de ahí a “dogmatizar” a Kardec y enyesar la evolución del pensamiento espírita va una gran distancia. Si Kardec propuso varias medidas, no era sólo para los grupos que él dirigía o para sus contemporáneos; era, obviamente, también para la posteridad, esto es, para la evolución del pensamiento espírita independientemente de la presencia física de el en la Tierra.

Podríamos analizar, por ejemplo, la obtención de “El Libro de los Espíritus”, en su primera edición, en la cual la participación de las hijas del Sr. Baudin (Caroline Baudin y Julie Baudin) y Ruth Celine Japhet como médiums representan grandísima parte de las informaciones del mundo espiritual (obviamente, organizadas de forma magistral por nuestro gran Codificador). Posteriormente, para la elaboración de la segunda edición (que se hizo la definitiva, siendo aquella que nosotros estudiamos cotidianamente en nuestros hogares y casas espíritas), otros médiums comenzarían a suministrar una contribución importante, como sería el caso de Ermance Dufaux, como considera Silvino Canuto Abreu en la introducción de “El primer Libro de los Espíritus de Allan Kardec 1857” (sección titulada “Notas del Traductor”, pues Canuto Abreu es el traductor para el portugués de la respectiva obra. El autor hace un interesante estudio basado fundamentalmente en informaciones de Kardec obtenidas en la “Revista Espírita” y en “Obras Póstumas”. Vale citar igualmente su obra “El Libro de los Espíritus y su tradición histórica y legendaría”).

De cualquier manera, pocos médiums fueron empleados por Allan Kardec en esa primera fase, antes que las sociedades espíritas comenzaran a ser fundadas por toda Francia, Bélgica y otros países (y muchos compañeros pasan a enviar mensajes mediúmnicos de diferentes grupos espíritas para el Codificador), lo que ocurrió después del impacto de la publicación de “El Libros de los Espíritus”. 

¿Cuáles fueron los mejores médiums psicógrafos? – Siendo así, podríamos hacer el siguiente cuestionamiento: ¿¡Es posible afirmar taxativamente que Caroline Baudin, Julie Baudin, Ruth Celine Japhet y Ermance Dufaux eran mejores médiums psicógrafos (y/o psicofónicos)  que Chico Xavier (CX), Yvonne A. Pereira (YAP), Divaldo P. Franco (DFP) y Waldo Vieira (WV) (considerando, en el caso de este último, su contribución hasta el año de 1966, la cual generó más de veinte obras en asociación con Chico Xavier o aisladamente), entre otros?! De hecho, los cuatro médiums psicógrafos en cuestión estarían entre los principales médiums posteriores a Allan Kardec y habría, el siglo XX, suministrado relevantes informaciones sobre mediumnidad, emancipación del alma, obsesión y vida en el mundo espiritual etc. La respuesta, muy probablemente, es no. A pesar del poco conocimiento sobre la biografía de las médiums francesas de LE, sería posible suponer justamente lo contrario (Caroline Baudin, principal médium de la primera edición tenía 16 años y su hermana catorce). O sea, a pesar de la gran calidad que ellas muy probablemente presentaban, los cuatro médiums brasileños citados podrían estar en un nivel de vivencia y experiencia mediúmnica superior, hasta por los periodos, en general, más extensos de dedicación a la Doctrina Espírita de estos últimos en relación a las niñas de la Codificación (además del cúmulo de conocimiento sobre Espiritismo y cuestiones espirituales en general que la humanidad adquirió entre mediados del siglo XIX y el siglo XX).

Algunos compañeros pueden no aceptar uno o más de los nombres de médiums brasileños citados como ejemplo en el presente texto. Pero, en este caso, caeríamos en el mismo problema comentado anteriormente, o sea, ¡¿cuáles serían los médiums adecuados?! ¡¿O, realmente (según la opinión de algunos), estaríamos restringidos a los textos Kardecistas propiamente dichos y nada más?! 

Noticias sobre la vida en el mundo espiritual – Varias informaciones sobre la vida en el mundo espiritual obtenidas por CX, YAP, DPF y WV son corroboradas unas por las otras. A título de ilustración, podríamos recordar que cuando YAP recibió las narraciones de “Memorias de Un Suicida” (de autoría de Camilo Castelo Branco), en 1926, Chico Xavier ni espírita era. De hecho, Chico Xavier se convierte al Espiritismo después de una reunión espírita el día 8 de julio de 1927. Como “Memorias de Un Suicida” sólo fue publicado a mediados de la década de los 50, ni Chico leyó “Memorias...”, antes de recibir las obras de André Luiz, y ni Yvonne habría leído André Luiz antes de psicografiar las narraciones de Memorias... ” (pues eso fue en 1926 y Chico ni espírita era. De hecho, Chico Xavier sólo comenzaría a recibir las obras de André Luiz en 1943). Podríamos citar igualmente otras informaciones obtenidas por Doña Yvonne de Amaral Pereira que corroboran datos de André Luiz/Chico Xavier, que son encontradas en las obras “Traspasando lo Invisible” y “Recuerdos de la Mediumnidad”, en las cuales tanto Espíritus como Charles y Bezerra de Menezes, como la propia Doña Yvonne desdoblada, ofrecieron.

Además, es de conocimiento de todos que Chico Xavier recibía un capítulo de “Evolución en Dos Mundos” en Pedro Leopoldo mientras Waldo Vieira recibía otro capítulo en Uberaba, sin generar solución de continuidad en relación al pensamiento del autor espiritual André Luiz. En el caso de Divaldo Pereira Franco, los libros que más corroboran las informaciones acerca de la vida en el mundo espiritual obtenidas en las obras de André Luiz y de Camilo Castelo Branco son las textos de Manoel Philomeno de Miranda.

Hay otras interesantes evidencias que demuestran corroboración de las referidas informaciones mediúmnicas, como es el caso de la obra mediúmnica de Heigorina Cuña denominada “Ciudad en el Más Allá”, en la cual son presentados dibujos que mostrarían la disposición física” de la colonia “Nuestro Hogar”. Chico Xavier tendría habría confirmado las informaciones, incluso con el respaldo de André Luiz, que prefacia el respectivo libro.

La virtud está en el medio término – Como si no bastara, tampoco deja de ser una evidencia de autenticidad de la información (por el CCUEE), la manifestación de diferentes autores espirituales, tales como Maria João de Dios (“Cartas de Una Muerta”), Hermano Jacob (“Volví”), Marcos (“Niños en el Más Allá”), en

Creemos que “la virtud está en el medio término”, o sea, no debemos aceptar, sin cualquier restricción doctrinaria, toda producción mediúmnica y no rechazar todo lo que no esté explícitamente registrado en las obras básicas de Allan Kardec.

Tampoco debemos aumentar indiscriminadamente grupos mediúmnicos, muchas veces sin la presencia de un único médium ostensivo. Lo que no significa que no debemos estimular la formación de grupos mediúmnicos, desde que de forma lenta, gradual y con criterios doctrinarios bien establecidos por los dirigentes de la Casa Espírita.

Además, no es porque un médium sea respetable y serio que todas sus obras tienen, necesariamente, el mismo valor doctrinario. Algunos médiums comienzan bien, y terminan mal, en sus tareas doctrinarias. Otros van mejorando con el tiempo. Además, autores espirituales diferentes, revisiones editoriales cuestionables, ausencia de revisión doctrinaria, problemas de filtración mediúmnica, entre otros, pueden hacer que un médium con credibilidad del punto de vista doctrinario pueda tener una u otra obra de más pequeño valor informativo.

Sometiendo todos los mensajes a continuo y renovado estudio comparativo, después de previa selección, teniéndose en cuenta el contenido y el carácter moral del médium, así como su lógica y su coherencia (en su caso) con las ciencias de la materia, lenta, paulatina, y consistentemente avanzaremos en el conocimiento al respecto de las llamadas cuestiones espirituales de la vida.

 

 


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