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Editorial Português   Inglês    
Año 9 - N° 426 - 9 de Agosto de 2015
Traducción
Elza Ferreira Navarro - mr.navarro@uol.com.br
 

 
 

Las influencias del campo material sobre la
energía eterna


El plan material, de hecho, influencia notablemente la vida del Espíritu reencarnado, en perfeccionamiento. La suma de los sentimientos diversificados e intensificados; las sensaciones generadas por el cuerpo físico, ahora con dolor, hambre, frío, calor, junto con las experiencias vivenciadas con el núcleo más próximo, familia y amigos y, consecuentemente, con los otros núcleos sociales; aun el bagaje moral que el Espíritu trae consigo –aunque esto también dependa de cierto posicionamiento social que favorezca o deje de hacer en su actual existencia – son factores en efecto influyentes para el desarrollo de la criatura humana en su nueva encarnación.

Algo muy eminente en las vivencias de una persona es que sólo será trazo definitivo en su íntimo lo que se aprehendió por completo, lo que verdaderamente consiguió asimilar, pues, caso no sea así, ese Espíritu, en contacto con las numerosas vicisitudes comparadas a las contables ocasiones benéficas, en cuestión de muy poco tiempo, revelará el estancado nivel donde aún se encuentra.

De esta manera, el contexto cultural y el biológico influyen sobre el ser reencarnado. La cultura en la cual está él insertado en mucho determinará su desarrollo. La manera, también, de cómo el cerebro se desarrolle y se forme será una posibilidad más favorable o no para la persona en cuestión, pues los genes que determinan las proteínas participantes del desarrollo del cerebro influencian en la forma como alguien se comportará.

Es, de hecho, sorprendente y maravillosa la observación realizada por medio de investigaciones científicas en búsqueda del entendimiento de lo que es un ser humano, o sea, el alma revestida de su periespíritu, más el cuerpo material, su nuevo instrumento de trabajo.

La Perfección Divina está en todo. La perfección de los pequeñitos, de los invisibles detalles es loable e incomparable.

En la etapa donde la mayoría de nosotros se encuentra, sin duda, somos muy influenciados por la materia, aunque nuestra mayor aspiración deba ser la liberación por medio del progreso. Somos influenciados desfavorablemente, con mayor insistencia, debido a la imperfección de nuestros pensamientos, sentimientos y actos, pero que en un determinado tiempo, con esfuerzo y elevación, dejaremos de tenerla. 

Si las consecuencias de las imperfecciones del organismo y del Espíritu se hacen inevitables, es necesario tener en mente que todo ser humano es, antes de todo, espíritu, energía eterna, y serán valiosos siempre el empeño y la determinación en perfeccionar su esencia. Una actitud contraria a eso sería una rendición y un evidente retraso en nuestro progreso espiritual.

La vida, en su totalidad, es riqueza infinita; las oportunidades a nosotros concedidas, luces vivas de amor. No debemos ni podemos desperdiciarlas. 




 


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Revista Semanal de Divulgación Espirita