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Año 9 - N° 423 - 19 de Julio de 2015
HUGO A. NOVAES
hugonovaes64@gmail.com
Santa Rita do Sapucaí, MG (Brasil)
 
Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org
 
 

Hugo A. Novaes

La inmortalidad del Espíritu y la reencarnación

 

Hace algunos, recibimos un e-mail con el título “Entendiendo la muerte”,
que decía así:
 

Nadie quiere morir, ¿no es así? Hasta un suicida o enfermo terminal desea vivir, sin embargo, con calidad. Eso es lo que existe de más intrínseco en nuestro corazón: el deseo de vida. Ya decía el dictado popular: "Si la muerte es descanso, prefiero vivir cansado". ¿Pero qué ocurre en la muerte? Existe vida además del túmulo? Brasil es un terreno fértil para creencias basadas en la comunicación con los espíritus y en la reencarnación. Investigaciones indican que un 80% de las personas creen que el espíritu va para algún lugar después de la muerte y 69% piensan que los muertos "buenos" están en un paraíso, al lado de Dios. Ahora, si las personas no mueren como dicen algunos, pero quedan reencarnando y van para el paraíso, ¿por qué todos tienen miedo de morir? Por qué la muerte causa tanto temor?

La Biblia enseña que solo Dios es inmortal

La creencia en la inmortalidad del alma surgió de la primera mentira en la Tierra, dicha por el Diablo, el padre de la mentira (Juan 8:44). Él usó la serpiente como médium y dijo a Eva: "Ciertamente no moriréis" (Génesis 3:4). Tal declaración fue totalmente de encuentro con lo que Dios dijo: "Ciertamente moriréis" (Génesis 2:17).

Como vimos en las preguntas de este estudio, para entender la muerte necesitamos saber primero lo que es la vida. Según Génesis 2:7, la vida es: POLVO DE LA TIERRA + ALIENTO DE VIDA = ALMA VIVIENTE. La Biblia dice que, en la muerte, ocurre un proceso inverso al de la creación de la vida (Eclesiastés 12:7), el alma muere, o sea, el ser humano muere (Ezequiel 18:4). Entonces el alma no es una entidad extracorpórea.

La palabra traducida por aliento o espíritu, en el texto hebraico es ruach y en el griego es pneuma. Esos términos pueden significar "viento", "soplo", "aliento", "temperamento", "coraje" o “respiración", inclusive de animales. En el que se refiere al hombre, jamás en la Biblia las palabras pneuma y ruach denotan una entidad inteligente, con existencia fuera de un cuerpo físico.

La Biblia no apoya la idea de la reencarnación, pues "a los hombres está ordenado morir una sólo vez, viniendo tras eso el juicio" (Hebreos 9:27).

En más de 50 versículos, la Biblia compara la muerte a un sueño (Salmos 88:10-12; 115:17; 146:3, 4; Isaías 38:18, 19). El propio Jesús dijo que Lázaro estaba durmiendo (Juan 11:11-14).

Algunos cristianos interpretan erróneamente a Lucas 23:42,43, cuando Jesús dice al ladrón en la cruz: "En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso." Según ellos, el ladrón fue para el cielo aquel día, comprobando así, la vida después de la muerte. En el texto original, sin embargo, no existe la palabra "que". Ella fue añadida por el traductor para dar sentido al texto. En el griego antiguo, no existía coma o punto. Por eso, cabe al traductor escoger en que lugar de la frase colocará la coma. Siendo así, el mejor sentido del texto es: "En verdad te digo hoy, estarás conmigo en el paraíso". Eso es porque el texto de Juan 20:17 nos muestra que Jesús y el ladrón no fueron para el Cielo aquel día. De ese modo, percibimos que el texto no enseña que recibimos la recompensa inmediatamente después de la muerte, pero sí, a la vuelta de Jesús (Apocalipsis 22:12). (Texto del email que nos fue enviado el día 11 de junio de 2015, a las 12:27 PM.)  

Samuel y Elias reaparecieron vivos después de haber muerto

Bien, en relación a la muerte, sabemos que además del cuerpo físico tenemos un Espíritu inmortal, y que este, cuando estamos en el cuerpo de carne, es llamado alma.

La ciencia nos demuestra que aquello que llamamos “muerte” es solamente la cesación del funcionamiento de órganos vitales necesarios al mantenimiento de la vida de nuestro envoltorio corporal.

En el Viejo Testamento, en 1Sm 28, 7-15, gracias a la pitonisa de En-Dolor (o Endor en la versión católica), Samuel, ya muerto, aparece al rey Saúl. Es claro: es su Espíritu que se hace visible, demostrando así que está vivo.

Ya en la Nueva Alianza, más exactamente en Mt 17,1-13, Jesús con sus discípulos Pedro, Santiago y Juan, subiendo el monte Tabor, se encontraron con Moisés y Elías que ya habían muerto. Delante de ese episodio bíblico, queda comprobada la vida después de la muerte.

Para la pregunta: "¿existe vida más allá de la tumba?", si respondiéramos esa indagación como espírita que somos, diríamos que SÍ, y citaríamos las colonias espirituales narradas en el libro "Nuestro Hogar", que fue psicografiado por el médium minero Francisco Cândido Xavier y dictado por el espíritu André Luiz; sin embargo, para los fundamentalistas, sólo mencionaremos la Biblia y la parábola del "Rico y Lázaro", que fue contada por Jesús y está en Lc 16,19-31, la cual comprueba indudablemente la supervivencia después de nuestro pasaje aquí por este orbe.

Esa conversación de: “si hiciera el bien va para el Cielo, el malo para el Infierno”, para algunas personas, prueba la vida después de la muerte. Sin embargo, a la vez, vemos que esta es una historieta para dar miedo a los niños. En cuanto al argumento de que “el Cielo queda encima y el Infierno abajo”, el mismo no es válido. Sabemos que nuestro planeta es redondo, y a través del movimiento de ROTACIÓN, aquello que está encima, 12 horas después está abajo. Por otro lado, la Ciencia ya escudriñó el subsuelo y comprobó que en el nada fue encontrado.

El Cielo no es un lugar, sino um estado de espíritu

Dirán algunos: “¡Pero la creencia en el Cielo y en el Infierno es bíblica!” Responderemos a esos: También leemos en la Biblia: Lc 17,20-21: “Siendo Jesús preguntado por los fariseos sobre cuándo vendría el reino de Dios, les respondió: El reino de Dios no viene con apariencia exterior; ni dirán: ¡Helo aquí! o: ¡Helo allí! pues el reino de Dios está dentro de vosotros”. Bueno, en algunas Biblias, en vez de leer la palabra    "dentro",  se lee "entre", pero en ambos casos vemos que "el  reino  de Dios  "  o,  como quieren unos, “el Cielo”, realmente no es un lugar  circunscrito,  y sí    un  estado  de espíritu. Bien, podemos afirmar seguramente que, como el cielo, el Infierno igualmente lo es.

En muchos casos, oímos por ahí el siguiente diálogo: “¿Cómo está su vida?” “¡Una maravilla! ¡Un mar de rosas! ¡Un cielo esplendoroso!” O: “¿Cómo está su vida?” “¡Una droga! ¡No podría estar peor! ¡Un verdadero infierno!” Pues bien, eso confirma las palabras de arriba.

Más adelante, la Biblia, en Ju 6,63, nos muestra que nuestra carne, la cual es la indumentaria del Espíritu, es sin valor, por lo tanto es en el que debemos buscar la importancia de nuestra vida. En la misma obra literaria el apóstol Juan nos habla claramente que Dios es Espíritu (Ju 4,24). He ahí nuestra semejanza con el Creador, pues también somos Espíritus y lo seremos siempre, sea viviendo en la carne o fuera de ella.

Aún en ese  nos es dicho, en Lc 20,27-38, que algunos saduceos, hablando sobre la situación de una mujer que se habría casado con siete hermanos, preguntaron al Divino Rabí de cuál de ellos ella sería esposa cuando ocurriera la resurrección de los cuerpos. Les dijo Jesús de forma clara que solamente se casan aquellos que aún están vinculados a un cuerpo físico. Sin embargo, los que ya se encuentran en el Plano Espiritual no se unen maritalmente, por ser esa unión algo que ocurre estrictamente entre seres unidos a la materia. Además, si Dios es Dios de vivos (Lc 20,37-38), entonces todos los que murieron físicamente continúan, en el otro lado de la vida, espiritualmente vivos. Fue lo que Jesús quiso decir en ese pasaje citando a Abrahán, Isaac y Jacob, que ya habían muerto, como estando plenamente vivos. Esto queda claro cuando Jesús nos habla en Lc 20,38: “Ahora, Dios no es Dios de muertos, sino de vivos; porque para Él viven todos”. O sea, todos los encarnados y desencarnados.

Esteban rogó a Jesús que recibiese su Espíritu

En el Gólgota, en la conversación que Jesús tuvo con el “buen ladrón”, no nos interesa si existía o dejaría de existir la palabra “que”, no nos cabe saber donde la coma debe estar, ni mucho menos cuando él fue para el Paraíso. Lo que nos importa es que el Sublime Maestro lo llevó para el Paraíso. No viene al caso si fue hoy, mañana, de aquí a 5, 10, 15, 20, 50, 100, 200, 500 o 1000 años, lo que demuestra que existe vida después de la muerte es que Jesús lo llevó.

Esteban, uno de los mártires del Cristianismo, en el auge de la lapidación a que fue condenado por el Sanedrín, “en oraciones” rogó al Divino Jardinero que recibiera su Espíritu tras su expiración que se aproximaba acelerada (At 7,59). Esa petición sólo se justifica si el moribundo vislumbrase una continuación de la vida.

Hay igualmente aquellos que se apoyan únicamente en las Escrituras Sagradas para afirmar que la INMORTALIDAD es solamente atribuida a la Divinidad Mayor (1Tm 6,14-16). A los mismos, corroboramos inapelablemente que esos individuos, afirmando eso, están rebajando al Creador a la estatura moral del hombre. “¿Cómo es así?” - preguntarán algunos. Explicamos: hoy, la física quántica, no trabaja más con la hipótesis de un Universo, sino sí de Multiuniversos. Basta que usted lea autores como Marcelo Gleiser(1). En consonancia con la Ciencia, el Universo tiene un formato cilíndrico y fue formado hace aproximadamente 15 mil millones de años. Eso supone que tenemos más o menos 200 mil millones de galaxias. Una de esas es la nuestra, la “Vía Láctea”, la cual no es considerada grande, porque posee únicamente 100 mil millones de estrellas, y el Sol, que preside nuestro sistema planetario, es una de las menores. Él, el Sol, tiene 8 o 9 planetas que giran en torno a el; uno de ellos, el planeta Tierra, es uno de los que posee menos masa, y es en el que vivimos. Resumiendo: la Tierra es un planetita, que gira en torno a una estrellita, que integra un grupo de 100 mil millones de estrellas, componiendo una galaxia, entre cerca de 200 mil millones de galaxias en uno de los Universos posibles.

¡Vean como nosotros somos importantes! ¡Y hay gente que cree que Dios hizo todo eso solamente para que nosotros existamos! ¡Eso que es un Dios inteligente! ¡Que entiende muy bien de la relación de “coste y beneficio”! ¡Hizo mil millones de estrellas, galaxias, sólo para que nosotros existamos!

Pablo declaro a los filipenses que morir es una ventaja

“¿Y qué tiene todo eso que ver con la Biblia, más exactamente con 1Tm 6,14-16, o sea que sólo el Altísimo tiene la inmortalidad?” - indagarán muchos.

Bien, cuando lo “apóstoles de los gentiles” escribió la referida epístola a Timoteo, la Ciencia no tenía el conocimiento del Universo que tiene actualmente. Entonces, cuando vayamos a interpretar la Biblia tenemos que adaptar sus escritos a nuestros tiempos. De lo contrario, si siguiéramos el lado “invidente de la letra”, estaremos, como mínimo, rebajando al Creador a la estatura del hombre, y del hombre antiguo.

Creemos que este hecho descrito en 1Tm 6,14-16, o sea, que sólo Dios es inmortal, no es verídico; pues, si así fuera, ¿por qué entonces San Pablo, en carta a los Filipenses, en el 1º  capítulo, en el 21º versículo, afirma que “morir sea un logro”?

Otra cosa: hablan que la Biblia no apoya la idea de la reencarnación, y citan Hb 9,27: "a los hombres está ordenado MORIR una sólo vez, viniendo tras eso el juicio". ¡Pero es claro! En una determinada existencia el hombre muere solamente una vez; ahí, reencarna y muere nuevamente; y así sucesivamente, hasta alcanzar la categoría de los Espíritus Puros. Sería contrario a la reencarnación si Hb 9,27 hablara: "a los hombres está ordenado VIVIR una sólo vez”. ¡Pero no es de esa forma! Entonces, ese versículo no habla contra las vidas múltiples y tampoco es contrario a la vida después de la muerte, como quieren los antiespíritas.

Todo nos lleva a creer que el Espíritu sea inmortal. Y que, ya que fuimos agraciados con la inmortalidad, nos parece lógico evolucionar vida después de la vida. De esa forma también queda corroborada la reencarnación.

Concluimos haciendo una pregunta al autor del e-mail mencionado en el preámbulo de este texto. Según él, no existe “vida después de la muerte” y mucho menos las “existencias múltiples”. Caso eso sea verdad, indagamos: ¿por cuál motivo tenemos que hacer el bien?

 

(1)  Marcelo Gleiser (Río de Janeiro, 19 de marzo de 1959) es un físico, astrónomo, profesor, escritor y guionista. Conocido en los Estados Unidos por sus lecciones e investigaciones científicas, en Brasil es más popular por sus columnas de divulgación científica en la Hoja de S. Paulo, que es uno de los principales periódicos del país. Escribió siete libros y publicó tres coetáneas de artículos. Ya participó de programas de televisión en Brasil, Estados Unidos e Inglaterra. En 2007, fue elegido miembro de la Academia Brasileña de Filosofía. (Fuente: Wikipédia.)

 

 


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