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Estudio Metódico del Pentateuco Kardeciano Português   Inglês

Año 8 397 – 18 de Enero de 2015

ASTOLFO O. DE OLIVEIRA FILHO                    
aoofilho@gmail.com
                                      
Londrina,
Paraná (Brasil)  
 
Traducción
Maria Reyna - mreyna.morante@gmail.com
 

 
 

La Génesis

Allan Kardec

(Parte 36)
 

Damos continuidad al estudio metódico del libro La Génesis, los Milagros y las Profecías según el Espiritismo, de Allan Kardec, cuya primera edición fue publicada el 6 de enero de 1868.  Las respuestas a las preguntas sugeridas para debatir se encuentran al  final del presente texto.

Preguntas para debatir

A. ¿Cómo explica el Espiritismo la doctrina de los “ángeles caídos” y del “paraíso perdido”?

B. Considerando que el Génesis mosaico y la ciencia no están totalmente de acuerdo entre ellos, ¿cuál es la causa de los errores manifiestos que existen en el Génesis mosaico?

C. ¿Qué significa la alegoría de la mujer formada de una costilla de Adán?

Texto para la lectura

685. Eran necesarios los conocimientos que el Espiritismo proporcionó con respecto a las relaciones entre el principio espiritual y el principio material, sobre la naturaleza del alma,  su creación en estado simple e ignorante, su unión con el cuerpo, su marcha indefinida y progresiva a través de existencias sucesivas y a través de los mundos, para arrojar luz sobre todas las partes de la Génesis espiritual.

686. Gracias a esa luz, el hombre sabe de ahora en adelante de dónde viene, hacia dónde va, por qué está en la Tierra y por qué sufre. Sabe que su futuro está en sus manos y que la duración de su cautiverio en este mundo sólo depende de él. Desprovista de la alegoría estrecha y mezquina, la Génesis se presenta ante él grande y digna de la majestad, de la bondad y de la justicia del Creador.

687. Los milagros en el sentido teológico – En su acepción etimológica, la palabra milagro (de mirari, admirar) significa admirable, cosa extraordinaria, sorprendente. La Academia la define de esta manera: Un acto del poder divino contrario a las Leyes de la Naturaleza conocidas.

688. Uno de los caracteres del milagro propiamente dicho es ser inexplicable, y por eso mismo se produce fuera de las leyes naturales. Es tal esta idea que se le asocia, que si a un hecho milagroso se le encuentra explicación, se dice que ya no es un milagro, por más sorprendente que sea. Para la Iglesia, lo que da mérito a los milagros es precisamente su origen sobrenatural y la imposibilidad de explicarlos. Está tan aferrada a este punto, que asimilar los milagros a los fenómenos de la Naturaleza constituye para ella una herejía, un atentado contra la fe, tanto así que excomulgó e inclusive quemó a muchas personas porque no quisieron creer en ciertos milagros.

689. Otro carácter del milagro es ser insólito, aislado y excepcional. Si un fenómeno se reproduce, ya sea espontánea o voluntariamente, significa que está sujeto a una ley y, en ese caso, sea conocida o no esa ley, ya no puede ser considerado un milagro.

690. A los ojos de los ignorantes, la ciencia hace milagros todos los días. Si un hombre, que se encuentra realmente muerto, volviese a la vida por intervención divina, sería un verdadero milagro, porque este es un hecho contrario a las leyes de la Naturaleza. Pero, si  ese hombre sólo estuviera aparentemente muerto, si quedara en él un resto de vitalidad latente y la ciencia, o una acción magnética, lograra reanimarlo, para las personas esclarecidas se habrá producido un fenómeno natural, pero para la gente ignorante, será un hecho milagroso.

691. Expulsado del dominio de la materialidad por la Ciencia, lo maravilloso se atrincheró en el de la espiritualidad, donde encontró su último refugio. Al demostrar que el elemento espiritual es una de las fuerzas vivas de la Naturaleza, fuerza que actúa incesantemente en conjunción con la fuerza material, el Espiritismo hace que vuelvan al rol de los efectos naturales los que habían salido de él, porque como los demás, tales efectos también se encuentran sujetos a leyes. Si lo maravilloso es expulsado de la espiritualidad, ya no tiene razón de ser y sólo entonces se podrá decir que el tiempo de los milagros ha pasado.

692. El Espiritismo no hace milagros – El Espiritismo viene a su vez a hacer lo que cada ciencia hizo en su advenimiento: revelar nuevas leyes y explicar, en consecuencia, los fenómenos que comprenden tales leyes. Esos fenómenos, es verdad, se relacionan con la existencia de los Espíritus y con su intervención en el mundo material y es en ello, se dice, que consiste lo sobrenatural. Pero, entonces, sería necesario que se probase que los Espíritus y sus manifestaciones son contrarios a las leyes de la Naturaleza; que allí no hay, ni puede haber, la acción de una de sus leyes.

693. El Espíritu es el alma que sobrevive al cuerpo; es el ser principal, porque no muere, mientras que el cuerpo es un simple accesorio susceptible de ser destruido. Su existencia, por lo tanto, es tan natural después como durante la encarnación; está sometida a las leyes  que rigen el principio espiritual, como el cuerpo lo está a las leyes que rigen el principio material; pero como ambos principios tiene una afinidad necesaria, y como reaccionan constantemente uno sobre el otro, como de su acción simultánea resultan el movimiento y la armonía del conjunto, resulta que la espiritualidad y la materialidad son dos partes de un mismo todo, tan natural es una como la otra, y que la primera no es una excepción, una anomalía en el orden de las cosas.

694. Durante su encarnación, el Espíritu actúa sobre la materia por intermedio de su cuerpo fluídico o periespíritu, y lo mismo sucede cuando no está encarnado. Como Espíritu, y en la medida de su capacidad, hace lo que hacía como hombre; como ya no tiene su cuerpo carnal por instrumento, se sirve, cuando es necesario, de los órganos materiales de un encarnado que viene a ser lo que llamamos médium. Procede entonces como alguien que, no pudiendo escribir por sí mismo, se vale de un secretario, o que no conociendo un idioma recurre a un intérprete. El secretario y el intérprete son los médiums de un encarnado, del mismo modo que el médium es el secretario o el intérprete de un Espíritu.

695. El ambiente en el que actúan los Espíritus y los medios que utilizan no son los mismos que en el estado de encarnación, por lo que los efectos son diferentes, y parecen sobrenaturales  porque se producen con la ayuda de agentes que no son los mismos que nosotros utilizamos. Pero, puesto que esos agentes están en la Naturaleza y las manifestaciones se cumplen en virtud de ciertas leyes, no hay nada de sobrenatural o maravilloso en ellas.

696. Sin embargo, se dirá: admitís que un Espíritu puede levantar una mesa y sostenerla en el espacio sin un punto de apoyo. ¿No es eso una derogación de la ley de gravedad? Sí, de la ley conocida. Pero, ¿se conocen todas las leyes? Antes de que se hubiese experimentado la fuerza de ascensional de ciertos gases, ¿quién diría que una máquina pesada, transportando a muchos hombres, podría vencer a la fuerza de atracción? A los ojos del vulgo, ¿no parecería esto maravilloso, diabólico?

697. Aquél que se hubiese propuesto, hace un siglo, transmitir un mensaje a 500 leguas y recibir la respuesta en pocos minutos, habría pasado por loco; si lo hubiera hecho, se hubiese creído que tenía el diablo a sus órdenes, porque sólo el diablo podría ser capaz de andar tan deprisa. Sin embargo, hoy no sólo se reconoce que ese hecho es posible, sino que parece muy natural. ¿Por qué, pues, un fluido desconocido carecería de la propiedad de contrabalancear, en determinadas circunstancias, el efecto de la gravedad, como el hidrógeno puede contrabalancear el peso del globo? Efectivamente, es lo que sucede en el caso que se está tratando.

698. Puesto que están en el contexto de la Naturaleza, los fenómenos espíritas se han producido en todos los tiempos; pero precisamente porque no podían ser estudiados con los medios materiales que disponía la ciencia vulgar, permanecieron por mucho más tiempo que otros en el dominio de lo sobrenatural, de donde el Espiritismo los libera hoy. Lejos de extender el dominio de lo sobrenatural, el Espiritismo lo restringe hasta sus límites extremos y le arrebata su último refugio.

699. Los fenómenos espíritas consisten en los diferentes modos de manifestación del alma o Espíritu, ya sea durante la encarnación o en el estado de erraticidad. Por las manifestaciones que produce, el alma revela su existencia, su supervivencia y su individualidad. Se la juzga por sus efectos; siendo la causa natural, el efecto también lo es. Esos efectos constituyen el objeto principal de las investigaciones y estudios del Espiritismo, a fin de llegar a un conocimiento más completo como sea posible de la naturaleza y de los atributos del alma, así como de las leyes que rigen al principio espiritual.

700. Para los que niegan la existencia del principio espiritual independiente, y niegan en consecuencia la existencia del alma individual que sobrevive, toda la Naturaleza  está en la materia tangible; para ellos, todos los fenómenos que conciernen a la espiritualidad son sobrenaturales y por lo tanto quiméricos. Al no admitir la causa, no pueden admitir los efectos y, cuando estos son patentes, los atribuyen a la imaginación, a la ilusión, a la alucinación y se niegan a profundizarlos. De ahí la opinión preconcebida en la que se refugian y los vuelve incapaces para apreciar juiciosamente al Espiritismo, porque  parten del principio de la negación de todo lo que no es material.

701. Pero el hecho de que Espiritismo admita los efectos que son consecuencia de la existencia del alma, no significa que acepte todos los efectos calificados de maravillosos ni que se proponga justificarlos y darles crédito, ni que sea defensor de todas las quimeras, las utopías, las excentricidades sistemáticas, de todas las leyendas milagrosas. Sería conocerlo muy poco si se pensara así. No es solidario con las extravagancias que se cometen en su nombre, como la Ciencia no lo es con los abusos de la ignorancia ni la verdadera religión con los abusos del fanatismo.

Respuestas a las preguntas propuestas

A. ¿Cómo explica el Espiritismo la doctrina de los “ángeles caídos” y del “paraíso perdido”?

Son dos alegorías que tienen origen en las emigraciones colectivas de Espíritus hacia mundos inferiores a aquellos que habitaban, como sucedió con la llamada raza adámica. ¿Qué serán tales seres, entre esas poblaciones, nuevas para ellos y aún en la infancia de la barbarie, sino ángeles o Espíritus caídos? El mundo del cual fueron expulsados, ¿no es, precisamente, para ellos un paraíso perdido? Esa tierra, ¿no era un lugar de delicias en comparación con el medio ingrato donde pasaron a vivir? (La Génesis, cap. XI, ítems 43 a 49.)

B. Considerando que el Génesis mosaico y la ciencia no están totalmente de acuerdo entre ellos, ¿cuál es la causa de los errores manifiestos que existen en el Génesis mosaico?

La causa principal de esos errores es una sola: El Génesis mosaico refleja el pensamiento de su autor que, evidentemente, se basó en las ideas cosmogónicas de su tiempo. La ciencia, valiéndose del método experimental, no se apoya en ideas preconcebidas sino en la comprobación. (La Génesis, cap. XII, ítems 3, 4, 9 y 10.)

C. ¿Qué significa la alegoría de la mujer formada de una costilla de Adán?

Esa alegoría, aparentemente pueril si se la admite al pie de la letra, pero profunda en su sentido, tiene por finalidad demostrar que la mujer posee la misma naturaleza que el hombre, y que es en consecuencia igual a éste ante Dios y no una criatura aparte, hecha para ser esclavizada y tratada como a una persona de ínfima condición. Al considerarla salida de la propia carne del hombre, la imagen de la igualdad es mucho más impresionante que si ella hubiera sido formada separadamente del mismo barro. Equivale a decirle al hombre que ella es su igual y no su esclava, que debe amarla como a una parte de sí mismo. (La Génesis, cap. XII, ítem 11.)

 

 


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Revista Semanal de Divulgación Espirita