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Año 6 282 – 14 de Octubre de 2012
JORGE HESSEN     
jorgehessen@gmail.com     
Brasília, Distrito Federal (Brasil)
Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org
 


Jorge Hessen

“El Espiritismo es una religión y nosotros nos ufanamos de eso” 


Esta frase fue dicha en noviembre de 1868, en la Sociedad Parisiense de Estudios Espíritas, por Allan Kardec, el
Codificador del Espiritismo

Circula por internet, y también en algunos periódicos espíritas, absurdas críticas a la literatura de Emmanuel. Se trata, a buen seguro, de un inconveniente intento de desmerecer la extraordinaria obra del excelso médium Chico Xavier y de entronizarse la hegemonía ideológica de esos agentes de la perturbación.

No es preciso hacer un gran esfuerzo para identificar en esos hermanos la carencia de sensatez, por el hecho de encontrarse enteramente distanciados de la Doctrina de los Espíritus, sumergidos en las mallas de la fascinación obsesiva.

Melancólicos críticos de Chico Xavier, Emmanuel y André Luiz, tales compañeros permanecen en el sopor hipnótico, delirando en el interior de una composición descarrilada que culminó en la tontería apuntada como "emmanuelismo", patrocinada por “espíritas” que no tienen nada más que hacer de útil.

Esa ojeriza a Emmanuel hace mucho que existe en el movimiento Espírita, de la misma forma la aversión a André Luiz, desde la publicación del libro Nuestro Hogar. Recientemente, deliberamos asistir a una presentación en vídeo sobre lo que llaman de “Emmanuelismo”. Vimos; pero, no soportamos la mutilada pseudoinvestigación y paramos de asistir para no obstruir nuestro mundo cerebral.

Entre las “preciosidades” del contenido, se afirma que hasta para los propios “espíritas” Emmanuel es un “pseudosabio”. No sabemos en cuál fuente bebieron para uma afirmación tan incoherente.

Emmanuel: ¿un pseudosabio?

La fundamental descripción de Emmanuel que hacemos es: él ni enaltece, ni recrimina. Demuestra, conciencia. Es vehemente, hace notar que los que se recuperan son incólumes a los horrores del mañana. Por eso nos exhorta a la reforma íntima. Nosotros que lo interpretamos, y consentimos en admirarlo, dejamos escapar un grito de bienestar: “¡Sí, nosotros somos capaces!” Eso es médio poético, pero es así que sentimos al benefactor Emmanuel.

Es evidente que para un espírita consciente el asunto huele a discusión estéril, sin lógica. Retrucarlo puede ser pérdida de tiempo, pero, aún así, vamos a utilizar un tiempito para escribir sobre esa locura, recordando que tendremos el cuidado para no esbarrar en la misma franja de sintonía.

Es risorío el esfuerzo de los compañeros (reencarnaciones tupiniquins de los ex-científicos del siglo XIX) que consideran a Emmanuel un pseudosabio. ¿A quién consideran sabio? ¿Afonso Angeli Torteroli? ¿O ellos mismos? ¡¡irrisorio!! Escribimos con el propósito de alertar a los lectores, pues “conforme las circunstancias, desenmascarar la hipocresia y la mentira puede ser un deber, pues es mejor que un hombre caiga que muchos sean engañados y se vuelvan sus víctimas”. (1)

Esos hermanos, bajo el guante de fértil imaginación y desorientados en el razonamiento, reflejan que el joven “católico” Chico Xavier, cuando tuvo la visión mediúnica de aquel que habría sido el padre Manoel da Nóbrega en uma pasada encarnación, y que pasó a ser identificado como Emmanuel, se certificó de que este sería su mentor espiritual. Con eso, todo el proceso mediúmnico del extraordinário médium minero habría sido plasmado por um “misticismo católico”. (¡¿?!...)

Espiritismo: ¿una academia de exponentes del “saber”?

De este modo, los actuales idólatras de Torteroli (aquel “científico” que abusaba de la resignación del “místico” Bezerra de Menezes, el siglo XIX) andan diciendo que, por haber sido jesuita, Emmanuel impuso un viés catoliquizante al Movimiento Espírita. Ahora, si esos compañeros estudiaran con inteligencia los principios espíritas, identificarían que el Espiritismo no necesitó catolizarse con los sublimes mensajes del gran arquitecto del catolicismo, el Doctor Gratia, Aurélio Agustín, ex-obispo de Hipona, que dictó decenas de mensajes incluidos en el Pentateuco Kardecista. Lo importante es la esencia de sus orientaciones, que en nada hieren la Tercera Revelación; al contrario, contribuyen para clarearla al fulgor del Evangelio. "El Espiritismo es una doctrina moral que fortalece los sentimientos religiosos en general, y se aplica a todas las religiones; es de todas, y no pertenece a ninguna en particular. Por eso no aconseja a nadie que cambie de religión.” (2)

En rigor, lo que está escamoteado en la retórica de esos aventureros de la ilusión, bajo el tema “Emmanuelismo”, es, nada más y nada menos, una restricción velada al aspecto religioso de la Doctrina Espírita sostenido dignamente en Brasil por la FEB y abrillantado por Chico Xavier en la práctica mediúmnica.

¡Esos kardequeólogos “PhD’s de ninguna cosa”, lejos del uso del buen sentido, insisten en divulgar la “progresista” tesis de que es preciso huir del “Cristo Católico”, del religiosismo, del iglesismo en el Espiritismo y transformarlo en una academia de expoentes del “saber”, bajo la batuta de ellos, obviamente! ¡Eso solo puede ser mofa!

Jesús: el tipo más perfecto, nuestro guía y modelo

Bajo el imperio de esa compulsiva tendencia filosófica, van para internet, redactan libros, artículos, promueven conferencias inócuas, aguijoneando a las directivas telepáticas de las “inteligencias” sombrías del Umbral. Pero, gusten o no, quieran o no, Cristo es el modelo de virtudes para todos los hombres, y no fue Emmanuel quien lo dijo, sino los inmortales que participaron de la codificación del Espiritismo y el propio Kardec. No nos cuesta recordar aquí lo que leemos en la pregunta 625 de El Libro de los Espíritus: “Cual es el tipo más perfecto que Dios ha ofrecido al hombre, para servirle de guía y modelo?” Respuesta: “Jesús.”

Comentando la respuesta, Kardec anotó, enseguida: “Para el hombre, Jesús constituye el tipo de la perfección moral a que la Humanidad puede aspirar en la Tierra. Dios nos lo ofrece como el más perfecto modelo y la doctrina que enseñó es la expresión más pura de la ley del Señor, porque, siendo él el más puro de cuantos han aparecido en la Tierra, el Espíritu Divino lo animaba”. (L.E., item 625.)

Tales compañeros se han colocado como víctimas de la mancha de ahuyentadores del Maestro Jesús de las huestes doctrinarias. Tropiezos, cabalgan sin norte, suspirando la falacia de que peregrinan el calvario del xenofobismo contra ellos. Tal vez porque, en una entrevista cedida a compañeros de Uberaba, Chico advirtió: "Si quitaran a Jesús del Espiritismo, ven comedia. Si quitaran la Religión del Espiritismo, ven un negocio. La Doctrina Espírita es ciencia, filosofía y religión. Si quitaran la religión, ¿qué es lo que queda? Jesús está en nuestra vivencia diaria, por cuanto en nuestras dificultades y pruebas, el primer nombre de que nos acordamos, capaz de proporcionasno alivio y bienestar, es Jesús.” (3)

Jesús: Mesías divino, el enviado de Dios

Atacan, con el mismo propósito, hasta la figura del pioneirísismo Olympio Teles de Menezes, alcuñándolo de espiritólico. Las hordas de las regiones densas son poderosas y se "organizan", una vez que tienen, como meta, la proscripción de Jesús de los estudios espíritas. Compañeros esos, aprisionados por astutos jinetes de las brumas umbralinas, atestiguan que Kardec escribió el Evangelio para apaciguar a los teólogos, intentando una aproximación a la Iglesia (¡pásmese lector, y crea si quiere!).

Quedan rojos de furia cuando leen a Kardec, que afirmó: "El Espiritismo es una religión y nosotros nos ufanamos de eso." (4) Además de eso, el Espíritu San Luis advierte que "los espíritus no vienen a subverter la religión, como algunos lo pretenden. Vienen, al contrario, a confirmarla, sancionarla por pruebas irrecusables. De aquí a algún tiempo, mucho mayor será de lo que es hoy el número de personas sinceramente religiosas y creyentes".(5) El maestro lionés asevera con todas las letras que el "Espiritismo reposa sobre las bases fundamentales de la religión y respeta todas las creencias; uno de sus efectos es infundir sentimientos religiosos em los que no lo poseen, fortalecerlos en los que estén vacilantes”. (6)

Para los pregoneros de la antirreligión que afirman "Jesús solamente es el emerger de un arquétipo plasmado en el inconsciente colectivo", recordamos que el Maestro de Galilea fue la manifestación del amor de Dios, la personificación de su bondad. Y para Kardec, el célebre pedagogo y genio de Lyon, Cristo fue un Espíritu superior, de los de orden más elevado y colocado, por sus virtudes, muchísimo más por encima de la humanidad terrestre: “Por los inmensos resultados que produjo, su encarnación en este mundo forzosamente ha de haber sido una de esas misiones que la Divindad solamente a sus mensajeros directos confía, para cumplimiento de sus designios. Aún sin suponer que él fuera el propio Dios, sino únicamente un enviado de Dios para transmitir su palabra a los hombres, sería más que un profeta, por cuanto sería un Mesías divino”. (7) 

 

Referências bibliográficas: 

(1) Kardec, Allan. O Evangelho segundo o Espiritismo, RJ: Ed. FEB, 2000, cap. X, 20:21

(2) Kardec, Allan. Revista Espírita, fevereiro de 1862 - Resposta dirigida aos Espíritas Lionenses por ocasião do Ano-Novo, Brasília: Edicel, 2001

(3) Entrevistas com Chico Xavier disponíveis em http://www.espirito.org.br/portal/artigos/diversos/religiao/espiritismo-sem-jesus.html e http://www.meumundo.americaonline.com.br/eespirita/espiritismo_sem_jesus.htm

(4)  Kardec, Allan. Revista Espírita, dezembro de 1868, discurso de Kardec em reunião pública realizada na noite de 01/11/1868, na Sociedade Parisiense de Estudos Espíritas, Brasília: Edicel, 2001

(5)  Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, RJ: Ed. FEB, 2002, perg. 1.010 (a)

(6)  Kardec, Allan. O Livro dos Médiuns RJ: Ed. FEB, 2000, Capítulo III, Do Método, Item 24,

(7)  Kardec, Allan. A Gênese, RJ: Ed. FEB, 1998, XV, item 2.



 


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