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Año 5 229 – 2 de Octubre de 2011 

GERSON SIMÕES MONTEIRO  
gerson@radioriodejaneiro.am.br    
Rio de Janeiro, RJ (Brasil) 

Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org

 

La homosexualidad en la visión espírita
 
(Parte 2 e final)

Retrospectiva de la primera parte

La primera parte de este artículo fue iniciada con la cuestión nº 200 de El Libro de los Espíritus, en que Allan Kardec pregunta si los Espíritus tienen sexo. Como vimos, los Benefactores Espirituales dijeron que “no como entendemos”, y después de eso, con base en un artículo de Allan Kardec, publicado en la Revista Espírita de enero de 1866, presentamos la causa de la homosexualidad.

Enseguida, para mayores esclarecimientos sobre el tema, transcribimos el capítulo 21 del libro Vida y Sexo, bajo el título “Homosexualidad”, por el Espíritu Emmanuel, el cual inicia sus comentarios con la cuestión 202 de El Libro de los Espíritus. En esa cuestión el Codificador del Espiritismo pregunta a los Instructores Espirituales si el Espíritu prefiere encarnar en el cuerpo de un hombre o de una mujer. La respuesta de ellos fue la siguiente: “Eso poco le importa. Lo que lo guía en la elección son las pruebas por las que haya de pasar”.

Ese capítulo, dividimos en cuatro ítems: fenómeno de la bisexualidad; consecuencia de los abusos; el porqué del cuerpo opuesto a la estructura psicológica y amparo educativo.

Después, transcribimos la respuesta de Chico Xavier, al serle preguntado “como nuestros amigos espirituales conceptúan el problema de la homosexualidad”, dividiéndola, también, en tres ítems: causas de las tendencias; problemas del sexo y la civilización greco-romana.

André Luiz en el libro Acción y Reacción

Dando proseguimiento al desarrollo del tema, presentaremos de la obra Acción y Reacción, psicografiada por el médium Chico Xavier, esclarecimientos formulados por el Benefactor Espiritual André Luiz en el capítulo 15, que tiene por título “Anotaciones Oportunas”. En el, él relata que Hilario, su compañero de estudios en la espiritualidad, en cierta oportunidad indagó del Asistente Silas sobre los problemas inquietantes de la inversión sexual.

“Silas se dio prisa en aclarar y dijo:

— No será preciso alargar elucidações. Considerándose que el sexo, en la esencia, es la suma de las cualidades pasivas o positivas del campo mental del ser, es natural que el Espíritu acentuadamente femenino tarde siglos y siglos en las líneas evolutivas de la mujer, y que el Espíritu marcadamente  masculino se  detenga por largo tiempo en las experiencias del hombre. Pero, en muchas ocasiones, prosiguió Silas diciendo, cuando el hombre tiraniza a la mujer, desviándose los derechos y cometiendo abusos, en nombre de su pretendida superioridad, se desorganiza el mismo hasta tal punto que, inconsciente y desequilibrado, es conducido por los agentes de la Ley Divina a un renacimiento doloroso, en cuerpo femenino, para que, en el extremo malestar íntimo, aprenda a venerar en la mujer a su hermana y compañera, hija y madre, delante de Dios, ocurriendo idéntica situación a la mujer criminal que, tras arrastrar al hombre al libertinaje y a la delincuencia, crea para sí misma terrible alienación mental más allá del sepulcro, necesitando, casi siempre, el ingreso en un cuerpo masculino, a fin de que, en las telas de la desdicha de su emotividad, sepa edificar en su ser el respeto que debe al hombre, ante el Señor.

En esa definición, sin embargo, no incluimos los grandes corazones y los bellos caracteres que, en  muchas circunstancias, reencarnan en cuerpos que no les corresponden a los más recónditos sentimientos, posición solicitada por ellos mismos, en la intención de operar con más seguridad y valor, no sólo el  acrisolamiento  moral  de sí mismos, como también la ejecución de tareas especializadas, a través de estadios peligrosos de soledad, en favor del campo social terrestre que se  les vale de la renuncia constructiva para  acelerar el paso en la comprensión de la vida y en el progreso espiritual.”

André Luiz en el libro Sexo y Destino

El Benefactor Espiritual André Luiz también aborda en la obra Sexo y Destino, psicografiada por Chico Xavier, la cuestión de la homosexualidad, en el capítulo IX de la segunda parte, al participar de un encuentro para estudios en el Instituto de Renovación “Almas Hermanas”, dirigido por el Instructor Espiritual Félix, para Espíritus necesitados de reeducación sexual después de la desencarnación.

Relata André Luiz que Félix, explicando sobre las ideas que diversos participantes presentaban, relató, en síntesis, que en la Espiritualidad Superior el sexo no es considerado únicamente por una baliza morfológica del cuerpo de carne, distinguiendo macho y hembra, definición unilateral que, en la Tierra,  aún se hace seguir de actitudes y exigencias tiránicas, heredadas del comportamiento animal.    

Entre los Espíritus desencarnados, a partir de aquellos de evolución mediana, el sexo es de categoría por atributo divino en la individualidad humana, cual ocurre con la inteligencia, con el sentimiento, con el raciocinio y con otras facultades, hasta ahora menos aplicadas en las técnicas de la experiencia humana. Mientras más se eleva la criatura, más se capacita que el uso del sexo demanda discernimiento por las responsabilidades que acarrea.

Cualquier conexión sexual, instalada en el campo emotivo, engendra sistemas de compensación vibratoria, y el compañero que hiere al otro, hasta el punto en que suscitó los desastres morales consecuentes, pasa a responder por una deuda justa.  

Todo desmando sexual damnificando conciencias reclama corrección, tanto como cualquier abuso del raciocinio. El hombre que abandone la compañera sin razón o la mujer que así proceda, generando desequilibrios pasionales en la víctima, crea cierta carga cármica en el propio camino, pues nadie causa perjuicio a otros  sin perjudicarse a sí mismo.

Renovando conceptos

Félix vaticinó que la Tierra, poco a poco, renovará principios y conceptos, directriz y legislación, en cuestión de sexo,  bajo la inspiración  de la  Ciencia, que situará el problema de las relaciones sexuales en el lugar que le es propio. Se empeñó en repetir que en la Superficie Planetaria los temas sexuales son tenidos en cuenta en la base de las señales físicas que diferencian el hombre de la mujer y viceversa; sin embargo, ponderó que eso no define la realidad integral, por cuanto,  rigiendo  esos marcos,  permanece un Espíritu inmortal, con edad a veces multimilenaria,  concluyendo consigo la suma  de experiencias complejas, lo que obliga a la propia Ciencia terrena a proclamar, presentemente, que masculinidad y feminidad totales  son  inexistentes en la personalidad humana, del punto de vista psicológico.

Hombres y mujeres, en espíritu, presentan cierto porcentaje más o menos  elevado de característicos virilidad  y feminidad   en  cada  individuo, lo que no asegura posibilidades de comportamiento íntimo normal para todos,  según  la conceptuación de normalidad que la mayoría de los hombres estableció para el medio social.

Tendo Nieves, uno de los participantes de la reunión, formulado una consulta sobre los homosexuales, el Instructor Félix demostró que incontables Espíritus reencarnan en condiciones inversas, sea en el dominio de luchas expiatorias o en obediencia a tareas específicas, que exigen duras disciplinas por parte de aquellos que las solicitan o que las aceptan.

Refirió aún que hombres y mujeres pueden nacer homosexuales o ínter sexos (un ser que posee órganos de los dos sexos), como son susceptibles de retomar el vehículo físico en la condición de mutilados o inhibidos en ciertos campos de manifestación, completando que el alma reencarna, en esa o en aquella circunstancia, para mejorar y perfeccionarse y nunca bajo el destino del mal, lo que nos obliga a reconocer que los delitos, sean cuáles sean, en cualquier posición, corren por nuestra cuenta.

A La vista de eso, Félix destacó que en los foros de la Justicia Divina, en todos los distritos de la espiritualidad superior, las personalidades humanas tachadas por anormales son consideradas tan necesitadas de protección en cuanto las otras que disfrutan la existencia garantizadas por las ventajas de la normalidad, según la opinión de los hombres, observándose que las faltas cometidas por las personas de psiquismo juzgado anormal son examinadas en el mismo criterio aplicado a la culpas de personas tenidas por normales, notándose, aún, que en muchos casos los desatinos de las personas supuestas normales son considerablemente agravados, por menos justificables ante acomodaciones y primacías que usufructúan, en el clima estable de la mayoría.

Orientación de Chico Xavier

En el libro Kardec Prosigue, el médium minero, al serle preguntado si “¿El homosexual se debe aceptar o debe luchar contra sus tendencias?”, respondió lo siguiente:

“Ya leí, de un analista de mérito, que toda amistad y que toda conexión espiritual, del punto de vista afectivo, es parcela de homosexualidad en el hombre y en la mujer; pero, el homosexual no podrá dejar la naturaleza de que es portador de un momento para otro como si él estuviera condenado a no trabajar, a no servir, cuando nosotros sabemos que hay tanto enfermero, tanto profesor, tanta señora digna que ejecutan los deberes que le compiten con mucha eficiencia y devotadamente.

Ahora, el homosexual en sí debe evitar la pederastia (relación sexual entre hombres); la pederastia, sí, es un problema suscitado por el ansia del hombre de experimentar sensaciones, pero la homosexualidad está vinculada a un proceso afectivo entre los hombres y mujeres del planeta, de modo que es un estado natural en que las almas se afinan para hacer el bien. Ya la pederastia es muy diferente. Cuando nosotros hablamos de homosexual, nos acordamos inmediatamente de cuadros infelices, pero la verdad es que la homosexualidad está en toda persona que tiene un amigo o que tiene deberes de fraternidad, de asistencia para con el prójimo. La pederastia que es el gran problema que debemos evitar y entender como siendo una condición innecesaria y mismo imprudente de  parte de todos los hombres.

Y vamos a dar al asunto el color que el asunto trae consigo: todo hombre debe evitar la pederastia; toda mujer puede estar perfectamente fuera del lesbianismo (relación sexual entre mujeres), porque nuestra formación nos lleva siempre para el camino del que ya fuimos y a veces nosotros vinimos para no ser más lo que ya fuimos y sí para aprender a considerar lo que debemos ser.”

Conclusión

Delante de lo que fue expuesto en las Partes 1 y 2 de este artículo, presentamos una síntesis del asunto abordado:  

1       El Espíritu no tiene sexo.

2-      El Espíritu puede escoger encarnar en un cuerpo de hombre o de mujer.

3-      El sexo, en esencia, es la suma de las cualidades pasivas o positivas del campo mental del ser.

4-   Abusos del hombre para con la mujer, y viceversa, provocan desequilibrios y necesidad de encarnación en otra polaridad sexual, para valorar la condición masculina o femenina.

5-    También existen inversiones solicitadas por almas grandiosas para la ejecución de tareas específicas que exigen renuncia de sí mismo.

6-     En la Espiritualidad Superior el sexo no es considerado únicamente por una baliza morfológica del cuerpo de carne, distinguiendo macho y hembra.

7-    Entre los Espíritus desencarnados, a partir de aquellos de evolución mediana, el sexo es tenido por categoría por un atributo divino en la individualidad humana.

8-     El uso del sexo demanda discernimiento por las responsabilidades que acarrea.

9-     Todo desvío sexual damnificando conciencias reclama corrección, tanto como cualquier abuso del razonamiento.

10-   La realidad integral, rigiendo los marcos masculino y femenino, es del Espíritu inmortal, con edad a veces multimilenaria, encerrando consigo la suma de experiencias complejas.

11-    Los Espíritus reencarnan en condiciones inversas, sea en el dominio de luchas expiatorias o en obediencia a tareas específicas, que exigen duras disciplinas por parte de aquellos que las solicitan o que las aceptan.

12-  Todo hombre debe evitar la pederastia; toda mujer puede estar perfectamente fuera del lesbianismo, porque nuestra formación nos lleva siempre para el camino de lo que ya fuimos y a veces nosotros venimos para no ser más lo que ya fuimos y sí para aprender a considerar lo que debemos ser.
 


 


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Revista Semanal de Divulgación Espirita