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Año 2 - N° 90 - 18 de Enero del 2009
MARCELO BORELA DE OLIVEIRA
mbo_imortal@yahoo.com.br   
Londrina, Paraná (Brasil)
Traducción:
ISABEL PORRAS GONZÁLES - isy@divulgacion.org  
 

José Raul Teixeira:

 “Si bien comprendida y orientada, todo y cualquier criautra que llega a la Tierra cambiará la vida en el planeta”
 

El entrevistado de la semana, nuestro estimado compañero José Raúl Teixeira (foto), uno de los incentivadotes de la creación de esta revista, no necesita de presentación alguna, ya que ha sido, al lado de Divaldo Franco, uno de los principales divulgadores de la Doctrina Espírita en Brasil y en el exterior.

Para entrevistarlo, la dirección de la revista contacto con sus colaboradores más directos y el resultado está aquí, expresada en 26 preguntas formuladas por los compañeros José Passini, Ricardo Baesso de Oliveira, Arthur Bernardes de Oliveira, Jorge Hessen, Astolfo O. de Oliveira Filho, Célia Xavier Camargo – todos miembros del Consejo Editorial – y Orson Peter Carrara, Fernanda Borges, Wellington Balbo, Antonio Augusto Nascimento y Katia Fabiana Fernandes –

editores responsables por las entrevistas publicadas por la revista.

Las cuestiones que componen la entrevista fueron divididas en tres bloques: problemas y cuestiones de la actualidad, temas de naturaleza doctrinaria y asuntos pertinentes al movimiento espírita. Dada su extensión, ella será publicada en dos partes y en la próxima edición de El Consolador.

He ahí, integra, la primera parte:

Problemas y cuestiones de la actualidad

El Consolador: ¿Cómo ve usted la oficialización del casamiento entre homosexuales y la adopción de hijos por parte de ellos?

Consideramos que cualquier oficialización que se establece en el mundo corresponde a la formalización de situaciones que ya existen, o que necesitan ser normalizadas para evitar distorsiones en los juicios de diversificadas situaciones, en respeto al concepto formal de justicia. Así, si se habla de oficialización de casamientos entre personas del mismo sexo es que esas personas ya están unidas sin ninguna formalización, deparándose, a partir de eso, con problemas cuyas soluciones exigen un pronunciamiento de la ley que regula la vida de un pueblo o de una sociedad.

Independientemente del nombre que se desee dar a esas uniones, la realidad es que tales uniones existen. Sus compañeros pueden convivir poco o mucho tiempo juntos; pueden hacer adquisiciones de variada índole en nombre de la pareja o durante el periodo en que están juntos los individuos. ¿Cómo quedará, delante de la sociedad organizada, la situación de uno y del otro compañero? En caso de fallecimiento de uno de ellos, ¿hay o no hay derecho de pensiones y otros beneficios, después de pasar una vida en común? Todos los cuadros con los cuales nos enfrentamos y que toman cuerpo en la sociedad necesitan ser estudiados y disciplinados por la legislación.

No hay como hacer la vista gorda y hacer cuenta que tal cosa no existe. Luego, no hay cómo huir de esa oficialización en nombre de cualquier tradición o preconcepto, una vez que los hechos ahí están afrontando los tiempos y exigiendo un posicionamiento oficial de las autoridades, pues no hay ley que pueda impedir de hecho que dos personas del mismo sexo tengan vida en común, que se entiendan, que se cuiden o que se amen.

En lo que respecta a la adopción de hijos, estamos delante de una cuestión de buen sentido. ¿Qué será mejor para un niño: vivir en las calles, al abandono, sujeto a todos los peligros que inundan las calles – o en instituciones que, por más respetables que sean, no consiguen convertirse en un hogar para ningún niño abandonado – o ser amparado por la generosidad y por el cariño de dos personas del mismo sexo y que vivan juntos? El Espíritu Camilo siempre me enseñó lo que el amor, en sí mismo, no tiene sexo y que es muy valerosa la actitud de quien quiera que sea que se decida a adoptar a un niño. Solamente la hipocresía o la indiferencia para con los niños huérfanos o abandonados puede crear impedimentos para tal adopción.

El Consolador: Hay muchos debates sobre células-tronco embrionarias. Considerando como son formados los embriones resultantes de la fertilización in Vitro, nos es difícil entender que  todos ellos estén ligados a Espíritus, ya que, para una misma pareja, se producen diversos embriones, de los cuales algunos son implantados y otros mantenidos en bajísima temperatura. Si todo va bien en la gestación, es común que los embriones congelados sean olvidados y, por consiguiente, jamás utilizados. En algunos países, como Inglaterra, la ley estipula un plazo, finalizado el cual ellos son eliminados. Aunque no tratándose de una posición del Espiritismo, y sí un argumento personal, ¿cómo ve usted esa cuestión?

Siendo una persona vinculada a las ciencias, veo como muy delicada esa pregunta, teniendo en cuenta muchos posicionamientos extremadamente apasionados y que nos remiten a los tiempos distantes de las posiciones ultrapasadas en relación al progreso científico.

Es común que los religiosos, en general, pidan para sí el derecho de actuar en sus creencias como bien lo deseen – aunque toda la sociedad se depare, incontables números de veces, con posicionamientos argumentativos y prácticas astutas, anti-sociales e incluso criminales contra el pueblo -, sin admitir ninguna intromisión de científicos, ninguna opinión que se oponga a sus intentos o que no formen parte de sus cuadros, casi siempre distanciados de los verdaderos fines de las enseñanzas inmortales dejadas por Jesucristo y por otros Misioneros espirituales de la humanidad. Con todo, casi siempre los mismos religiosos se derogan el derecho de no solamente opinar sino de determinar sobre las reflexiones y prácticas de la Ciencia, como si fuesen detentores de la verdad absoluta.

Fuera de los posicionamientos políticos, de laboratorios, comerciales y demás intereses particulares que se lanzan en los caminos de los científicos-investigadores – que acostumbran a estar presentes en esas discusiones, haciendo lobbies a favor de empresas o de grupos, con los cuales se debe tener mucha cautela por el cinismo y por las presiones con que actúan -, soy del parecer que a los religiosos cabría resaltar y propagar la realidad espiritual del ser humano, trabajar en la educación moral de los individuos, lo que les posibilitaría tomar las mejores decisiones delante del mundo y delante de la Espiritualidad, dejando a aquellos que asumieran responsabilidades delante de la Ciencia la labor que les cabe, ofreciendo, cuando son solicitados, sus más lúcidos pareceres que deberán ser tan lúcidos como desapasionados, como si tuviesen el privilegio de la verdad sobre los demás pensadores.

Indiscutiblemente, encontraremos abusos que a la justicia cabrá cuestionar y corregir, evocando los preceptos éticos imponentes. Lo que no creo razonable es partir del principio de que, por adoptar posiciones muchas veces materialistas o ateas (en relación a los preceptos y dogmas de las religiones institucionales), deban los científicos ser considerados como no serios o como irresponsables. Entendiendo que deberemos respetar ese gran grupo de investigadores que han ofrecido sus vidas en pro de una sociedad mejor, permitiendo que realicen sus emprendimientos, sus trabajos, sus investigaciones.

Habiendo oído del Espíritu Camilo que muchos desencarnados, retenidos en situaciones de complejos conflictos y sufrimientos en el más allá, son visitados e indagados en cuanto al interés que tengan de servir de instrumentos al progreso de la Ciencia en el mundo, presentándose para animar embriones que se prestaron a las investigaciones. Finalizadas las experiencias, esas entidades que reencarnarían en delicadas situaciones de enfermedades físicas, mentales o socio-económicas, o todas conjugadas, logran obtener mejorías significativas en los procesos en que están implicadas. Son muchas las que aceptan y que son llevadas a tales recitales en las esferas del trabajo científico.

Es real que no todos los embriones, teniéndose en cuenta las fases en que son tomados, están ligados a inteligencias espirituales, pero otros tantos están, sí, animados por esas entidades referidas, o sea, las que se presentan para servir de “cobayas” en las actividades de investigaciones científicas.

Hay, por otro lado, una cuestión que se quiere callar. ¿Por qué hay defensas tan extremadas de los posibles embriones con ligaciones espirituales, mientras que no hay la misma pasión por los niños ya reencarnados, mal-nacidas, abandonadas en las calles o en los orfanatos? ¿Qué debe pasar por la mente general relativamente a tales niños y los citados embriones? ¿Por qué no acostumbramos a ver a nadie solicitar a los laboratorios detentores de embriones algunos de ellos como hijo? Delante de las cantidades que son tirados fuera, después del periodo exigidos por ley, es de extrañar que nadie reclame a unos dos o tres para ser cuidados, implantados en la condición de hijos, de modo a salvarlos de la destrucción…

El Consolador: La eutanasia, como sabemos, es una práctica que no tiene el apoyo de la doctrina espírita. Surgió, no obstante, últimamente, la idea de la ortotanasia, defendida hasta incluso por algunos médicos espíritas. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Lo más importante en la esfera de la ortotanasia será siempre el uso del buen sentido, pues una cosa es dejar al individuo morir naturalmente, cuando se vea que su vitalidad va bajando de nivel como una llama que se apaga. Otra situación, sin embargo, será ver a alguien sufriendo y cruelmente no aplicarle cualquier sedante o medicamento, dejando que muera en medio de la desesperación o el dolor intenso. Ni la eutanasia ni la ortotanasia, cuando huya al buen sentido y se aproxime a la crueldad. Que los conocimientos médicos vigentes puedan ayudar a los que se encuentran a la vera de la desencarnación, facilitándole un tranquilo retorno a lo Invisible sin compromiso negativo de médicos, enfermeras o familiares.

El Consolador: ¿Cómo ve usted el nivel de la criminalidad y de la violencia que parece aumentar en todo el país y en el mundo, y cómo los espíritas podemos cooperar para que esa situación sea revertida?

Nada no obstante las informaciones de los Inmortales de que están renaciendo en el planeta muchos espíritus aun inferiores, en lo que se relaciona a sus condiciones morales, no debemos perder de vista la elevación de la educación como bien acentuó Allan Kardec, en El Libro de los Espíritus. Se hace necesaria una educación moral capaz de formar bien los caracteres de los individuos.  

Como espíritas, se hace fundamental la observancia de los cuidados con la auto-educación (a partir de los esfuerzos por el autoconocimiento), a fin de que nos capacitemos para orientar y educar a los propios hijos que son víctimas, muchas veces, de la incuria o de la negligencia de sus padres que están más preocupados con el éxito social de los hijos que con su felicidad. La educación, con todo, es un proceso que tendrá éxito a largo plazo, ya que corresponde a una modificación gradual de mentalidad y a la adopción y fijación de nuevos valores por parte de las criaturas. Hay, no obstante, providencias que pueden ser tomadas por quien de derecho, en el sentido de disminuir la gravedad de los cuadros de violencia vigentes actualmente en el mundo, y eso tiene que ver con la legitimidad, madurez y respetabilidad moral de las autoridades constituidas y que están al frente de las sociedades, así como tiene relación con la necesidad de imputarse responsabilidades a los ciudadanos y hacer que aquellos que cometen desatinos sean llevados a los trabajos de quitarlos delante de sus víctimas, sean individuos o grandes grupos sociales. En cuanto se persista, en nombre de oscuros intereses y criminales desintereses, el clima de impunidad, como si nada estuviese ocurriendo, por la falta de coraje de poner cascabeles en el cuello del gato, es cierto que la situación tanto en Brasil como del resto del mundo no sufrirá significativas alteraciones.

El Consolador: La preparación del advenimiento del mundo de regeneración en nuestro planeta ya dio, como sabemos, sus primeros pasos. ¿De aquí a cuántos años cree usted que la Tierra dejará de ser un mundo de pruebas y de expiación, pasando plenamente a la condición de un mundo de regeneración, en que, según San Agustín, la palabra amor estará escrita en todas las frentes y una equidad perfecta regulará las relaciones sociales?

Aunque podamos desenvolver alguna ansiedad en torno de ese futuro anunciado por los Inmortales, lo cierto es que no tenemos ninguna posibilidad de dar fecha a ese hecho, una vez que estarán siempre pendientes de los movimientos de los progresos humanos.

Las bases geológicas del planeta están dando sus pasos en la dirección de la madurez ciclópea del mundo. Con todo, el aspecto moral, gran definidor de todo, depende de las disposiciones morales de la humanidad.

No nos cabe ninguna tormenta con relación a esos tiempos. Cada uno de nosotros deberá asumir la parte que le corresponden ese esfuerzo individual y colectivo para la construcción de ese mundo mejor que anhelamos. Entonces, trabajaremos con dedicación y verdad, cuidando de realizar lo que nos compete, y dejemos todo lo demás en las manos de Dios, pues sólo Él sabe al respecto de los tiempos, como afirmó nuestro Maestro Jesús.

El Consolador: En datos citados en el libro El Clamor de la Vida, de la Dra. Marlene Nobre, se afirma que son hechos cerca de 60 millones de abortos por año en el mundo. La vida, como se ve, no es valorada como debería. ¿Cuál es su evaluación sobre el asunto y cómo los espíritas podríamos contribuir para disminuir esos números asustadores?

Creo que ese cuadro que grita se debe a la cultura materialista que vemos ganar cuerpo cada día en nuestras sociedades. Incluso familias de rotulo cristiano y, en particular, cristiana-espírita, entran en esa excitación materialista. Todo lo que han sentido y valor son el salario que se gana, las cosas que se consumen, los títulos que se consiguen o las posiciones socio-político-económicas que se disfrutan en el mundo. Si en esas cosas están los mayores valores del individuo, claro queda que todo lo más estará en segundo o en tercer plano, incluso el hijo que se lleva en el vientre.

La visión materialista del mundo ha llevado a muchas inteligencias a menoscabar la excelencia de la vida terrestre, impulsando a mucha gente para el consumo excesivo de variadas drogas, en busca de “adrenalinas” suicidas, de homicidios sin ningún propósito y del suicidio propiamente dicho.

El deber de los espíritas no es volver para sí la renovación del mundo, dando pésimo ejemplo de insustentable mesianismo, una vez que el mensaje de Jesucristo fue dirigido a todos que de el pudieran tener conocimiento. Viviendo como personas de bien y haciendo esfuerzos para dominar las malas inclinaciones, conforme la definición kardecista de verdadero espírita, indudablemente estaremos dando una importante cuota de nuestras vivencias para contribuir en la disminución de ese horrendo espectáculo de desprecio por la vida.

El Consolador: El fanatismo religioso alcanza a casi todas las religiones e, infelizmente, parece que no es diferente en el medio espírita. ¿Cuál es su mensaje a aquellos que incurren en ese error?

El fanatismo de cualquier naturaleza está comúnmente vinculado a la ignorancia. Cuanto menos se interesan las personas por el estudio del Espiritismo, tanto más facilidad encontrarán para fanatizarse, una vez que el fanatismo acostumbra a ser consecuencia de la creencia irracional de quien no sabe, pero que se golpea en el pecho admitiendo saber.

Un poco más de dedicación a la lectura atenta, a las reflexiones y a los esfuerzos por vivir los elementos conocidos, al propiciar una mayor utilización de la razón crítica, menos posibilitará a alguien volverse fanático en el Movimiento Espírita.

El Consolador: ¿Cómo debe obrar el espírita delante de las solicitudes de limosna, en las calles, particularmente por parte de niños?

Siempre creí que el buen sentido y agua fluidificada no hacen mal a nadie. Cabe siempre una visión más global sobre el momento del pedido. Muchas veces se puede llevar a la criatura a comer o beber algo, pues el niño no necesita de dinero. Cuando el pide dinero está atendiendo a determinaciones de algún adulto que lo explota, sea por la necesidad desatendida, sea por el vicio.

Importantísimo es que la sociedad de la cual formamos parte consiguiese movilizarse y cobrar de las autoridades político-administrativas los cuidados para los casos que testimoniamos en la ciudad, diariamente. Así, sería siempre más significativa la contribución para con las instituciones sociales que se incumben de cuidar de esos niños que viven casi siempre en situación de grandes riesgos.

El Consolador: El desmantelamiento de la selva amazónica camina a largos pasos, y de entre las causas que lo acentúan esta la económica. Además, Brasil es uno de los mayores exportadores de carne bovina del mundo. ¿Cómo debe el espírita posicionarse ante la alimentación basada en la carne bovina, teniendo en cuenta que, entre otras cosas, ella también contribuye para ese desmantelamiento?

El espírita obrará como un ciudadano común, tratando de cumplir sus deberes sociales y políticos con seriedad, teniendo en cuenta que el problema del desmantelamiento amazónico no tiene por campesinos los rebaños de ganado, pero el egoísmo y el cinismo de vastos liderazgos políticos de nuestro país, que hacen la vista gorda para la situación, una vez que sus intereses personales pueden estar en juego en esa circunstancia.

Observemos que tanto se despoja para criar rebaños de ganado como para plantar soja y otros productos. Al ser llevado todo al pie de la letra de lo que dicen los diversos medios – casi nunca presentan la real situación o lo que está por detrás de ella – tendríamos que dejar de usar tanto carne como vegetales.

En cuanto los gobernantes hicieran cuenta que no están sabiendo que los habitantes de la selva, siempre los más expertos, está claro, mancomunados con políticos sin escrúpulos y gente envuelta en los respectivos órganos públicos, es que extraen la madera noble del Amazona, que permiten la extracción ilegal de minerales del subsuelo regional de sus naciones indígenas, y que permiten mucho la bio-piratería existente en nuestro país, la tendencia será que quedará todo como está… tendiendo a empeorar.

En cuanto nuestros gobiernos hagan la vista gorda para esa cantidad enorme de ONGs plantadas en la Amazonia, educando a su modo a nuestros nativos, adoctrinándolos a su placer (de mirada en sus/nuestras riquezas diversas),pero que no tienen ningún interés por “prestar servicios” en el Marajó, por ejemplo, donde existe muchísima necesidad y abandono gubernamental, ningún interés en instalarse en la región interior nordeste, donde la sequía, el hambre y la experiencia de algunos “coroneles” imperan, esas dificultades no serán sanadas. Acusar puntualmente al ganado o a la soja nos haría atacar el lado frágil de la cuestión, dejando de lado el foco más grave del problema.

Temas de naturaleza doctrinaria

El Consolador: Las divergencias doctrinarias en nuestro medio se reducen a pocos asuntos. Uno de ellos es el llamado Espiritismo laico. ¿Para usted, el Espiritismo es una religión?

Sí. Indudablemente, para mí lo es.

El Consolador: ¿Usted encuentra valida la propuesta de Kardec pertinente a la actualización periódica de las enseñanzas espíritas, en base al avance de la ciencia? En caso afirmativo, ¿cómo debemos efectuar esa medida?  

Encuentro extraño que Kardec haya hecho esa propuesta de actualización periódica de las enseñanzas espíritas – una vez que las referidos enseñanzas no son de reflexión científica, ya que la Ciencia formal viene manteniendo bajo la égida del materialismo por medio de la gran masa de sus representantes encarnados -, por haber él mismo escrito en la Introducción de El Libro de los Espíritus, parte VII: Ved, por tanto, que el Espiritismo no es de la competencia de la Ciencia.

En la medida en que avanza la Ciencia, mayores confirmaciones hemos encontrado para la tesis que fundamentan el Espiritismo. Hasta hoy, ninguno de los descubrimientos científicos consiguió sacudir los cimientos de la hermosa Doctrina que, al contrario, se fortifica más delante de los espíritas estudiosos y de la mentalidad general de los que acompañan a distancia. En la capacidad de esos avances contemporáneos de la Ciencia, hemos encontrado muchos cambios de entendimientos científicos, muchos cambios de nomenclatura, incontables descubrimientos que enriquecen el terreno de las investigaciones. Sin embargo, ninguno de esos valores que nos han llegado en razón de las humanas investigaciones ha arañado el pensamiento fulgurante y vanguardista del Espiritismo.

Cualquier información mediúmnica señalada, incluida en la Codificación, no es mayor que el cuerpo doctrinario del Espiritismo, que se fundamenta en la existencia de Dios, en la existencia e inmortalidad del alma, en la pluralidad de las existencias (reencarnación), en la pluralidad de los mundos habitados y en la comunicabilidad de los Espíritus (mediumnidad). Ninguna ciencia consiguió herir esos principios.

Hay muchos compañeros valientes, mal informados, o sin mucha intimidad con el pensamiento científico – me refirmo al pensamiento científico académico y no de libros periódicos de informaciones científicas -, que están siempre “oyendo decir” eso o aquello y que se muestran muy apresurados en efectuar cambios en el cuerpo de la Doctrina Espírita, pautados en sus creencias de que la Ciencia ya haya superado el Espiritismo… ¡Es una pena! Eso demuestra que pueden tener alguna lectura de las obras kardecistas pero no el entendimiento profundo que se espera de quien pretende hacer modificaciones en el trabajo ajeno.

Hay personas que proponen y hasta publican propuestas de alterar, por ejemplo, el término fluido, usado por Kardec en sus obras, por el término energía, utilizado científicamente. Sin duda sería una aberración tal modificación, caso de que fuese implantada. Por sus características y definiciones, fluido y energía en las ciencias tienen significados muy diferentes. Uno se define, la otra no. Por otro lado, lo que Kardec llama fluido, en el Espiritismo, no es el mismo fluido de la físico-química, y así sucesivamente.

Lo mejor en todo eso será nuestro mayor estudio y profundidad de las cuestiones y tesis espíritas, a fin de que, comprendiendo mejor la enseñanza de los Inmortales, a el nos uniremos, procurando modificarnos para asumir la posición de sal de la Tierra de la cual nos incumbió Jesús.

El Consolador: El tema de los Angeles de la Guarda una vez por otra es focalizada  a los medios. ¿En qué momento y de que manera actúan a favor de sus protegidos? ¿Como es su relación con nosotros?

Muchas veces, vemos ese tema de los Ángeles de la Guardia ser tratado en diversos medcios empobrecido por místicas deformaciones. O por fantasías de tal modo ingenuas que consiguen disminuir el sentido divino de esas presencias junto a las criaturas encarnadas.

Por lo que nos enseñan los Inmortales, en El Libro de los Espíritus, esos Ángeles actúan sobre nuestras vidas desde el nacimiento hasta la muerte y muchas veces nos acompañan en la vida espiritual, después de la muerte, igualmente a través de muchas existencias corpóreas. Entendemos que, para estar ligados a sus tutelados desde la cuna, y que, en la erraticidad, ya auxiliaban a sus protegidos en la ponderación y preparación de las existencias que deberían vivenciar en el planeta.

La relación de estos Ángeles con nosotros es la de un padre con relación a sus hijos; la de guiarnos por la senda del bien, auxiliarnos con sus consejos, consolarnos en nuestras aflicciones, levantarnos el ánimo en las pruebas de la vida.

El Consolador: En algunos medios se divulgó la tesis de que los niños índigos representan una nueva generación, a la que Kardec se refirió en La Génesis. En su opinión, ¿El tema de los niños índigos se encuadra en la seriedad y racionalidad con la que deben ser tratados los conceptos espíritas?

Es muy conocido el impulso que tenemos, los humanos, por las novedades que van surgiendo a nuestro alrededor, y de todo lo que nos gusta, lo que juzgamos importante o especial, deseamos de modo velado o declarado atraerlo hacia el mundo del Espiritismo. Fue lo que ocurrió con la tesis de los psicólogos americanos Dr. Lee Darlo y la Dra. Jan Tober.

Muy pronto los referidos autores americanos afirmaron que su trabajo era una información inicial y no la palabra final sobre cierto tipo de criaturas que venían naciendo, lo cierto es que eso ya llegó a nuestro medio popular, y no fue diferente en el medio espírita, como algo dispuesto, acabado y “espírita”. ¡Lamentable!

Vale la pena verificar como es que los supracitados psicólogos americanos definen una criatura índigo (la Dra. Jan Tober informa haber llamado así a esas criaturas, por ser de color índigo lo que veían a su alrededor): son aquellos que representan un conjunto de características psicológicas no comunes y un patrón de comportamiento aún no clasificado por la ciencia. Ese tipo de comportamiento hace que todos los que interactúan con ella (principalmente sus padres) tengan que adaptarse a circunstancias diferentes y a un tipo específico de crianza. Hasta aquí, no vemos nada que sea diferente de lo que observamos en nuestras criaturas, aquellas con las que hemos tenido contacto diariamente, dándonos cuenta de que son, de hecho, criaturas diferentes, no importándonos los nombres con los que las rebauticemos. Con todo, todas ellas están en el mundo bajo cuidados paterno maternales para evolucionar hacia Dios. Todos sabemos que no es fácil entender, dirigir, corregir, educar, en fin, a esos pequeños, teniendo en cuenta los bagajes que trajeron de otras vivencias rencarnatórias.

El psicólogo argentino Egidio Vecchio, que se estableció en Porto Alegre, en Rio Grande del Sur, también se dedicó a los estudios de estos niños índigo, sumando sus esfuerzos a los de notables estudiosos como Ingrid Cañete y Teresa Guerra. Afirma él en uno de sus libros que en la década de 1970 vinieron al mundo seres muy especiales, portadores de un cambio potencial en su ADN. Se descubrió que tienen una misión a cumplir y un potencial a desarrollar. Como nosotros, también dotados de libre albedrío, por lo tanto, pueden no aceptar ese encargo. No son predestinados. Ninguna diferencia vemos nos dice Vecchio de aquello que hemos aprendido, hace más de 150 años, en las enseñanzas espíritas.

Todos llegamos al mundo con una misión a cumplir, sea de gran o de pequeño porte, sea a nivel del grupo familiar o en temas sociales y mismamente en misiones mundiales. Reencarnamos, exactamente, para hacer brillar nuestra luz, conforme orientó Jesucristo, o sea, para desarrollar nuestras potencias espirituales, o intelecto morales, si así lo queremos.

Notemos como continúa Vecchio hablando de los indigo: Estas criaturas, fruto de esta evolución genética que está ocurrriendo, necesitan del apoyo para adaptarse y desarrollarse entre nosotros. Para ellos es necesaria una pedagogía adecuada  a su grado de evolución, por que son portadoras de herramientas psicológicas y espirituales muy adelantadas de aquellas que la psicología tradicional conoce. Pero bien comprendidas y orientadas, los niños índigo cambiarán la vida del planeta de forma asombrosa y nunca imaginada antes de hoy.

No hay ninguna novedad en eso, para quien lidia con la enseñanza y aprendizaje, para quien lidia con niños y escolaridad. Es llamativo el atraso en que se encuentra la institución escolar, en todo el mundo. Llegamos a constatar que las instituciones del mundo que más se resisten al cambio son exactamente  la escolar. Parece una afrentosa paradoja. Nuestras criaturas que están tan mal cuidadas por la escuela contemporánea con sus viejas características, con su metodologías, sus pruebas, sus notas, etc.., anticuadas, que consiguen matar el poder creador de los alumnos por las actitudes ingenuas, laissez-faire, excesivamente directoras o dictatoriales de profesionales malformados, si acaso tuviesen esos recursos a los que se refiere Edigio Vecchio, con certeza que no tendríamos los grandes índices de éxodo escolar, las altas tasas de reprobaciones; no veríamos el horror con el que gran número de criaturas se ve obligado a ir a la escuela, la alegría por las vaqcaciones, días de fiesta o por la ausencia de los profesores.

En un mundo de ordenadores e internet, de blogs y orkuts, desear mantener a las criaturas presas en un espacio físico por medio de “escupe y cuspe e giz”, convengamos que no precisarán ser tan índigos para vivir “indignados” con el sistema.

En el siglo XIX, Kardec ya hablaba de la transición por la que pasaba el mundo. Luego, no es un fenómeno nuevo. Posiblemente, solamente los psicólogos americanos se darán cuenta que deberían estudiar tal cosa. Pero, con certeza, no fue a partir de 1970 que esas cosas comenzaron a ocurrir en el planeta. Leamos lo que nos dice el libro Génesis, publicado en 1868: La época actual es de transición; se confunden los elementos de las dos generaciones. Colocados en un punto intermedio, asistimos a la partida y a la llegada de otra, ya conociéndose cada una, en el mundo, por los caracteres que les son peculiares. Tienen ideas y puntos de vista opuestos las dos generaciones que se suceden. Por la naturaleza de las disposiciones morales, pero, sobre todo de las disposiciones “intuitivas” e “innatas”, se vuelve fácil distinguir a cuál de las dos pertenece cada individuo.

Observemos como continúa Kardec: Cabiéndole fundar la era del progreso moral, la nueva generación se distingue por la inteligencia y la razón generalmente precoces, junto al sentimiento “innato” del bien y a las creencias espiritualistas, lo que constituye una señal indudable de cierto grado de adelantamiento “anterior”. No se compondrá exclusivamente de Espíritus eminentemente superiores, pero sí de los que, ya habiendo progresado, se hallen predispuestos a asimilar todas las ideas progresistas y aptas para secundar el movimiento de regeneración.

Aprendemos, así, que desde la época de Allan Kardec, que, siendo bien comprendida y orientada, toda y cualquier criatura que llega a la Tierra cambiará la vida del planeta, de manera bastante significativa, nunca imaginada actualmente. Cuando  el hogar y  la escuela se vuelven lugares de satisfacción, de aprendizaje y de seguridad para nuestras criaturas de ahora y para las que vendrán, conseguiremos auxiliar a todos los Espíritus que, llegados al mundo para desempeñar sus papeles misionarios, de hombres y mujeres de bien, puedan realizar con éxito aquello que vinieron a hacer sobre el suelo del mundo.

Lo que lamento es que, con tantas enseñanzas del Espiritismo, desde El Libro de los Espíritus hasta La Génesis, al respecto de la conducta educacional de nuestras criaturas, sin que nunca haya esto provocado cualquier furor educacional, ninguna emoción o acontecimiento social, bastó para que llegase a nuestro país la traducción del libro de Carrol y Tober para que el Movimiento Espírita, en considerables expresiones y localidades, se sintiese abalado en sus creencias y prácticas, sin darse cuenta de lo que venía ocurriendo, y todavía viene ocurriendo, y todavía existe,  un agigantado desfase entre nuestra confesión labial de fe espírita y nuestra integración al espíritu del Espiritismo.

El Consolador: Hay controversias con relación a las medidas que pueden ser tomadas en el sentido de retardar o acelerar el proceso desencarnatorio. ¿Tienen los encarnados medios para prolongar la vida física, hasta el punto de poder interferir en el procedimiento de los Espíritus?

Aprendemos con los nobles Benefactores Espirituales, como nuestras existencias planetarias están bajo los cuidados de entidades sublimadas, que responden junto a nosotros en nombre de Jesucristo, al retraso (a la moratoria) o a la aceleración (a la anticipación) del proceso de nuestra desencarnación, estando, del mismo modo, bajo esas divinas responsabilidades.

Hemos sabido de incontables circunstancias que pueden llevar a los Guías Espirituales a interceder a favor de la permanecía física de alguien en el mundo, así como de otras que los hacen actuar en pro de la anticipación del período de la reencarnación, a partir del momento que haya intereses superiores en juego, significando una contribución para el progreso de quien deberá permanecer o de quien deberá partir.

Individuos que, en la época prevista para su desenlace, estén realizando procesos espirituales renovadores junto a familiares de relación compleja; que estén consiguiendo liberarse de difíciles conflictos o dependencias tormentosas, lo que les permitirá grandes adelantos espirituales, o que se encuentren realizando actividades en beneficio de alguna obra de hermosa expresión, lo que les propiciará una feliz contribución ascensional, esos acostumbran a recibir el beneplácito de bendecidas moratorias.

Muchos que están enredados en situaciones comprometedoras, fascinados con las libertades que nadie consigue frenar; muchos de los que llegaron a la Tierra con un respetable bagaje espiritual, pero que se están dejando llevar por ciertos niveles de orgullo y de vanidad comprometedores de su valor espiritual; los que vinieron para llevar a cabo determinadas misiones, para los que fueron investidos años y años con preparativos en el Mundo Invisible, y que están desperdiciando las oportunidades, acostumbran a ser llamados de vuelta al Gran Hogar, con el fin de revaluar sus conductas terrenas, para que no comprometan sus valores conquistados y para rehacer sus planteamientos en cuanto a su futuro, de tal modo, que no se perturben en los mismos caminos y situaciones que los pusieron en peligro.

Tanto las demoras como los adelantos no acostumbran de ser de conocimiento directo del beneficiado. Las leyes de nuestro Creador funcionan silenciosamente y atienden a Sus hijos, en sus variadísimas necesidades, sin ningún alarde. Así, es improbable que los encarnados, de manera consciente, consigan esos resultados, volviéndose capaces de interferir en la programación de los Benefactores de la Vida Mayor, desenvuelta sobre nosotros bajo el mando de Jesús.

El Consolador: Considerando que la vivencia diaria de la moral cristiana es uno de los dos grandes desafíos de los espíritas, ¿cómo se puede superar el orgullo y el egoísmo que por ventura residan en nosotros, evitando así el personalismo?

Aquí, debemos acordarnos de aquello que preguntó Kardec a los inmortales, deseoso de conocer un modo práctico y eficaz para mejorarnos en esta vida y resistirnos al mal. Veamos que el Codificador pidió a los Espíritus algo que fuese factible, o sea, práctico, y al mismo tiempo, que  ese resultado, fuera eficaz. Obtuvo por respuesta la instrucción de un Sabio de la antigüedad: Conócete a ti mismo.

Será muy difícil trabajar por deshacer el orgullo y egoísmo, en cuanto no tuviéramos clara conciencia de su existencia devastadora en nuestro interior.solamente a partir de esa constatación que hagamos es que, entonces, buscaremos caminos, planes, en el sentido de atacar lo que nos sea incómodo.

 

En la próxima edición la entrevista se localizará asuntos pertenecientes al movimiento espírita en Brasil y en el exterior.


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O Consolador
 
Revista Semanal de Divulgación Espirita