Entrevista

por André Ribeiro Ferreira

¡Con Dios podemos superarlo todo!

La frase de arriba es de nuestra entrevistada de hoy Rosângela Alves Botelho (foto). Nacida y residente en Belém do Pará, espírita hace más de seis años, frecuenta el Centro Espírita da Represa, en su ciudad, donde asiste a las conferencias y participa en grupos de estudios. Está en silla de ruedas, tuvo poliomielitis al año de edad y tiene un tratamiento regular desde hace 34 años en el Hospital Sarah, en Brasilia (DF), ocasión en que, cuando viene a la capital de la República, se hospeda en el Albergue do Grêmio Espírita Atualpa. En la entrevista siguiente, nos habla sobre su vida.

Cuéntenos sobre tu vida en Belén, su infancia, su juventud.

Tuve poliomielitis en el primer año de mi vida. Mi madre pensó incluso que yo no iba a resistir debido a la fuerza de la enfermedad. En ese momento, no había vacuna en Belén, y por eso mi madre me daba muchos remedios caseros. Empecé a estudiar a los 11 años de edad, directamente en 3º grado de primaria. Empecé a caminar con muletas... pero me caía mucho; luego usé la silla de ruedas para ir a la escuela. En la adolescencia, para mi propio sustento, comencé a dar clases en casa a otros estudiantes. Ya adulta, fui a buscar un empleo con mi propio esfuerzo, buscando mi propio sustento. A los 25 años logré trabajar como operadora de teléfonos durante muchos años, lo que me gustó mucho.

¿Y cómo enfrenta su lucha por la salud?

A los 24 años descubrí el Hospital Sarah cuando comencé a hacer el tratamiento en Brasilia. Con el tratamiento mi estructura física fue mejorando, sólo que, como hice mucho esfuerzo con los brazos para trabajar, tomar el autobús, subir y bajar el autobús y mi ciudad no estaba adaptada para casos como el mío, terminé adquiriendo artrosis en los cartílagos de los brazos. Tuve que enfrentar la realidad de que estaría en una silla de ruedas, pero eso no me desanimó porque tenía que continuar mi vida con autonomía.

Vivía con mis padres, éramos sólo nosotros tres. Somos 10 hermanos, pero yo me quedé con ellos hasta el final de sus vidas. Mi madre siempre me recomendó: - Sal... Ve a divertirte, ve a dar un paseo, y yo respondía: - No, mamá, sólo voy a separarme de ustedes con la muerte. De hecho, sólo tengo agradecimiento hacia ellos por todas las enseñanzas que me dejaron, porque vivo sola, cuido mi casa, me ocupo de mis cosas y así me mantengo. No llegué a hacer una carrera universitaria debido a la dificultad en la locomoción, pues no tenía cómo ir y venir, porque era muy difícil subir y bajar en los autobuses. Mirando este lado de la accesibilidad, mi padre nunca me había visto como un ser con un problema, porque mi casa tampoco estaba adaptada. Después de que murieron, tuve que hacer al menos una rampa para poder entrar y salir.

Siempre fui una persona luchadora, involucrada en luchas sociales por parte de la asociación, fui una de las coordinadoras que llevó el Hospital Sarah a Belén, participé en grupos de danza, teatro... Me gusta involucrarme, mantener mi mente siempre ocupada con algo y me encanta hacer el bien a la gente. Mi padre tenía Alzheimer y diabetes, lo que lo llevó a la muerte y mi madre tuvo una gran tristeza por la muerte de mi padre y tuvo una diverticulitis, que se la llevó. Todo fue muy difícil debido a mi situación, pero si tuviera que hacerlo todo de nuevo, ¡lo haría por mi padre y por mi madre!

Hoy, ¿cómo se siente ante de la vida?
Sé que la vida me ha enseñado mucho, ¡aunque es muy dura! Fue mucho dolor, pero hoy me siento fortalecida. Conociendo la espiritualidad, encontré la fuerza para superar todo el sufrimiento que tuve que enfrentar y pasar por todo este proceso sabiendo que ellos, mis padres, están en una situación mejor que la mía, espiritualmente hablando. Siempre tuve en mi conciencia que si lloro, ellos no se alegrarán, no se estarán tranquilos.

Cuéntenos sobre la experiencia de recibir un mensaje del espíritu de su padre.

Fue algo extraordinario, porque nunca pensé en recibir un mensaje de la espiritualidad. Mi hermana fue a una reunión con un médium que vino de Río de Janeiro, Fernando Ben, y tuvo la oportunidad de recibir una carta de mi padre, en la cual él le pide que nunca deje de creer en la espiritualidad. Mis hermanos se molestaron al ver que la carta no estaba dirigida a ellos, pero les expliqué que no era su momento. La carta estaba dirigida a tres hermanas, yo, mi hermana y otra que vive en los Estados Unidos.

¿Qué decía la carta?

Piscografiada por Fernando Bem, en Belém do Pará, en el mes de junio del 2019, la carta decía:

"A veces sólo nos damos cuenta de lo que se siente cuando vivimos esta experiencia única en el lado de acá, pues ¿qué otra manera tendríamos para entender el tamaño y la grandeza de este lado, que es parte de la naturaleza, es parte de la creación? Aun con el pensamiento de Inés, que nos acompaña, les vengo a dejar mi fuerte abrazo en Alessandra y a pedir también que nunca dejen de alimentarse de las informaciones espirituales.
¡El tiempo es tan veloz! Cuando menos esperemos nos tocará en los hombros y nos llamará a esta nueva realidad.

Vive intensa y profundamente... Sonríe sin miedo a terminar, y deja en Bruno, Brena y Bianca la renovación de la fe, la confianza y el entusiasmo de vivir.

No hay nada más valioso que pueda decir en este momento.

Guardo en mi corazón a Denise, con un poco de coraje y fuerza en su lucha diaria, que ella sepa que no existe ningún problema que no pueda ser resuelto de una manera u otra, por eso que mantenga la calma y la esperanza siempre encendidas.

También dejo en Rosángela la certeza de que vemos todas sus luchas, todo su esfuerzo por una sociedad mejor.

Así como dejo un abrazo y con mucho amor en el corazón de Reinaldo, y así de grano en grano forjaremos la luz que deseo en ustedes que amo tanto.

La muerte, mis amores, es sólo una canción que ha sido interpretada desde una sola armonía, pero vendrán tiempos en que sea interpretada de una manera más sutil, más hermosa, dando incluso su constatación.

A ustedes, yo e Inés, les dejamos la semilla de la esperanza y la fuerza en este porvenir que nos alcanzará irremediablemente a todos nosotros, con votos de mi felicidad." (Alair Botelho)

¿Qué mensaje le gustaría dejar a nuestros lectores?

Nunca desista de creer que Dios existe. Este Dios maravilloso, que nos fortalece espiritualmente, en el momento en que estemos con más dificultades, con más dolor en nuestra vida. Debemos fortalecernos espiritualmente, porque no podemos flaquear ante las dificultades que ocurren en nuestra vida. ¡Con Dios podemos superarlo todo!
 
Traducción:
Ricardo Morante
rmorante3@yahoo.com

 

     
     

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 Revista Semanal de Divulgação Espírita