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Año 6 301 – 3 de Marzo de 2013
Traducción
Elza Ferreira Navarro - mr.navarro@uol.com.br
 

 

Paula Fernandes y la
intolerancia religiosa


Después que admitió, en entrevista divulgada por el programa Show Business, ser adepta de la doctrina espirita, la conocida cantante y compositora Paula Fernandes fue víctima, en las redes sociales, de una sucesión de mensajes agresivas y sin la consideración debida, provenientes principalmente de adeptos de la religión conocida por el nombre de Testigos de Jehová, los cuales ciertamente piensan que ser espirita es tener parte con Satanás, una antipatía antigua para con el Espiritismo que no es fruto apenas de prejuicio, sino principalmente de ignorancia de lo que viene ocurriendo en los senos del Cristianismo.

La entrevista de Paula Fernandes puede ser leída pulsándose en este link: https://www.youtube.com/watch?v=x5HfyMKLPqI

¡Qué extraño! Los mensajes de intolerancia religiosa vinieron de adeptos de una religión que publica a título de presentación en su sitio oficial – http://www.jw.org/pt - las siguientes palabras:

“Mismo viniendo de centenas de grupos étnicos y hablando centenas de idiomas, somos unidos por los mismos objetivos. Además de todo eso, queremos honrar a Jehová, el Dios de la Biblia y el Creador de todas las cosas. Hacemos lo mejor para imitar a Jesucristo y tenemos orgullo de ser llamados cristianos. Todos nosotros dedicamos tiempo a la obra de enseñar a las personas sobre la Biblia y el Reino de Dios. Visto que damos testimonio, o hablamos, acerca de Jehová Dios y su Reino, somos conocidos como Testigos de Jehová”.

Leemos en el Evangelio según Marcos:

“Y Juan le respondió, diciendo: Maestro, vimos uno que en tu nombre expulsaba demonios, el cual no nos sigue; y nosotros lo prohibimos, porque no nos sigue. Jesús, sin embargo, dijo: No lo prohibáis; porque nadie hay que haga milagro en mi nombre y pueda luego hablar mal de mí. Porque quien no es contra nosotros, es por nosotros. Por eso, a cualquier que a vosotros os deis a beber un vaso de agua en mi nombre, porque sois discípulos de Cristo, en verdad os digo que no perderá su galardón”. (Marcos 9:37-41.)  (Los realces son nuestros.)

Toda controversia que se formó entre la cúpula de las religiones cristianas – católica, protestante, evangélica – y la doctrina espirita adviene de la conocida prohibición afirmada por Moisés relativa a la consulta a los muertos.

Nos parece, pues, que los cristianos, al prenderse a las palabras del conductor de los hebreos, dan más valor al Antiguo Testamento que al Nuevo, que consubstancia los actos y las enseñanzas de Jesús, así como las lecciones y los ejemplos dejados por sus apóstolos. 

Así, el pasaje del Cristo por la Tierra revela, a cada paso, su intercambio constante con la Esfera Superior, sea en coloquios con los emisarios de alto linaje, sea dirigiéndose a los afligidos desencarnados, en socorro a los obsesos del camino, como también al equipo de compañeros, a los cuales se presentó en persona, después de la muerte. Y los propios discípulos convivirían con el fenómeno mediúmnico, especialmente a partir de los extraordinarios acontecimientos registrados en el día de Pentecostés conmemorado inmediatamente después de la Pascua de la resurrección.

En Brasil, fray Boaventura Kloppenburg, el más tenaz adversario del Espiritismo en nuestro país; en Italia, el cura Gino Concetti, comentarista del Osservatore Romano, órgano oficial del Vaticano; en Francia, el cura François Brune, autor del libro “Los Muertos nos Hablan” – todos ellos admiten los hechos mediúmnicos y las relaciones entre nosotros y los muertos. Enfatizamos: entre nosotros y los muertos, no entre nosotros y los demonios, porque éstos, felizmente, no existen.   

En entrevista concedida a la Red Globo de Televisión y, antes, a la agencia Ansa, Gino Concetti tornó pública la nueva postura de la Iglesia con relación a la mediumnidad y a las relaciones entre nosotros y los fallecidos.

Dijo entonces el cura Concetti que la Iglesia no solamente admite la comunicación con los muertos, como reconoce que tener un contacto con el alma de los entes queridos que ya partieron para el ultratumba puede aliviar los que tengan, por casualidad, se quedado perturbados con ese trance. “Según el catecismo moderno – explicó el teólogo – Dios permite a nuestros caros difuntos que viven en la dimensión extraterrestre enviar mensajes para guiarnos en ciertos momentos de la vida.

Después de las nuevas descubiertas en el dominio de la psicología sobre el paranormal, la Iglesia decidió no más prohibir las experiencias del diálogo con los fallecidos, bajo la condición de que ellas sean llevadas con una finalidad seria, religiosa y científica.”

 En razón de testimonio tan claro con respecto a las relaciones entre nosotros y los que partieron, no causa sorpresa ninguna lo que el fray Boaventura Kloppenburg escribió en su libro “Espiritismo y Fe”, en lo cual afirma que los católicos, tanto cuanto los espiritas, admiten:

a) que los fallecidos no rompen sus lazos con los que aún viven en la Tierra;

b) que ellos pueden, por lo tanto, socorrernos y ayudarnos;

c) que los Espíritus desencarnados pueden manifestarse o comunicarse perceptiblemente con nosotros;

d) que tales manifestaciones pueden  ser de dos tipos: espontáneas y provocadas.

Las espontáneas son las que tienen origen o iniciativa en el más allá de la tumba, como la del Ángel Gabriel (Lucas, 1:26-38). Las provocadas son las que tienen su iniciativa en el mundo físico, como, por ejemplo, el caso del rey Saúl, que evocó Samuel por medio de la pitonisa de Endor (Samuel, 28:3-25).

Cuanto al cura François Brune, investigador católico de la Trascomunicación Instrumental, que se dedica al intercambio entre nosotros y los Espíritus por medios electrónicos, he lo que escribió en el libro a que nos referimos:

“Interrogar sobre los orígenes, en el pensamiento occidental, de esta reciente ideología del nada, no es mi propósito. Lo más escandaloso es el silencio, el desdén, hasta mismo la censura ejercida por la Ciencia y por la Iglesia, a respecto de la descubierta incontestada más extraordinaria de nuestro tiempo: el después de la vida existe y nosotros podemos comunicarnos con aquellos que llamamos de muertos.  

Escribí este libro para intentar derrumbar ese espeso muro de silencio, de incomprensibilidad, de ostracismo, erigido por la mayor parte de los medios intelectuales del occidente. Para ellos, disertar sobre la eternidad es tolerable; decir que se puede vivirla se torna más discutible; afirmar que se puede entrar en comunicación con ella es considerado insoportable. El cura y teólogo que soy quise, como se dice, certificarse completamente de la verdad. ¿Por qué todos esos testimonios deberían ser, a principio, considerados sospechosos? Cuando el contenido de los mensajes y de las comunicaciones grabadas reúne, como yo demuestro, los mayores textos místicos de diversas tradiciones, existe en eso más que una simple coincidencia.         

Yo acompañé, pues, y estudié apasionadamente los resultados de las investigaciones más recientes en ese campo. Las conclusiones de este trabajo ultrapasaron mis previsiones: no solamente la credibilidad científica de las experiencias de comunicación con los muertos se encuentra confirmada y no puede más ser puesta en duda, pero la prodigiosa riqueza de esa literatura del ultratumba reanimó en mí lo que siglos de intelectualismo teológico habían extinguido”. (Los Muertos nos Hablan, Edicel, 1991, p. 15.)

No podríamos terminar estos comentarios sin recordarnos del testimonio de un pastor de la Iglesia Presbiteriana, Nehemias Marien, admirado y respetado por sus ideas y por el trabajo que desarrolló a lo largo de la vida.

Nuestra colega Fátima Farias le preguntó: ¿Cómo el señor encara los sucesivos ataques de pastores al Espiritismo? 

El pastor Nehemias Marien contestó:

“¡Bien!, como yo diría, nuestros amados hermanos son aliados. Estamos todos en el mismo barco, pero ellos hacen parte de la artillería. El artillero es el soldado, que viene justamente atrás. La infantería somos nosotros, la Doctrina Espirita, aquellos que van más allá en la parte delantera. La artillería, al abrir espacio adelante, suelta las bombas, pero son muy malos de cálculos matemáticos, erran los cálculos y acaban diezmando a los propios aliados. Es lo que pasa, criticando el Espiritismo, que está en la misma dimensión espiritual. Yo los llamo, vamos a hablar de esta manera, de bonsáis espirituales, aquella plantita que no crece. Allá en Tokio vi todo un huerto sólo de bonsáis, bonitos, pero no se desarrollaron espiritualmente. Éstos que atacan nuestros hermanos espiritas y otras tradiciones, con las cuales no concuerdan, son una especie de pitbulls”. (La entrevista completa del pastor Marien puede ser leída pulsando en este link:http://www.espirito.org.br/portal/artigos/ffarias/nehemias-marien.html.) .




 


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Revista Semanal de Divulgación Espirita