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Espiritismo para los niños - Célia X. de Camargo - Português Inglês 
Año 5 244 – 22 de Enero de 2012 

 
                                                            
Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org

 

El pilar de la cerca

 

En aquella tarde, la familia reunida para el Evangelio en el Hogar, el tema fue: Caridad. El texto evangélico hablaba que debemos amar a todos como hermanos, y que la mejor manera de hacer eso era practicando el bien al prójimo, es decir, la caridad.

Eduardo fue a dormir con mil proyectos en la cabecita. A la mañana siguiente, él se levantó decidido a cambiar de comportamiento.

A camino de la escuela, Eduardo vio a dos chicos peleando. Eran sus vecinos y él entró en medio de la pelea deseando separarlos y acabó llevándose un pisotón. Un poco más adelante, vio un perro enterrando un hueso y quiso ayudarlo; el perro avanzó y le arañó el brazo. Desistiendo, fue para la escuela sucio de tierra. Al verlo, la profesora le preguntó si se había peleado.

El niño le explicó todo lo que había ocurrido, mientras los compañeros se rían de él.

En el recreo, Eduardo comía su sandwich, cuando vio a Isabel tirando de los cabellos de Belinha, lo que provocó un enfrentamiento. Él corrió para allá e intentó apartarlas.

— ¡No pelearos! ¡Vosotras siempre fuisteis amigas!

Al oírlo, ellas estaban enfadadas, e Isabel dijo que él no tenía nada que ver con eso.

— ¡Tiene razón, Isabel! El problema es nuestro. ¡Además de eso, Eduardo, el otro día mismo tú estabas peleando! ¿Ahora quieres darnos lección de moral? — completó Belinha.

Molesto, el niño respondió que sólo quería ayudar y se alejó con la cabeza baja.

Cuando terminó la clase, Eduardo salió con dos amigos, que hacían el mismo trayecto. Uno de ellos, irritado, protestaba por todo: de la escuela, de la profesora, de los deberes, de los compañeros y hasta de la familia. El otro también comentaba pesimista:

— Tienes razón. Nadie presta nada. Por eso este mundo está perdido — afirmaba, ciertamente repitiendo lo que había oído en casa.

Eduardo, que oía callado, no aguantó más:

— ¡Que cosa fea! ¡No pueden hablar de ese modo de todo el mundo, especialmente de la familia!     

Los niños intercambiaron una mirada y después se volvieron contra Eduardo:

— ¡Gracioso! El otro día mismo estabas protestando de tus hermanos!

Él bajó la cabeza, avergonzado. Realmente, había peleado con sus dos hermanos y estuvieron días sin hablarse. Y siempre que podía, él hablaba mal de los hermanos a los amigos.

Llegando a casa, Eduardo estaba triste. Su proyecto de ayudar a los otros no había funcionado. Dejó la mochila en la sala y fue para el patio. Era un rincón predilecto entre dos árboles donde se quedaba cuando quería pensar.  

Su vecina Letícia, al verlo por la cerca, dio la vuelta y fue a hablar con él.

— Hola, Eduardo! ¿Estás molesto?  

— ¡No me molestes! No estoy bien para charla hoy — respondió mal educado. Después, viendo la carinha triste de ella, explicó: — Es que todo lo que intenté hacer de bueno hoy fue equivocado. ¡Quería ayudar a las personas y ellas no aceptaron!

— ¡Ah! ¡Tal vez ellas no quisieran ser ayudadas! Como tú hiciste conmigo ahora. Te vi  triste y vine a animarte, pero tú me trataste mal — habló la chica.

— Puede ser. Discúlpame, Letícia.

Letícia oyó a la madre llamarla y se fue. Eduardo decidió entrar en casa, sintiéndose peor. La madre estaba en la cocina y abrazó al hijo con ternura.

— ¿Por qué estás así, hijo mío?

El niño respondió con los ojos húmedos:

— Porque nada salió bien hoy, mamá. Aprendí en el Evangelio en el Hogar que debemos ayudar a los otros, pero no lo conseguí. Y aún molesté a Letícia que nada tenía que ver con la historia. Y él contó a la madre todo lo que había ocurrido aquel día. La señora pensó un poco y después, con delicadeza, consideró:

— Hijo mío, para dar un consejo, intentando ayudar a las personas, no basta buena voluntad. Es necesario antes dar el ejemplo. De lo contrario, ocurre como tú viste hoy: ¡las palabras no parecen verdaderas, suenan falsas, y nadie cree!

— Tienes razón, mamá. ¡Pero yo aún quiero ayudar a las personas!

— Ese es un excelente propósito, hijo. Entonces, busca mejorar tu comportamiento, actuar siempre para el bien, y lo conseguirás.

Mirando por la puerta de la cocina abierta, que daba para ver el huerto, la madre habló:

— ¡Mira, hijo mío! Observa la pequeña cerca de madera donde tu hermano está hablando con el vecino. ¿Qué ves?

— ¡Una cerca de madera!...

— Observa mejor. En espacios regulares, entre las tablas más finas y estrechas, existen pilares que dan sustentación al conjunto. Entonces, Eduardo, quien ya tiene el Evangelio de Jesús en la mente y en el corazón debe transformarse en

pilar a la vida de otras personas por el ejemplo. Hay mucha gente que necesita de ayuda, de socorro, de información.

— ¡Madre, tengo unos compañeros en la escuela que quieren destruir todo! ¿Puedo mostrarles a ellos que debemos conservar lo que es de uso de todos, no es? — acordó con entusiasmo.

— Eso mismo, hijo mío. ¿Y delante de los indisciplinados, que no obedecen a la profesora?

— Mostrar que debemos ser disciplinados y obedientes en la clase; finalmente, la profesora está allí para enseñarnos — respondió después de pensar un poco.  

— ¡Muy bien! ¿Y delante de los pesimistas, que nada ven de bueno, viendo todo negro?

— Bien. Creo que debemos mostrarles que el mundo es lindo y que Dios nos ampara siempre. ¡Finalmente, encenderles el optimismo y la esperanza en el corazón!

La mamá abrazó al hijo, contenta, y concluyó:

— Tú entendiste bien, Eduardo. Pero no te olvides que sólo a través de nuestras acciones dirigidas para el bien podemos hacer eso.  

— ¡Con nuestro ejemplo! ¡Mamá, yo quiero ser un pilar para las personas!

En aquel momento la madre tuvo certeza de que su hijo estaba en el camino correcto y mentalmente agradeció a Dios.      

 

                                                                           MEIMEI


(Recebida por Célia X. de Camargo, em Rolândia-PR, em 14/11/2011.)

 


                                                                                   



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