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Espiritismo para los niños - Célia X. de Camargo - Português Inglês 
Año 5 233 – 30 de Octubre de 2011 

 
                                                            
Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org
 

Un amigo muy especial

 

En aquella tarde, Daniel entró en casa muy triste. Cayó sentado en una silla, desanimado. Su madre, que estaba preparando una merienda para la familia, preguntó:

— ¿Qué pasa, hijo mío? Tú no estás bien…

Con los ojos húmedos, el niño contó:

— Mamá, ¿sabes que mi amigo Breno está muy enfermo? Ahora ni puede jugar más conmigo. Antes, a pesar de usar silla de ruedas, era alegre, estábamos siempre juntos y nos divertíamos bastante.  

— Yo lo sé, hijo. Vosotros siempre fuisteis amigos, desde que la familia de él vino a vivir aquí cerca. Después, él tuvo parálisis infantil y, no pudiendo andar más, me gustaba cuando tú empujabas la silla de él, llevándolo para pasear en la acera y jugar con los vecinos. Pero, ¿qué pasó ahora?

— La madre de Breno dijo que él no puede jugar y ni recibir visitas. ¡Está en el hospital con un problema en los pulmones y no consigue ni respirar bien!...

Daniel estaba triste, sin conformidad con la situación del amigo.

— ¡No entiendo, mamá! ¡Tú siempre dices que Dios es padre de todos nosotros! Entonces, ¿por qué Breno está sufriendo tanto? ¡Yo no tengo enfermedad ninguna, nunca estoy ni con gripe! Y él, además de no poder andar, ¿ahora está obligado a quedarse en el hospital? ¿Por qué Dios le dio un cuerpo tan enfermo? ¡Parece un castigo!

La madre miró para el hijo y vio como él estaba sufriendo por el amigo. Se sentó, lo colocó en sus brazos y lo abrazó con mucho amor; después explicó:

— Daniel, no es un castigo. Tampoco fue Dios que dio un cuerpo enfermo para Breno. Es que Dios nos creó a todos para la perfección, es decir, para progresar en conocimiento y sentimiento. Así, a través de las existencias, vamos mejorando siempre. Entonces, todos nosotros somos Espíritus reencarnados, usando temporalmente un cuerpo de carne. Ya vivimos muchas vidas y trajimos, de esas otras vidas, las consecuencias de los problemas que nos causamos a nosotros mismos o a las otras personas.

— “¿Consecuencia?”... ¿Cómo es eso, mamá? — preguntó el niño.

— Hijo mío, al crearnos, Dios nos colocó bajo leyes divinas que necesitan ser respetadas.   De ese modo, es el alma, el Espíritu de él que está enfermo. Todo lo que aparece en el cuerpo es reflejo de las enfermedades del alma.

Viendo que el niño aún no había entendido, ella pensó un poco y continuó:

— Voy a darte un ejemplo: Tu abuelo Felício anda con un problema en el hígado. ¿Tú sabes por qué?

— ¡Claro que lo sé! ¡Tú y papá siempre habláis que el abuelo Felício quedó así porque él tenía la adicción a la bebida!

— ¡Eso mismo! Entonces, el problema en el hígado es consecuencia de la bebida. Sólo que él está sufriendo el daño que causó al cuerpo en esta existencia aún. Así, a través de las enfermedades, vamos curando nuestro cuerpo espiritual, que quedará limpio y luminoso. ¿Entendiste? 

— ¡Ah!... Entendí. Pero Breno no hizo nada para sufrir tanto en esta vida. ¡Él es niño aún!

— No lo hizo en esta vida, pero lo hizo en otras, Daniel. Lo importante es que él quedará bueno, libre de esos problemas después que vuelva para el mundo espiritual. ¡Y él sabe que es para el bien de él y está contento de pagar su cuenta con la justicia divina!

— ¡¿Él está contento?!... — extrañó el chico, sin entender.

— ¡Claro! ¿Tú ya lo oíste protestar de alguna cosa?

Daniel pensó un poco y respondió con los ojos abiertos:

— ¡No! ¡Él nunca protesta de nada! ¡Está siempre alegre y bien dispuesto!

— ¿Ves cómo tengo razón? Entonces, por ahora, ten un poco de paciencia que inmediatamente  Breno volverá para casa y tú podrás visitarlo.

Algunos días después, Daniel supo que el vecino había vuelto para casa y corrió para verlo. Entró en el cuarto, que él tan bien conocía, y encontró a Breno que, al verlo llegar, hizo una gran sonrisa.  

— Andaba con nostalgia de ti, Daniel. Gracias a Dios ahora estoy en casa y vamos a poder jugar. De momento no puedo salir, pero podemos jugar, o ver televisión.

— También estoy contento por estar de vuelta, Breno. Todo era un aburrimiento sin ti.

Recordando lo que su madre le había dicho, Daniel comentó:

— Tú estás muy bien, Breno. Alegre y animado, a pesar de todo.

Breno sonrió y quiso saber:

— ¿Por qué “a pesar de todo”? ¡Estoy bien! No puedo quedarme triste. Tengo todo lo que preciso: una casa buena, una familia amorosa; yo puedo ver, oír, sentir y tener placer con lo que tengo a mi alrededor; puedo pensar, razonar, estudiar y aprovechar el tiempo. ¡Además de todo aún tengo amigos! ¿Que más puedo querer de la vida? Sólo no puedo andar, pero no lo echo en falta: ¡tengo mi compañera que me lleva para todos los lugares! ¡Por eso, soy muuuy feliz!... Y agradezco a Jesús por todo lo que me dio en la vida.

El paró de hablar por algunos instantes delante del amigo perplejo, después explicó:

— Sabes, Daniel, entendí que de mí dependía ser feliz o infeliz. Si yo me entregara a la tristeza, ciertamente sólo cogería tristeza e infelicidad. Por eso busco siempre mantener el pensamiento optimista y elevado, viendo lo que hay de bueno y bello en todo lo que me rodea. ¡Y, así, sólo cojo bienestar y alegría de la vida!   

Daniel se acordó de la madre y reconoció que ella tenía toda razón. Breno era un chico muy especial.   

— Quiero ser cómo tú, Breno. Yo te admiro mucho.

Después, no queriendo que el amigo percibiera su emoción, disfrazó mostrando una caja:         

— ¡Mira! ¡Te traje un nuevo juego! ¡Es bien bueno! ¿Vamos a jugar?

— ¡Claro! Ayúdame sólo a sentarme en la cama.

Y así, durante horas, ambos quedaron entretenidos con el nuevo juego. Daniel se sentía contento. El ejemplo del amigo había tocado hondo su corazón.

Tomando la decisión de cambiar de actitud, él volvió para casa, ansioso. Quería contar a la madre que ella tenía razón en cuanto a su amigo del pecho.       


                                                                 
MEIMEI

(Recebida por Célia X. de Camargo, em Rolândia-PR, em 10/10/2011.)

 



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