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Año 5 228 – 25 de Septiembre de 2011 

GERSON SIMÕES MONTEIRO  
gerson@radioriodejaneiro.am.br    
Rio de Janeiro, RJ (Brasil) 

Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org

 

La homosexualidad en la visión espírita
 
(Parte 1)

Allan Kardec aclara la cuestión en la Revista Espírita. Emmanuel esclarece sobre el tema en Vida y Sexo y Chico Xavier
opina sobre el asunto

 
Vamos a comenzar el desarrollo de ese tema con la pregunta formulada por Allan Kardec, Codificador del Espiritismo, en la cuestión 200 del Libro de los Espíritus, ¿si los Espíritus tienen sexo?  

Los Benefactores Espirituales respondieron: "No como lo entendéis, pues que los sexos dependen de la organización. Hay entre ellos amor y simpatía, más basados en la concordancia de los sentimientos”.

Los Espíritus dieron esa respuesta a Kardec, en razón del concepto que el hombre tiene de estar el sexo conectado a la organización física. El hombre  distingue lo masculino y lo femenino como manifestación de la forma y según el papel ejercido en la función reproductora. Sin embargo, no extiende su pensamiento sobre la verdadera fuente de las energías sexuales. Para él, de modo general, el sexo es sólo instrumento de placer. Algunos hay, sin embargo, que buscan  el sexo para la reproducción, por motivos diversos, pero siempre asociados a la búsqueda  del placer de los sentidos.

Es verdad que el uso del sexo es una ley natural en la esfera material, como observa el Espíritu Alexandre, en el capítulo 13 de la obra Misioneros de la Luz,  que trata de la reencarnación: "no hay creación  sin fecundación. Las formas físicas descienden de las uniones físicas  Las construcciones espirituales proceden de las uniones espirituales. La obra  del Universo es hija de Dios. El sexo, por lo tanto, como calidad positiva o pasiva de los principios y de los seres, es manifestación cósmica en todos los círculos evolutivos, hasta que vengamos a alcanzar el campo de la Armonía Perfecta, donde esas cualidades se equilibran en el seno de la Divinidad”.

El tema en la Revista Espírita

El Codificador del Espiritismo, en la Revista Espírita de enero de 1866, en el artículo publicado “¿Las Mujeres Tienen Alma?”, a finales del 13º párrafo, dice:

“(...) A los hombres y mujeres, son así asignados deberes especiales, igualmente importantes en el orden de las cosas; son dos elementos que se completan uno por el otro. Sufriendo el Espíritu encarnado la influencia del organismo, su carácter se modifica conforme las circunstancias y se dobla a las necesidades y a las exigencias impuestas por el mismo organismo. Esta influencia no se borra inmediatamente después de la destrucción del  involucro material, así como no pierde instantáneamente los gustos y hábitos terrenos. Después, puede ocurrir que el Espíritu recorra una serie de existencias en el mismo sexo, lo que hace que, durante mucho tiempo, pueda conservar, en el estado de Espíritu, el carácter de hombre o de mujer, cuya marca en él quedó impresa. Solamente cuando es llegado a un cierto grado de adelantamiento y de desmaterialización es que la influencia de la materia se borra completamente y, con ella, el carácter de los sexos. Los que se nos presentan como hombres o como mujeres, es para recordarnos la existencia en que los conocemos. Si esa influencia se repercute de la vida corporal a la vida espiritual, lo mismo se da cuando el Espíritu pasa de la vida espiritual para la corporal. En una nueva encarnación traerá el carácter y las inclinaciones que tenía como Espíritu. Si fuera avanzado, será un hombre avanzado; si fuera atrasado, será un hombre atrasado. Cambiando de sexo, podrá entonces esa impresión y, en su nueva encarnación, conservar los gustos, las inclinaciones y el carácter inherente al sexo que acaba de dejar. Así se explican ciertas anomalías aparentes, notadas en el carácter de ciertos hombres y de ciertas mujeres.

Así, no existe diferencia entre el hombre y la mujer, sino en el organismo material, que se aniquila con la muerte del cuerpo. Mas en cuanto al Espíritu, al alma, el ser esencial, imperecedero, ella no existe, porque no hay dos especies de almas. Así quiso Dios, en su justicia, para todas las criaturas. Dando a todas un mismo principio, fundó la verdadera igualdad. La desigualdad sólo existe temporalmente en el grado de adelantamiento; pero todos tienen derecho al mismo destino, al cual cada uno llega por su trabajo, porque Dios no favoreció a nadie a costa de los otros” (...).

Emmanuel en Vida y Sexo

Por medio de la psicografia de Chico Xavier, el benefactor espiritual Emmanuel, en el capítulo 21 del libro Vida y Sexo, teje comentarios en torno a la homosexualidad, iniciando con la pregunta 202 de El Libro de los Espíritus:     

 “— Cuando errante, ¿qué prefiere el Espíritu: encarnar  en el cuerpo de un  hombre,  o en  el  de una mujer?”

La respuesta de los  Benefactores Espirituales a esa indagación fue la siguiente:

“— Eso poco le importa. Lo que lo guía en la elección son las pruebas por las que haya de pasar.”

Tras destacar inicialmente esa cuestión de El Libro de los Espíritus, el Espíritu Emmanuel considera:

“La homosexualidad,  también hoy llamada transexualidad, en algunos círculos de ciencia,    definiéndose,  en el   conjunto   de sus     características, por tendencia de la criatura para la comunión afectiva con otra criatura del mismo sexo, no encuentra explicación fundamental en los estudios psicológicos que tratan del asunto en bases materialistas, pero es perfectamente comprensible, a la luz de la reencarnación”.

Observado el hecho, más con prejuicios de la sociedad, constituida en la Tierra por la mayoría heterosexual, que con las verdades simples de la vida, ese mismo hecho va creciendo de intensidad y de extensión,  con  el propio desarrollo  de la Humanidad, y el mundo ve, en la actualidad,  en todos los países, extensas comunidades de hermanos en experiencia de esa especie, sumando millones de hombres y mujeres, solicitando atención y respeto, en pie de igualdad al respeto y a la atención debidos a las criaturas heterosexuales. La colectividad humana aprenderá, gradualmente, a comprender que los conceptos de normalidad y de anormalidad dejan mucho que desear cuando se trate simplemente de señales morfológicas, para erguirse como agentes más elevados de definición de la dignidad humana, ya que la individualidad, en sí, exalta la vida comunitaria por el propio comportamiento en la sustentación del bien de todos o la deprime por el mal que causa con la parte que asume en el juego de la delincuencia.

Fenómeno de la bisexualidad

“La vida espiritual pura y simple se rige por afinidades electivas esenciales; sin embargo, a través de milenios y milenios, el Espíritu pasa por filas inmensa de reencarnaciones, ahora en posición de feminidad, ahora en condiciones de masculinidad, lo que sedimenta el fenómeno de la bisexualidad, más o menos pronunciado, en casi todas las criaturas.

El hombre y la mujer serán, de ese modo, de manera respectiva, acentuadamente masculino o acentuadamente femenina, sin especificación psicológica absoluta.

En base a eso, la individualidad en tráfico, de la experiencia femenina para la masculina o viceversa, al envergar el cuerpo físico, demostrará fatalmente los trazos de la feminidad en que habrá estacionado por muchos siglos, en que pese el cuerpo de formación masculina que lo segregue, verificándose análogo proceso con referencia a la mujer en las mismas circunstancias.

Obviamente comprensible, en vista de lo expuesto, que el Espíritu en el renacimiento, entre los hombres, puede tomar un cuerpo femenino o masculino, no sólo atendiéndose al imperativo de gravámenes particulares en determinado sector de acción, como también en lo que concierne a obligaciones regenerativas.

Consecuencia de los abusos

“El hombre que abusó de las facultades genésicas, arruinando la existencia de otras      personas   con   la destrucción de uniones constructivas y hogares diversos, en muchos casos es inducido a buscar nueva posición, en el renacimiento físico, en cuerpo morfológicamente femenino, aprendiendo, en régimen de prisión, a reajustar los propios sentimientos, y la mujer que obra de igual modo es impulsada a la reencarnación en cuerpo morfológicamente masculino, con idénticos fines.

Y, aún, en muchos otros casos, Espíritus cultos y sensibles, aspirando a realizar tareas específicas en la elevación de agrupaciones humanas y, consecuentemente, en la elevación de sí mismos, ruegan de los Instructores de la Vida Mayor que los asisten al propio ingreso en el campo físico, en vestimenta carnal opuesta a la estructura psicológica por la cual transitoriamente se definen.  

Escogen con eso vivir temporalmente ocultos en la armadura carnal, con lo que se garantizan contra arrastramientos irreversibles, en el mundo afectivo, de manera a perseverar, sin mayores dificultades, en los objetivos que ahí trazan.

Amparo educativo

“Observadas las tendencias homosexuales de los compañeros reencarnados en esa franja de prueba o de experiencia, es forzoso se les de el amparo educativo adecuado, tanto en cuanto se administra instrucción a la mayoría heterosexual. Y para que eso se verifique en líneas de justicia y comprensión, camina el mundo de hoy para más alta comprensión de los problemas del amor y del sexo, por cuanto, al frente de la vida eterna, los errores y aciertos de los hermanos de cualquier procedencia, en los dominios del sexo y del amor, son analizados por la misma elevada medida de Justicia y Misericordia. Eso es porque todos los asuntos en esa área de la evolución y de la vida se especifican en la intimidad de la conciencia de cada uno.”

Chico Xavier responde

En el libro La Tierra y el Sembrador, el médium minero, al serle preguntado: “¿Cómo nuestros Amigos Espirituales conceptúan el problema homosexual?”, respondió lo siguiente:

El problema de la homosexualidad siempre existió en todas las naciones, sin embargo, con la extensión demográfica en el Planeta, el asunto adquirió características de gran intensidad, o de más intensidad, porque, en los últimos 50 años, la ciencia psicológica se ha preocupado detenidamente y con razón, en lo que se refiere a los ingredientes más íntimos de nuestra naturaleza personal.

“Estamos efectuando el descubrimiento de nosotros mismos, más allá de los patrones psicológicos conocidos o milimetrados por los conocimientos que poseemos, dentro de los preceptos  respetables, que nos rigen el comportamiento social y humano. En el caso, es justo observar que los impositivos de la disciplina y de la educación deben ofrecernos barreras constructivas para que el abuso no destruya cualesquiera beneficios establecidos en leyes.

Causas de las tendencias

“Creemos que las tendencias a la homosexualidad surgen en la criatura después de muchas existencias de esa misma criatura en las condiciones de feminidad o viceversa. Pensamos así, en la base de la reencarnación, por cuanto, además de las señales morfológicas, la individualidad es la propia individualidad en sí, con todas sus experiencias de las existencias anteriores. En vista de eso, la homosexualidad puede ser examinada hoy proporcionando al hombre vasto campo de estudios, en cuanto a la naturaleza bisexual del Espíritu.

“El tema es, sin embargo, objeto para simposios de científicos, e instructores de la Humanidad, hasta que podamos encontrar la fórmula exacta para decidir del punto de vista legal, en cuanto al destino de nuestros compañeros en un sexo o en otro, que traen la inversión por clima de trabajo a ser laboriosamente valorizado por la persona que se hace portadora de semejante condición para determinadas tareas.

“Sabemos que grandes civilizaciones, como por ejemplo, la civilización greco-romana, tras alcanzar avance espectacular en el campo de la inteligencia, al perquirirem la naturaleza compleja del hombre, encontraron problemas de sexo muy profundos, que los legisladores de entonces no quisieron o no pudieron reconocer. Esos problemas, sin embargo, explotando sin la cobertura de preceptos legales, en plenitud de indagación en las manifestaciones afectivas, cooperaron en la decadencia de ambas civilizaciones, griega y romana, que se perdieron en el tiempo, bajo el punto de vista de respetabilidad y dominio.

“Esperemos que los Mensajeros de la Vida Mayor inspiren nuestros dignos representantes de la Ciencia y de la Justicia en la Tierra para que la solución del problema aparezca oportunamente, favoreciendo la paz y la concordia en los varios campos de evolución de la Humanidad. “ (El presente artículo será concluido en la próxima edición de esta revista.)



 


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Revista Semanal de Divulgación Espirita