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Año 5 220 – 31 de Julio de 2011 

VINÍCIUS LIMA LOUSADA        
vlousada@hotmail.com      
Passo Fundo, RS (Brasil) 

Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org

 

Emmanuel, el Espiritismo y nuestro compromiso con la tarea espírita 

“No tenemos, pues, otro objetivo que no sea demostrar nuestra necesidad de estudio metódico de la obra de Kardec, no sólo para penetrarle la esencia redentora, sino también para que le extendamos la grandeza en nuevas facetas del pensamiento, en la convicción de que otros compañeros de tarea comparecerán a la lucha, supliéndonos las deficiencias naturales, con estudios más altos de los temas renovadores traídos al mundo por el apóstol de Lyón.” – Emmanuel 1

Nuestro propósito

Pensando en el trabajo del venerado apóstol de la mediumnidad con Jesús, Francisco de Paula Cândido Xavier, me propongo a escribir sobre algunos textos de Emmanuel, un pequeño recorte del vasto conjunto de escritos de ese Benefactor Espiritual, en esa parcela inter existencial, y su proposición en guiarnos en las enseñanzas de Jesús y de Allan Kardec, Espíritu de lo mejor cuyo conjunto de su obra ilumina nuestra jornada rumbo al saber y valores superiores, en favor de nuestra felicidad.

Objetivo, en ese breve y limitado análisis, juntarme al coro de voces del que tiene en Chico Xavier un ejemplo de cristiano espírita fiel a los postulados abrazados, cuya red de solidaridad establecida por su actividad junto a los necesitados de todo orden, como médium y hombre de bien, no sólo emociona, más inspira planos de acción transformadoro en el mundo.

Para tanto, iré a apoyar mi escritura en algunos textos de las obras de Emmanuel que parecen hacer un estudio de parte de las obras fundamentales del Espiritismo: “Religión de los Espíritus”; “Siembra de los Médiums”; “El Espíritu de Verdad” (con otros hermanos desencarnados); “Justicia Divina” y “El Consolador”, todas editadas por la Federación Espírita Brasileña.

Aprendo de las obras de Emmanuel su postura de difusor del ideal doctrinario siempre reverente al maestro lionés, invitándonos a todos al estudio y a la práctica del Espiritismo, sin desear formar escuela o séquitos de seguidores, pero con la meta de llevar al lector, en un trabajo educativo de alto relieve, en la dirección de la vereda esencial del saber espírita que, nunca es demasiado recordar, está en la producción kardecista – véase, para ilustrar lo que digo, el epígrafe que utilizo para la apertura de ese artículo.

Sobre obras complementarias

Se convino llamarse, en nuestro movimiento espírita, como obras complementarias a aquellas escrituras después de Kardec, presuponiéndose que, de alguna forma, añadirían algo nuevo en la Revelación Espírita. De mi punto de vista tenemos, de modo general, una lectura equivocada de esta cuestión, produciendo una concepción de sentido común que se generaliza por la ausencia de criticas, herencia religiosa ancestral que, inclusive, comprende apenas los mecanismos de progreso científico de la Doctrina Espírita, imaginando que toda y cualquier revelación mediúmnica podría ser entendida como actualizadora del Espiritismo en sus bases.

La única vez que Kardec usa la expresión obras complementarias, diferente de que el sentido común habla, él está refiriéndose a la obras diversas acerca del Espiritismo2, o sea, a los trabajos literarios y artísticos (respectivamente, libros, poesías, músicas, diseño y fotografía) que sucedieron a lo que es fundamental. Él hace eso en el último opúsculo que lanzó, en forma de catálogo, buscando guiar la organización que se podría entender por biblioteca espírita, capaz de reunir casi todo lo que se refiriera a la temática en cuestión.

“La segunda parte del catálogo aún es subdividida en cuatro partes: una parte general conteniendo 35 obras, una sesión de poesía con tres títulos, otra de música conteniendo cuatro y la sesión diseño conteniendo siete trabajos de entre ellos un retrato de Allan Kardec, una fotografía y una postal retrato. 3

Es bueno recordar que esas obras diversas jamás sustituirían los conceptos primeros confirmados como verdades establecidas a menos que sus conclusiones obedecieran rigurosamente a los criterios epistemológicos de la Ciencia Espírita, fundados por el Prof. Rivail.

Así, cuando se habla de las obras psicografiadas por el misionero de la mediumnidad con Jesús, que fue Chico Xavier, como libros complementarios, se debe entender en el sentido presentado en el Catálogo Racional en cuanto a su lugar ante la Doctrina Espírita: como obras que sucedieron a las de Kardec, sin ignorar su valor educativo y de desdoblamiento esclarecedor práctico y filosófico, ni más ni menos que eso, permítanme esclarecer.

Espiritismo reviviendo el Cristianismo

Para Emmanuel4, nuestra responsabilidad es el Espiritismo reviviendo el Cristianismo, o sea, nos cabe materializar las enseñanzas del Maestro de la Cruz en nuestras vidas, a servicio del perfeccionamiento de la Humanidad ya en fase de instituir la era de regeneración.

Al hacer un informe sobre la tradición histórica del cristianismo de los hombres – presos al espíritu de la intolerancia y al sectarismo político – y su alejamiento del pensamiento de Cristo, Emmanuel no deja de manifestar su crítica y nos invitar, en su palabra a los espíritas, a la restauración de la paz y del diálogo entre los hombres, inspirando, para quién tenga oídos de oír, el proficuo diálogo inter-religioso en la praxis de la fraternidad.

De igual manera, no podemos dejar que el trato con la fenomenología espírita opaque lo que hay de esencial en el Espiritismo que es su filosofía radicalmente sintonizada con el Evangelio de Cristo, bajo el riesgo de esclavizarnos a delirios aparentemente intelectuales y, al mismo tiempo, paralizantes en cuanto a las nobles realizaciones que denotan fidelidad a los compromisos asumidos.

En otro texto de la misma obra supracitada el ex-senador romano que hubo encontrado a Jesús, hace más de dos mil años, afirma no ignorar la pedagogía de las diferentes religiosidades, sin embargo resalta algo que los adeptos del Espiritismo no podemos olvidar que es la apertura de la Doctrina al libre examen, emancipado de las esposas del dogmatismo, contemplando las exigencias de la racionalidad, frente a frente.

Iluminando mente y corazón con los saberes y valores morales del Espiritismo realicémoslo en un proceso de auténtica cristianización personal, entendida como identificación con las enseñanzas superiores de Jesucristo, a fin de que la convivencia con el Consolador nos sea provechosa.

Universidad de Redención

Meditando sobre el valor del conocimiento espírita para el adepto, el Benefactor Emmanuel nos recuerda que es preciso fijemos en la vida práctica sus enseñanzas y, en el campo de las actividades profesionales, honrar el trabajo con el sello de nuestra fe, pues, “toda acción en el bien necesita superar el deber para que el acto de servir se convierta en amor.”5

Además, nos exulta a la identificación de la verdadera riqueza de ese conocimiento superior que recogemos en las luchas doctrinarias, cuya conciencia demostramos por el trabajo, a fin de que no nos tiremos en cualquier forma de deslumbramiento que, como sabemos a través de los estudios sobre obsesión que fueran legados por Allan Kardec, podemos adentrar en procesos terribles de fascinación y, por consecuencia, de inutilidad en la siembra.

En otro mensaje6, por la mediumnidad de Chico Xavier, ese Espíritu luminoso establece tres fases distinguidas, en secuencia, de apropiación de la idea espírita. Son ellas: de aviso, llegada y comprensión.

La fase de aviso se refiere a un periodo de mediumnidad intensamente activa, entre los precursores del moderno espiritualismo, alertando a los reencarnados en la Tierra en cuanto a la efectividad de la vida espiritual.

En el periodo inaugurado por la actuación mediúmnica de las hermanas Fox, encontramos señalada la fase de llegada. Los Espíritus detallan orquestadamente su condición post mortem mediante el concurso mediúmnico de aquellos que, de la falange espiritual de los servidores de la Causa de la Verdad, estaban domiciliados en la carne.

A la vez, el fenómeno mediúmnico e inteligente provocaba la percepción e invitaba a la investigación científica una serie de renombrados investigadores europeos, como acabó por ocurrir con el eminente pedagogo Rivail.

Con todo, en la línea de razonamiento de Emmanuel, nosotros estamos experimentando, en lo que toca a esas fases del Espiritismo, un periodo que debería ser demarcado por la comprensión, o sea, en que supiéramos hacer concreta la fraternidad y distribuir el socorro moral en pro de las inteligencias que, como nosotros, trabajan en pruebas y expiaciones en el proscenio terrestre.

Para eso, es preciso esclarecer al pueblo en cuanto a lo que enseña y pretende el Espiritismo, rescatando los saberes promovidos por Jesús, dentro de una programación por Él aún establecida para los partícipes de su aprisco. Y, en ese sentido, conforme las palabras del autor en estudio, la Doctrina Espírita es universidad de redención para quien aprende enseñando a enseñar, tanto como, para aquel que enseña y aprende al enseñar, como sabemos.

¿Qué buscamos?

Proponiendo determinada meditación sobre el texto del Evangelio que refleja una pregunta hecha por Jesús a los discípulos en cuanto a lo que buscaban7 , el Espíritu Emmanuel  nos lleva al ejercicio de la misma cuestión en nuestro contexto de servidores de la Doctrina Espírita en la actualidad.

¿Qué anhelamos de la tarea a que nos dedicamos? ¿En los diferentes sectores y actividades del centro y del movimiento espírita en que actuamos, qué queremos de lo que hacemos? Finalmente, ¿a qué resultados queremos llegar en pro de nuestra evolución y, a la vez, de la obra a que nos dedicamos, recordando, sin embargo, que esa labor está bajo la dirección del Cristo?

Para la apurada comprensión y construcción de una lúcida respuesta al Divino Maestro es preciso analizar lo que hacemos, observar nuestra habla, meditar profundamente auscultando nuestras más ocultas aspiraciones e identificar la respuesta que somos capaces de dar al Grande Educador.

Seguir a Jesús en el Espiritismo es vivir su apostolado, sirviendo y cooperando valientemente en la construcción de un mundo mejor y, para tanto, el espíritu de servicio debe ser una constante en la tarea espírita.

Como participamos en la actual existencia por experiencias de reajuste con la Divina Ley y laboramos en el movimiento espírita mucho más por bendecida necesidad educativa de nosotros mismos, y por concesión de la Providencia, que por valor personal, es oportuno que estemos atentos si estamos aprendiendo a servir, liberándonos de los condicionamientos inferiores calentados por posturas religiosas nada esclarecidas del ayer, fiscales de disputas políticas, intolerancia y caminos no morales.

Hoy el destaque ha de ser dado a la Doctrina Espírita, no a los egos vanidosos y a la posiciones mundanas transitorias, haciendo lucir el Evangelio del Maestro en su esencia y materializándolo en nosotros por el trabajo orientado en el excelso bien. Finalmente, “La autoridad durable pertenece a los que se ausentan de sí mismos, buscando a los semejantes para servirlos…”9, ya afirmaba Emmanuel.

Ante la tarea espírita

Acariciados por la misericordia de lo Alto recibimos en la presente reencarnación la instrucción espiritista, algunos desde la cuna y otros en fases diversas de la vida corporal, sin embargo, lo que importa decir es que como Espíritus, desencarnados o renacidos en el cuerpo biológico, traemos posibilidades infinitas de evolución, siendo capaces de ser útiles al porfiar por el bien de la colectividad en que nos incluimos.

Colaborar en las huestes del Espiritismo, para Espíritus endurecidos como nosotros, es una máxima honra. Por lo tanto, no es lícito que nos coloquemos al margen del servicio que compite realizar y, ni tampoco, nos situemos como tránsfugas del deber, condenándonos a la opción por la inutilidad, como si estuviéramos de paseo en la Tierra.

Según Emmanuel, independiente de los rótulos pasajeros y de las consideraciones de terceros, importa sí es “hacer el bien que se debe hacer”10  aprovechando el tiempo que no vuelve para atrás, pues, un día que sea sin nobles realizaciones es un tesoro perdido que no hay manera de rescatar en la estela de las horas.

La labor espírita, sea en cualquier campo de acción que nos situemos, debe honrar el propósito del Espiritismo en la Tierra en conformidad con sus fundamentos. Y, sobre esa cuestión, la obra El Consolador destaca que la misión del Espiritismo no es destruir otras creencias y ni situarse en el terreno de los efímeros triunfos materiales, sino cabiéndole elucidar cuando la creencia está equivocada y pisada en concepciones distorsionadas de la realidad espiritual y, a la vez, revelar su propuesta ética mediante su Filosofía y por la praxis del espiritista sincero que, por su parte, “representa el obrero de la regeneración del Templo del Señor, donde los hombres se agrupan en varios departamentos, ante altares diversos, pero donde existe un sólo Maestro, que es Jesucristo.” 11 

Sin cualquier impostura de ansia hegemónica en el atrio de las diferentes manifestaciones de espiritualidad, el espiritista debe enfocar su atención mucho más en la iluminación personal que en la intención de convertir a los otros, hasta porque, la creencia en el Espiritismo es una cuestión de convicción fundada en la fe razonada y no de mera adhesión.

Recordemos con Kardec que "El Espiritismo es una doctrina moral que fortalece los sentimientos religiosos en general, y se aplica a todas las religiones; es de todas, y no pertenece a ninguna en particular. Por eso no aconseja a nadie que cambie de religión. (...)” 12

La tarea en el Espiritismo exige empeño esclarecido, pasión y razón, compromiso y trabajo junto a las almas sufridoras, dentro de las directrices de Jesús, sin descuidar que la mayor propaganda que se puede hacer de la Doctrina que profesamos es la identificación de nuestro obrar con sus postulados dictados por los siempre vivos.

 

Referências:
 
1 Religião dos Espíritos - introdução.
2 Catálogo racional: obras para se fundar uma biblioteca espírita.
3 CARVALHO, Larissa Camacho & LOUSADA, Vinícius Lima. Uma história do livro e de todos os livros: catálogo racional - obras para se fundar uma biblioteca espírita (1869). Anais do IX CIEHLA, UFRJ, 2009.
4 Religião dos Espíritos - Palavra aos Espíritas.
5 Seara dos Médiuns - Ensino Espírita.
6 Seara dos Médiuns - Aviso, chegada e entendimento.
7 João 1:38.
8 O Espírito de Verdade - Que buscais?
9 O Espírito de Verdade - O Primeiro.
10 Justiça Divina - Tarefas.
11 O Consolador - questão 353.
12 Revista Espírita, fevereiro de 1862 - Resposta dirigida aos Espíritas Lionenses por ocasião do Ano-Novo. 




 


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