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Estudio Sistematizado del Nuevo Testamento Português   Inglês

Año 4 179 – 10 de Octubre del 2010

THIAGO BERNARDES
thiago_imortal@yahoo.com.br

Curitiba, Paraná (Brasil)  
Traducción
ISABEL PORRAS GONZÁLES - isy@divulgacion.org
 

 

El Evangelio según Lucas

Tercer libro del Nuevo Testamento

Lucas (Discípulo de Pablo)

(Parte 9)

Damos continuidad en esta edición al Estudio Sistematizado del Nuevo Testamento, que comprenderá el estudio de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan y del libro Actos de los Apóstolos. El estudio está basado en la versión del Nuevo Testamento que el lector puede consultar a partir de este link: http://www.bibliaonline.con.br/tb.

Las respuestas correspondientes a las cuestiones presentadas se encuentran a finales del texto de abajo. 

1. Jesús comparó el reino de Dios al grano de mostaza y también a la levadura. ¿Qué mensaje el Señor quiso pasar con tales comparaciones?

2. ¿Qué enseñanzas contienen la parábola de la cena?

3. Jesús, en tres frases diferentes, estableció las condiciones que debemos recoger para ser sus discípulos. ¿Qué condiciones son esas?

4. En el capítulo 15 del Evangelio narrado por Lucas aparecen encadenadas tres parábolas de fondo bastante semejante – la de la oveja perdida, la del dracma desaparecido y la del hijo pródigo. ¿Cuál es el sentido de las tres parábolas?

5. ¿Por qué Jesús afirmó que ningún siervo puede servir a dos señores, ni servir a Dios ni a Mamom?

Texto para la lectura

35. Mucho se pedirá a quién mucho se ha dado - En la secuencia, recomendó Jesús: “No temas, oh pequeño rebaño, porque a vuestro Padre agradó daros el reino. Vended lo que tenéis, y dad limosnas. Haced para vosotros bolsas que no se envejezcan; tesoro en los cielos que nunca acaba, adónde no llega el ladrón y la herrumbre no roe. Porque, donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Estén ceñidos vuestros lomos, y encendidas vuestras candelas. Y sed vosotros semejantes a los hombres que esperan a su señor, cuando haya de volver de las bodas, para que, cuando venga, y toque, luego puedan abrirle. ¡Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el Señor venga, hallar vigilando! En verdad os digo que se ceñirá, y los hará sentar a la mesa, y, llegando, los servirá. Y, si viniera en la segunda vigilia, y se viniera en la tercera vigilia, y los hallar así, bienaventurados son tales siervos. Sabed, sin embargo, esto: que, si el padre de familia supiera a que hora habría de venir el ladrón, vigilaría, y no dejaría minar su casa. Por lo tanto, estad vosotros también vigilantes; porque vendrá el Hijo del hombre a la hora que no imagináis”. Oyendo esas palabras, Pedro le preguntó: “Señor, ¿dices esa parábola a nosotros, o también a todos?” Le respondió Jesús: “¿Cuál es, pues, el mayordomo fiel y prudente, a quien el señor puso sobre sus siervos, para darles a tiempo la ración?” Y añadió: “Bienaventurado aquel siervo a quien el Señor, cuando venga, hallara haciendo así. En verdad os digo que sobre todos sus bienes lo pondrá.  Pero, si aquel siervo dice en su corazón: Mi señor tarda en venir; y comenzara a dar patadas a los criados y criadas, y a comer, y a beber, y a embriagarse, vendrá el Señor de aquel siervo el día en que el no espera, y en una hora que él no sabe, y lo separará, y le dará su parte con los infieles. Y el siervo que sabe la voluntad de su señor, y no se prepare, ni hizo conforme su voluntad, será castigado con muchos azotes; pero el que no la supiera, e hizo cosas dignas de azotes, con pocos azotes será castigado. Y, a cualquiera que mucho le sea dado, mucho se le pedirá, y al que mucho se le confió, mucho más se le pedirá”. (Lucas, 12:32 a 12:48.)

36. El Maestro enfatiza que debemos estar atentos - Insistiendo en la importancia de la atención y vigilancia, el Señor dijo a la multitud: “Cuando veis la nube que viene del occidente, luego decís: Allá viene lluvia, y así sucede. Y, cuando sopla el sur, decís: Habrá calma; y así sucede. Hipócritas, sabéis discernir la faz de la tierra y del cielo; ¿cómo no sabéis entonces discernir este tiempo? ¿Y por qué no juzgáis también por vosotros mismos lo que es justo? Cuando pues vas con tu adversario al magistrado, busca librarte de él en el camino en el camino; para que no suceda que te conduzca al juez, y el juez te entregue al oficial de justicia, y el oficial de justicia te encierre en la prisión. Te digo que no saldrás de allí mientras no pagues el último ceitil”. (Lucas, 12:54 a 12:59.)

37. Jesús advierte para la necesidad del arrepentimiento - Cierta vez, estando presentes allí algunos que hablaban de los galileos, cuya sangre Pilatos hubo mezclado con sus sacrificios, Jesús les preguntó: “¿Cuidáis vosotros que esos galileos fueron más pecadores que todos los galileos, por haber padecido tales cosas? No, os digo; antes, si no os arrepentid, todos de igual modo pereceréis. ¿Y aquellos dieciocho, sobre los cuales cayó la torre de Siloé y los mató, cuidáis que fueron más culpables que todos cuántos hombres habitan en Jerusalén? No, os digo; antes, si no os arrepentid, todos de igual modo pereceréis”. Y les contó entonces la parábola de la higuera. (Lucas, 13:1 a 13:6.)

38. Los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos - Jesús recorría las ciudades y las aldeas, enseñando, cuando alguien le preguntó: “¿Señor, son pocos los que se salvan?” El Maestro le respondió, recomendando: “Porfiáis por entrar por la puerta estrecha; porque yo os digo que muchos buscarán entrar, y no podrán”. “Cuando el padre de familia se levante y cierre la puerta, y comencéis a estar de fuera, y a tocar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos; y, respondiendo él, os diga: No sé de donde sois vosotros; entonces comenzaréis a decir: Hemos comido y bebido en tu presencia, y tú has enseñado en nuestras calles. Y él os responderá: Os digo que no sé de donde sois vosotros; apartaos de mí, vosotros todos los que practicáis la iniquidad. Allí habrá lloro y crujir de dientes, cuando veáis a Abrahán e Isaac, y Jacob, y todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros lanzados fuera. Y vendrán del oriente y del occidente, y del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Y he ahí que últimos hay que serán los primeros; y primeros hay que serán los últimos.” (Lucas, 13:22 a 13:30.)

39. Importa caminar hoy, mañana y el día siguiente - Aquel mismo día llegaron unos fariseos, diciendo a Jesús: “Sal, y retírate de aquí, porque Herodes quiere matarte”. El Maestro les respondió: “Id, y decid a aquella raposa: He ahí que yo expulso demonios, y efectúo curas, hoy y mañana, y en el tercer día soy consumado. Importa, sin embargo, caminar hoy, mañana, y el día siguiente, para que no suceda que muera un profeta fuera de Jerusalén”. “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¿Cuántas veces quise yo juntar a tus hijos, como la gallina a sus polluelos bajo las alas, y no quisiste? He ahí que vuestra casa se os dejará desierta. Y en verdad os digo que no me veréis hasta que venga el tiempo en que digáis: Bendito aquel que viene en nombre del Señor.” (Lucas, 13:31 a 13:35.)

Respuestas a las preguntas propuestas

1. Jesús comparó el reino de Dios al grano de mostaza y también a la levadura. ¿Qué mensaje el Señor quiso pasar con tales comparaciones?

Según las palabras de Jesús, el reino de Dios es semejante al grano de mostaza que un hombre, tomándolo, lanzó en su huerta; y él creció y se hizo un gran árbol, y en sus ramas se anidaban las aves del cielo. Y es también semejante a la levadura que una mujer, tomándola, escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó.

Según Carlos Torres Pastorino, en Sabiduría del Evangelio, 5º volumen, pp. 114 y 115, la interpretación común es que Jesús destaca que la vida espiritual, aún comenzando pequeñita, crece enormemente. En el campo iniciático, la imagen de la semilla y de la levadura significa que la jornada no es hecha por medio de acciones externas, sino con el inicio humilde dentro de sí mismo. El reino de los cielos no es el coronamiento mundano de valores terrenos, pero la labor oculta (“enterrado, escondido”), lo único que puede garantizar el crecimiento posterior correcto y benéfico. Coloquemos la semilla, aunque pequeña, y la levadura, aunque poco, en el corazón de las criaturas, y aguardemos que cada uno crezca por sí. Sepamos actuar en nosotros y en los otros, con humildad, y la acción divina actuará por sí misma. (Lucas, 13:18 a 13:21.)

2. ¿Qué enseñanza contiene la parábola de la cena?

Esa parábola puede ser así resumida: Un cierto hombre hizo una grande cena, e invitó a muchos. Y a la hora de la cena mandó a su siervo decir a los invitados: Venid, que ya todo está preparado. Y todos, uno a uno, comenzaron a excusarse. Le dijo el primero: Compré un campo, e importa ir a verlo; te ruego que me des por excusado. Y otro dijo: Compré cinco yuntas de bueyes, y voy a probadlos; te ruego que me des por escusado. Y otro dijo: Me casé y, por lo tanto, no puedo ir. Volviendo, el siervo anunció estas cosas a su señor. Entonces el padre de familia, indignado, dijo a su siervo: Sal deprisa por las calles y barrios de la ciudad, y traed aquí a los pobres, y paralíticos, y mancos y ciegos. Y dijo el siervo: Señor, hecho está como mandaste; y aún hay lugar. Y dijo el señor al siervo: Sal por los caminos y, fuérzalos a entrar, para que mi casa se llene. Porque yo os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron invitados probará mi cena.

Muy semejante a la parábola del festín de las bodas constante del Evangelio de Mateo, esta narrada por Lucas tiene un deshecho diferente, que es asociado generalmente a la idea del despertamiento, o sea, la invitación del Evangelio es hecho a todos, pero ni todos despertaron para su aceptación y, por eso, rechazan la invitación, privándose voluntariamente de “probar la cena”, es decir, las bienes que las enseñanzas morales de Cristo nos traen, como camino infalible, según Kardec, de la felicidad esperada. (Lucas, 12:12 a 14:24.)

3. Jesús, en tres frases diferentes, estableció las condiciones que debemos ocuparnos para ser sus discípulos. ¿Qué condiciones son esas?

La primera condición es esta: si alguien viene a mí, y no aborrece a su padre, madre, mujer, hijos, hermanos y hermanas, y aún también a su propia vida, no puede ser mi discípulo. La segunda: aquel que no llevara su cruz, y no venga en pos de mí, no puede ser mi discípulo. La tercera: cualquier persona que no renunciara a todo cuánto tiene no puede ser mi discípulo.

En todas ellas, la idea es la misma, o sea, es preciso abnegación, dedicación, desprendimiento y renuncia para seguir fielmente a Cristo y soportar todas las dificultades de ahí resultantes. (Lucas, 14:26 a 14:35.)

4. En el capítulo 15 del Evangelio narrado por Lucas aparecen encadenadas tres parábolas de fondo bastante semejante – la de la oveja perdida, la del dracma desaparecido y la de el hijo pródigo. ¿Cuál es el sentido de las tres parábolas?

La primera habla de la oveja que se perdió, la segunda habla del dracma desaparecido y ambas destacan la alegría inmensa que el pastor y la mujer sintieron al encontrarlas. La tercera parábola habla del hijo que volvió a la casa paterna, tras haber disipado sus bienes, y de la felicidad con fue recibido por su padre, a pesar de la implicación de su hermano más mayor, que no veía motivos para tanta alegría. Una de las explicaciones del padre, conforme narra la parábola, está en este tramo de su conversación con el hijo más mayor: Era justo alegrarnos y descansar, porque este tu hermano estaba muerto, y revivió; y se había perdido, y se encontró.

De acuerdo con la interpretación más conocida, las tres parábolas señalan como es importante el despertamiento de las personas para los asuntos realmente relevantes de la vida y como Dios, nuestro Padre, queda feliz cuando alguno de sus hijos vuelve al buen camino. (Lucas, 15:3 a 15:32.)

5. ¿Por qué Jesús afirmó que ningún siervo puede servir a dos señores, ni servir a Dios ni a Mamom?

Mamom o Mamon es un término utilizado en la Biblia para describir la riqueza material o la codicia, pero no siempre aparece personificado como una divinidad. La palabra es una transliteración de la palabra hebraica "Mamom", que significa, literalmente, "dinero". Ningún siervo, dijo Jesús, puede servir a dos señores, porque o hay que odiar a uno y amar al otro, o si ha de llegar a uno y despreciar al otro. Con esa imagen, tan clara y lógica, Jesús enfatizó: No podéis servir a Dios y a Mamom. La razón es muy simple: los intereses de nuestro Padre no son los mismos de Mamom y viceversa, pues el desprendimiento de los bienes materiales es una de las virtudes que hacen que el alma se eleve, y nadie ignora los maleficios que vienen de la avaricia. (Lucas, 16:13 a 16:15.)

 

 

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