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Estudio Sistematizado del Nuevo Testamento Português   Inglês

Año 4 170 8 de Agosto del 2010

THIAGO BERNARDES
thiago_imortal@yahoo.com.br

Curitiba, Paraná (Brasil)  
Traducción
ISABEL PORRAS GONZÁLES - isy@divulgacion.org
 

 

El Evangelio según Marcos

Segundo libro del Nuevo Testamento

Marcos (Discípulo de Pedro)

(Parte 9 e final)
 

Damos continuidad en esta edición al Estudio Sistematizado del Nuevo Testamento, que comprenderá el estudio de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan y del libro Actos de los Apóstolos. El estudio está basado en la versión del Nuevo Testamento que el lector puede consultar a partir de este link: http://www.bibliaonline.con.br/tb.

Las respuestas correspondientes a las cuestiones presentadas se encuentran a finales del texto de abajo. 

Cuestiones para el debate

1. El pueblo prefirió que Barrabás fuese soltado, y no Jesús. ¿Quién era Barrabás?

2. ¿En qué hora, según Marcos, Jesús fue crucificado? ¿Y cuándo expiró él?

3. ¿Para quién, según Marcos, Jesús apareció primero, después de la resurrección?

4. ¿Cuál fue la reacción de los discípulos de Jesús al oír de Maria Magdalena la noticia de la resurrección?

5. ¿Qué recomendación hizo Jesús al aparecer a los once discípulos en Galilea? 

Texto para la lectura 

39. Jesús nada dice a Pilatos en su defensa - Al amanecer, los príncipes de los sacerdotes, los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín se reunieron y llevaron a Jesús a Pilatos, gobernador de la provincia, que le preguntó: “¿Tú eres el Rey de los Judíos?” Jesús, respondiéndole, dijo: “Tú lo dices”. Los príncipes de los sacerdotes lo acusaron, entonces, de muchas cosas, pero él nada respondió. Pilatos lo interrogó por segunda vez, pero Jesús permaneció en silencio, hecho que hizo a Pilatos maravillarse. En la secuencia, el gobernador preguntó a la multitud si ellos querían que fuera suelto el Rey de los Judíos, porque era hábito soltar el día de la fiesta a un preso cualquiera indicado por el pueblo. Incitada por los príncipes de los sacerdotes, la multitud pidió que fuera soltado el Rey de los Judíos. Incitada por los príncipes de los sacerdotes, la multitud pidió que fuera soltado Barrabás, no Jesús, clamando por la crucificación del Maestro. Entonces Pilatos soltó a Barrabás y entregó a Jesús para ser crucificado. Tras azotarlo, los soldados llevaron al Mesías a la sala de audiencia y convocaron toda la cohorte. Allí lo vistieron de púrpura y le pusieron en la cabeza una corona de espinos. Y comenzaron a saludarlo, diciendo: “¡Salve, Rey de los Judíos!” Enseguida, lo hirieron en la cabeza con una caña, escupieron en él y, puestos de rodillas, irónicamente lo adoraron. Luego  le quitaron y lo vistieron con los sus propias vestiduras, llevándolo para ser crucificado. Un cierto Simón, cirineo, padre de Alejandro y de Rufo, que por allí pasaba, fue obligado a llevar la cruz hasta el Gólgota, donde se dio la crucifixión. (Marcos, 15:1 a 15:22.)

40. “¡Dios mío, Dios mío, cuanto me glorificas!” - Por cima del cuerpo de Jesús estaba escrito, en la cruz, una frase que indicaba su acusación: El REY DE Los JUDÍOS. Con él fueron crucificados dos salteadores, uno a la derecha, otro a la izquierda, cumpliéndose de ese modo la escritura que dice: Y con los malhechores fue contado. Los que por allí pasaban blasfemaban de él, moviendo sus cabezas y diciendo: “¡Ah! tú que derribas el templo, y en tres días lo edificas, sálvate a ti mismo, y desciende de la cruz”. De igual manera también los príncipes de los sacerdotes y los escribas decían, mofándose: “Salvó a los otros, y no puede salvarse a sí mismo. Desciende ahora de la cruz, Cristo, el Rey de Israel, para que lo veamos y creamos”. Y la misma injuria hizo con él los que a su lado fueron crucificados. A La hora novena (1) Jesús exclamó con gran voz: Eli, Eli, lamma sabachthani, es decir, Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste? (2) (Marcos, 15:26 a 15:34.)

41. José de Arimatea lleva el cuerpo de Jesús para el sepulcro - Oyendo al Maestro decir Eli, Eli, algunas de las personas que allí se encontraban pensaron que él llamaba a Elías. Uno de ellos corrió, entonces, a embeber una esponja en vinagre, y, poniéndola en una caña, se lo dio a beber, diciendo: “Dejad, veamos si vendrá Elías a quitarlo”. Jesús dio, sin embargo, un grande grito y expiró, y el velo del templo se rasgó en dos, de lo alto a abajo. A cierta distancia de la cruz estaban algunas mujeres: Maria Magdalena, María, madre de Santiago, el menor, y de José, y Salomé. Llegada la tarde, por cuanto era el día de la preparación, es decir, la víspera del sábado, llegó José de Arimatea, senador muy considerado y honrado, que pidió a Pilatos el cuerpo de Jesús. Arimatea, que había comprado una sábana fina, envolvió en él el cuerpo de Jesús y lo depositó en un sepulcro labrado en una roca, colocando una piedra a la puerta, bajo las miradas atentas de Maria Magdalena y Maria, madre de José, que observaban atentamente donde lo pusieron. (Marcos, 15:35 a 15:47.)

42. Magdalena encuentra el sepulcro vacío y a un joven dentro - Pasado el sábado, el primer día de la semana, María Magdalena, María, madre de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a ungirlo y fueron al sepulcro inmediatamente al nacer el sol. En el camino, se preguntaban unas a las otras: “¿Quién nos removerá la piedra de la puerta del sepulcro?” Llegando, sin embargo, al lugar de la sepultura, vieron que la piedra, aunque fuera muy grande, estaba movida. Entrando en el sepulcro, se depararon entonces con un joven sentado a la derecha, vestido con una ropa larga, blanca, lo que mucho las espantó. El joven, sin embargo, las tranquilizó, diciendo: “No os asustéis; buscáis a Jesús Nazareno, que fue crucificado; ya resucitó, no está aquí; he ahí el lugar donde lo pusieron. Pero id, decid a sus discípulos, y a Pedro, que él va delante de vosotros para a Galilea; allí lo veréis, como él os dijo”. Las tres mujeres salieron apresuradamente, sin decir nada, ya que estaban poseídas de un gran temor y asombro. (Marcos, 16:1 a 16:8.)

43. Jesús aparece y da a los apóstoles un último consejo – Jesús apareció después a los once apóstoles cuando estos estaban a la mesa y reprobó severamente su obstinada incredulidad, porque ellos no creyeron ni en aquellos que lo habían visto resucitado. Y les dijo: “Id al mundo entero, proclamad el Evangelio a todas las criaturas. Quién creyera y fuera bautizado, será salvado. Quién no creyera, será condenado. He ahí los prodigios que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes y, si bebieran un veneno mortal, no les hará mal alguno; impondrán las manos sobre los enfermos y ellos serán curados”. Dicho eso, Jesús fue arrebatado (3) al cielo.

 

Notas: 

(1) Hora nona corresponde, en nuestra cuenta, a las 15 horas.

(2)  El general y filólogo Milton O’ Reilly de Sousa afirma, en materia publicada en El INMORTAL de marzo/87, que la traducción correcta de las cuatro palabras es: ¡Dios mío,  Dios mío, cuanto me glorificas!, muy diferente de la contenida en las ediciones brasileñas

(3) Ese hecho es llamado por los estudiosos católicos de Ascensión, que está, como se ve, íntimamente conectado a la resurrección, a punto de formar ambos un único misterio. Según la Doctrina Espírita, no ocurrió resurrección, sino simplemente aparición de Jesús revestido por su cuerpo espiritual, tal como se dio con los Espíritus de Elías, Moisés y Tobías, que también, según la Biblia, se manifestaron visiblemente a los hombres.

Respuestas a las preguntas propuestas 

1. ¿El pueblo prefirió que Barrabás fuese soltado, y no Jesús. ¿Quién era Barrabás?

Barrabás, que fue prendido con otros amotinadores, había en un motín cometido una muerte. Él formaba parte de un grupo de israelitas que no admitían el yugo de Roma sobre su país. (Marcos, 15:6 a 15:11.)

2. ¿En qué hora, según Marcos, Jesús fue crucificado? ¿Y cuándo expiró él?

Jesús fue crucificado a la hora tercera y expiró a la hora nona, o sea, a las 15 horas del mismo día. (Marcos, 15:22 a 15:37.)

3. ¿Para quién, según Marcos, Jesús apareció primero, después de la resurrección?

Jesús, habiendo resucitado en la mañana del primer día de la semana, se apareció primeramente a María Magdalena, de la cual había expulsado siete demonios. (Marcos, 16:1 a 16:10.)

4. ¿Cuál fue la reacción de los discípulos de Jesús al oír de María Magdalena la noticia de la resurrección?

Maria Magdalena, después que vio a Jesús, partió y anunció el hecho a aquellos que habían andado con él, los cuales estaban tristes y llorando, pero ellos no la creyeron. Enseguida, el Maestro se manifestó de otra forma a dos de ellos, que iban de camino para el campo. Estos avisaron a los demás, pero ni así ellos creyeron. (Marcos, 16:10 a 16:13.)

5. ¿Qué recomendación hizo Jesús al aparecer a los once discípulos en Galilea?

Antes de la recomendación, Jesús les lanzó en el rostro su incredulidad y dureza de corazón, por no haber creído en los que lo habían visto ya resucitado. Y recomendó: Id por todo el mundo, predicad el evangelio a toda criatura. Quién creyera y sea bautizado será salvado; pero quién no creyera será condenado. Y estas señales seguirán a los que crean: En mi nombre expulsarán los demonios; hablarán nuevas lenguas; cogerán las serpientes; y, si bebieran alguna cosa mortífera, no les hará daño alguno; y pondrán las manos sobre los enfermos, y los curarán. (Marcos, 16:14 a 16:18.)

 

 

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