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Año 3 – Nº 142 – 24 de Enero del 2010

JORGE HESSEN    
jorgehessen@gmail.com    
Brasília, Distrito Federal (Brasil)

Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org

 

Los cambios climáticos y sus consecuencias

En base de los desastres naturales que han acometido a nuestro planeta, recordemos que en las manos de Jesús reposan
los destinos de la Tierra


Investigaciones indican que el "cambio climático ha matado cerca de 315 mil personas por año, de hambre, de enfermedades o de desastres naturales, y el número debe subir para 500 mil, hasta 2030”. (1) El estudio estima que el problema del clima afecta a 325 millones de personas, anualmente, y que, en dos décadas, ese número irá a doblarse, alcanzando el equivalente al 10% de la población mundial de la actualidad. Para minimizar el impacto, "sería preciso multiplicar por cien los esfuerzos de adaptación a la alteración del clima en los países en desarrollo". (2) El Panel Intergunabernal sobre Cambios Climáticos (IPCC, en la
sigla en inglés), en su vasta evaluación sobre la cuestión, hecha en el 2008, concluyó que, desde que las temperaturas comenzaron a aumentar rápidamente, en los años 70, los gases de efecto invernadero, producidos por el hombre, tuvieron un peso 13 veces mayor en el calentamiento global que la variación de la actividad solar.

Casi 25% de la población mundial están amenazados por las inundaciones, a consecuencia del deshielo del Ártico, según un estudio publicado, en agosto de 2009, por el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). A medida que la extensión del hielo disminuye, y que la superficie de los océanos aumenta, la cantidad de energía solar absorbida, también, aumenta. Recientemente, un iceberg se derritió y Suiza ganó 150 metros de territorio, originalmente, italiano. La línea divisoria, que determinaba la frontera, desde 1942, se movió. Hubo derretimiento de campos, permanentemente cubiertos de nieve, en los Alpes, como reflejo del calentamiento global que, aún, puede destruir el 85% del Amazona. El calentamiento climático libera grandes cantidades de metano [gas de efecto invernadero], en la región polar. Hasta ahora, esos gases estaban "aprisionados en el hielo". Ese efecto contribuye, a su vez, para la aceleración del deshielo en las regiones polares.

En base de ese cambio del clima, un puente de hielo [un bloque del tamaño de Jamaica], que conecta dos islas de la Antártica, se rompió - informaron los investigadores. La rotura puede indicar que el bloque Wilkins, (3) cómo es conocido el territorio, flotará libremente, lo que será uno de los efectos de los cambios provocados por el calentamiento global. 

La sociedad debe formatear nuevos modelos de convivencia, basados en la fraternidad y en el amor 

En rigor, muchas de las capas de hielo disminuyeron esos últimos años, en la Antartida, y seis de ellas se rompieron por completo, a ejemplo de los icebergs de Prince Gustav, Larsen Inlet, Larsen A, Larsen B, Wordie, Muller y Jones. Los análisis demuestran que, cuando los bloques se rompen, los icebergs y las masas de hielo comienzan a moverse en dirección al Océano. En 1985, los científicos identificaron un agujero en la capa de ozono, sobre la Antartida, que continúa expandiéndose aterradoramente. La reducción del ozono contribuye para el "fenómeno invernadero". Las consecuencias de ese síndrome son catastróficas, como el calentamiento y la alteración del clima, precipitando los hechos de huracanes, tempestades severas y, hasta, terremotos. Los efectos del "El Niño y de La Niña", también, son aterradores, pues aceleran el deshielo de los cascotes polares, aumentando, consecuentemente, el nivel del mar e inundando regiones litorales. Prueba de eso son los registros de disminución de los iceberg en el Himalaya, en los Andes, en el Monte Kilimanjaro, y la única estación de esquí de Bolivia, Chacaltaya, puso fin a su actividad, por la escasez de nieve en aquella región.

Urge que se cree una mentalidad crítica, que permita establecer nuevos comportamientos con un foco en la sustentación de la vida humana. La sociedad debe formatear nuevos modelos de convivencia, basados en la fraternidad y en el amor. La falta de percepción, de la interdependencia y complementariedad entre los individuos, genera, cada vez más intensamente, el desequilibrio de la naturaleza.

El científico Stephen Hawking, en su libro "El Universo en una Cáscara de Nuez", expone, de forma curiosa, que: "Una mariposa batiendo las alas en Tokio puede causar lluvia en el Central Park de Nueva York". (4) Hawking explica que "no es el batir de las alas, pura y simplemente, que generará la lluvia, sino la influencia de este pequeño movimiento sobre otros eventos en otros lugares es que puede llevar, por fin, a influenciar el clima". (5) 

En los Estados Unidos, 55 millones de americanos piensan que falta poco para que el mundo se acabe 

Debido a esos estertores de agudo dolor de la naturaleza, surgen, en varias partes del mundo, grupos de personas fanáticas, que crean sectas y cultos extraños; abandonan empleo, familia, a la espera del "juicio final". Sólo en Francia, conforme la Revista ESTOES, del 4 de agosto de 1999, hay cerca de 200 de ellas, con 300 mil adeptos. En Japón, varios “gurús” prevén el “final del mundo”. En Estados Unidos, 55 millones de americanos creen que falta poco para acabarse el mundo.  Para esos, los huracanes que han destruido la región central del país son ángeles enviados para castigar a los hombres, anunciando el "gran final del mundo”.  (6) No es confortador, de forma alguna, la aparición de personas con esas bizarras creencias, que se multiplican por todo el mundo,  oscurecidas en la razón por la expectativa de una "nueva era". ¡Lamentablemente, hasta en las huestes espíritas, han surgido algunos libros con ideas que inducen a los incautos al pánico o a la hipnosis catastrofista de cuánto peor mejor...!

En los días de hoy, conforme la Ley de Causa y Efecto, no necesitamos poseer el talento de la profecía para antever el futuro próximo al panorama terrestre. Los terremotos, los huracanes, las inundaciones, las erupciones volcánicas y otras catástrofes naturales son y serán parte inevitable de la dinámica de la naturaleza. Eso no significa decir que no podamos hacer alguna cosa para hacernos menos vulnerables. "Aprender con las catástrofes de hoy para hacer frente a las amenazas futuras". (7) Somos esclarecidos por el genial lionés, Allan Kardec, que los grandes fenómenos de la Naturaleza, aquellos que son considerados una perturbación de los elementos, no son de causas imprevistas, pues "todo tiene una razón de ser y nada ocurre sin el permiso de Dios". (8) Y los cataclismos "algunas veces tienen una razón de ser directa para el hombre. Sin embargo, en la mayoría de los casos, tienen por objetivo el restablecimiento del equilibrio y de la armonía de las fuerzas físicas de la naturaleza” (9) 

La preocupación sana es aquella que resulta de las conquistas edificantes para el bien de todos 

Mientras las doloridas transformaciones de esos momentos de debacle moral se anuncian, al tintineo sinistro de las monedas, resonando en las bolsas de valores, las fuerzas espirituales se reúnen para la gran reconstrucción del mañana. Se aproxima el instante en que todos los valores morales humanos serán revisados, para que, con nuevas energías creadoras, un nuevo modelo de mundo triunfe sobre la carga destructiva de las conciencias insanas que, hoy, habitan el colegio de la vida. En ese fenómeno, la enseñanza de Jesús no pasó y no pasará jamás. En la lucha sufrida de las civilizaciones, Él es la antorcha del principio, y en sus sacrosantas manos reposan los destinos de la Tierra.

Los pesimistas insisten, siempre, en considerar que la manera negativa y sombría de percibir las cosas del mundo sea una manera realista de vivir. En verdad, si miráramos la vida con mucha emoción (distantes del razonamiento) vamos a encontrar motivos de sobra que nos abaten el ánimo, en cualquier lugar y en cualquier situación, como, por ejemplo: enfrentándonos, diariamente, con niños necesitados; hambre universal; guerras; violencia urbana; secuestros; carestía; inseguridad social; corrupción; accidentes catastróficos etc. Sin embargo, es un deber, para con nuestro bienestar, que estemos adaptados a la vida, con todo lo que ella tiene de bueno y de malo, sin, necesariamente, acomodarnos con las situaciones.

Estar preocupado, sólo, y permanecer pasivo delante de las señales de alerta que la naturaleza nos da, es modelar un futuro caótico para las próximas generaciones. La preocupación sana es aquella que resulta de conquistas edificantes para el propio bien y para el bien de todos, fundamentalmente, para los próximos hermanos que vendrán a reencarnar. Ese es el legítimo cristiano. Por más difíciles que sean los desafíos a enfrentar, por cuenta de la propia incuria humana, dinamicemos la voluntad de armonizarnos con la madre naturaleza. No podemos olvidar que Jesús es el Camino que nos induce a los iluminados conceptos de la Verdad, donde recibimos las gloriosas semillas de la sabiduría, que dominarán los siglos venideros, preparando nuestra vida terrena para los auges del amor universal en el más profundo respeto a la naturaleza. 

 

 

Referências: 

(1) Conforme Relatório Fórum Humanitário Global (FHG), instituição com sede em Genebra.

(2) Disponível no site http://g1.globo.com/Noticias/Ciencia, disponível no site http://g1.globo.com/Noticias/Ciencia, acessado em 27 de agosto de 2009.

(3) Detalhe: O bloco Wilkins, na Península Antártica, está diminuindo de tamanho desde a década de 1990.

(4) Hawking, Stephen. O Universo Numa Casca de Noz, São Paulo: Ed. Mandarim, 2a Edição, (2002).

(5) idem.

(6) Publicado na Revista ISTOÉ, edição de 4 de agosto de 1999.

(7) Mensagem do ex-Secretário-Geral da ONU, Kofi Annan, por ocasião do Dia Internacional Para a Redução das Catástrofes Naturais, de 11 de Outubro de 2006, conforme veiculada pelo Centro Regional de Informação da ONU em Bruxelas – RUNIC.

(8) Kardec, Allan. O Livro dos Espíritos, RJ: Ed. FEB, 2001, pergunta 536.

(9) idem.


 


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Revista Semanal de Divulgación Espirita