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Año 3 118 – 2 de Agosto del 2009

ASTOLFO O. DE OLIVEIRA FILHO
aoofilho@gmail.com
Londrina, Paraná (Brasil)

Traducción
Isabel Porras Gonzáles - isy@divulgacion.org

 

El advenimiento del mundo
de regeneración

La transición de la Tierra para mundo de regeneración ya
se inició, pero, infelizmente, se encuentra
lejos de su conclusión


Ya hace algún tiempo que compañeros de aquí y de fuera, probablemente bien intencionados pero con seguridad equivocados, vienen anunciando para el año 2057 el advenimiento del mundo de regeneración. El asunto parecía estar sepultado, pero volvió a la escena recientemente en Londrina, lo que nos lleva a tratar del asunto de la forma más clara posible. 

Condiciones del mundo en que vivimos – No es preciso haber cursado la Universidad para percibir que el mal y sus derivados reinan soberanamente en nuestro mundo, donde las guerras, la corrupción, la iniquidad, la violencia, las desigualdades sociales y las injusticias se verifican en todos los continentes, y no sólo en algunos pocos lugares. 

En 1948, año en que escribió el libro “Volví”, psicografiado por Francisco Cândido Xavier, Frederico Figner – que allí se valió de un pseudónimo: Hermano Jacob – nos trajo la información de que más de la mitad de la población de la Tierra estaba, en aquella época, constituida por Espíritus bárbaros o semi-civilizados y que las personas aptas a la espiritualidad superior no pasaban del 30% de la población del globo.  (Vea el libro “

Volví”, de Hermano Jacob, FEB, 7ª edición, pág. 93.
   

En 1949, en el libro “Liberación”, cap. VI, pp. 79 y 80, André Luiz nos transmitió otra información que corrobora los datos del libro referido. En un momento en que él se encontraba en una ciudad espiritual localizada en plena región de las tinieblas, Gúbio le dijo que, a determinadas horas de la noche, ¾ (tres cuartos) de la población de la Superficie se hallan en las zonas de contacto con los Espíritus y el mayor porcentaje permanecía detenida en círculos de bajas vibraciones cómo aquel. "Por aquí - dijo Gúbio -, muchas   veces  se  forjan  dolorosos  dramas  que  se

desarrollan en los campos de la carne. Grandes crímenes tienen en estos lugares las respectivas nacientes y, si no fuera por el trabajo activo y constante de los Espíritus  protectores que se desvelan por los hombres en la labor sacrificada de la caridad oculta y de la educación perseverante, bajo la égida de Cristo, acontecimientos más trágicos horrorizarían a las criaturas.”  

Ahora, es exactamente un cuadro así que deparamos actualmente, casi 60 años después, en el mundo en que vivimos: un planeta en estado de convulsión en el cual probablemente jamás se conjugaron, como hoy, tantos problemas de orden ideológico, social, político y económico. Conflictos en Palestina, en Líbano y en Irak; desentendimientos de naturaleza religiosa entre el Islam y el Vaticano; violencia y acciones terroristas que atemorizan a quienes viven en las grandes ciudades del llamado Primer Mundo como Londres, París, Madrid y Nueva York; multitudes de hambrientos en África; desempleo generalizado en casi todos los países del planeta; expansión de las actividades del narcotráfico y del crimen organizado; corrupción incontrolable por todos lados, especialmente en Brasil, donde ella se ramificó por las tres esferas del Poder, el Ejecutivo, el Legislativo y la Judicatura. 

Factores indispensables al pasaje del orbe para un nuevo grado evolutivo – La elevación del planeta Tierra de mundo de expiación y pruebas para mundo regenerador requiere que ocurra en nuestro orbe una serie de transformaciones de orden moral que están muy distantes de los días en que vivimos. El advenimiento del mundo de regeneración no se da ni se completa en poco tiempo. Claro que la transición del globo para mundo de regeneración ya comenzó. Tal hecho no se discute, ya que en la Revista Espírita hay incontables informaciones que lo prueban. El equívoco es fechar, es precisar, es fijar una época en que tal proceso estará concluido.  

No podemos, tampoco, ignorar que estadísticas divulgadas por la Iglesia informan que sólo 1/3 (un tercio) de la población de la Tierra profesa el Cristianismo, ahí incluidos católicos, protestantes y los adeptos de todas las religiones cristianas. Los demás habitantes del planeta – 2/3 de la población, o sea, más de 4 billones de personas – ni aún conocen el Evangelio del reino, un dato significativo indispensable a la elevación del planeta a la condición de mundo de regeneración. 

La cuestión de la fecha - Quien ya leyó el Evangelio sabe de lo que Jesús, reportándose a ese asunto, declaró: “En cuánto a ese día y a esa hora nadie sabe, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo del hombre, más únicamente mi Padre” (Mateo, 24:36). Lo que se sabe, afirmó el Maestro, es que, cuando llegue ese momento, el Evangelio del reino será predicado en todo el mundo (Mateo, 24:14). 

Comentando ese pasaje del sermón profético, Kardec escribió: “¿Cuándo sucederán tales cosas? Nadie lo sabe, dice Jesús, ni aún el Hijo. Pero, cuando llegue el momento, los hombres serán advertidos por medio de señales precursores. Esos indicios, sin embargo, no estarán ni en el Sol, ni en las estrellas; se mostrarán en el estado social y en los fenómenos más de orden moral que físicos y que, en parte, se pueden deducir de sus alusiones.” (La Génesis, cap. XVII, ítem 57.)  

De entre los estudiosos del Espiritismo, la mayoría admite, como nuestra compañera Suely Caldas Schubert, que la conclusión de la transición referida en el Evangelio y anunciada por el Espiritismo no se dará antes de un milenio. Fue, de hecho, lo que Suely dijo a Luís Claudio Galhardi en una entrevista llevada al aire por la TELE Tropical el día 23-9-2006, cuando, aludiendo a la transformación del planeta Tierra, afirmó: “Eso se dará, sí, pero debe tardar por lo menos mil años”. 

Los tres equívocos de la propagada idea – A fin de que no haya dudas sobre el objetivo de este artículo, entienda el lector que también admitimos que la transición de la Tierra, de planeta de pruebas y expiación para mundo de regeneración, ya se inició. Lo que queremos mostrar es que, aunque haya comenzado, esa transición se encuentra, infelizmente, lejos de su conclusión. 

Establecer una fecha en que eso se dará, como el año del 2057 es, por tanto, un error que derivan de tres equívocos: 

1º equivoco – Basarse los que defienden tal idea en previsiones supuestamente hechas por los Espíritus, cuando sabemos que: 

I. Los buenos Espíritus “hacen que las cosas futuras sean presentidas, cuando ese presentimiento convenga; nunca, sin embargo, determinan fechas”. “La previsión de cualquier acontecimiento para una época determinada es indicio de mistificación.” (El Libro de los Médiums, ítem 267, 8 párrafo, p. 334.) 

II. El propio Emmanuel, a quien atribuyen tal información, afirma taxativamente, en su libro "Emmanuel": "Los seres de mi esfera no conocen el futuro, ni pueden interferir en las cosas que le pertenecen". (Emmanuel, cap. XXXIII, FEB, 7a edición, pág. 166.) 

De hecho, acerca de la previsión atribuida a Emmanuel, escribió Carlos A. Baccelli en su libro “Chico Xavier – La Reencarnación de Allan Kardec”, pág. 186: “Tal vez lo que haya ocurrido sea un error de revisión, en la obra citada. Por el andar del carruaje, la Tierra tardará tiempo

mucho más largo para transformarse en el Mundo de Regeneración con que todos sueñan”. Baccelli reproduce con tales palabras el pensamiento del dr. Ignacio Ferreira, que afirma en el libro “Habla, Dr. Ignacio”, pp. 38 y 39, que por mucho tiempo la Tierra aún será un Mundo de Pruebas y Expiaciones. Le preguntaron: “¿Esa transformación ocurrirá en este milenio?”. “Esperamos que sí”, dijo Ignacio. 

2º  equívoco – Imaginar que la transformación de un planeta se hace por la expulsión de los malos. Claro que puede haber expulsión, pero de un número diminuto de Espíritus, como Emmanuel refiere al tratar de los exiliados de la Capela.  

Según Emmanuel escribió en su libro “A Camino de la Luz” (págs. 34 a 37), hace muchos milenios uno de los orbes de Capela – una gran estrella situada en la Constelación del Cochero – hube alcanzado la culminación de uno de sus ciclos evolutivos. Algunos millones de Espíritus rebeldes existían allí, en el camino de la evolución general, dificultando el progreso, y fueron localizados en la Tierra, reencarnando aquí como descendientes de los "primates". Observe el lector este dato: millones de Espíritus rebeldes, lo que es un número ínfimo comparado con los billones de almas que viven en un planeta como el nuestro.

Pues es exactamente eso lo que enseña Kardec, como podemos leer en la Revista Espírita de 1866, pp. 302 a 305:

  •  Llegado a uno de sus periodos de transformación, la Tierra va a elevarse en la jerarquía de los mundos.

  • La Tierra no será transformada por un cataclismo, que aniquilará súbitamente una generación. 

  • Uno de los caracteres distintivos de la nueva generación será la fe innata, fe razonada que esclarece y fortifica, y une a todos en un sentimiento común de amor a Dios y al prójimo.

  • La generación actual desaparecerá gradualmente, y la nueva la sucederá, sin que nada sea cambiado en el orden natural de las cosas, con una única diferencia: una parte de los Espíritus que ahí se encarnaban no más se encarnarán en ella.

  • Esa exclusión alcanzará sólo a los Espíritus fundamentalmente rebeldes, aquellos que el orgullo y el egoísmo, más que la ignorancia, hacen sordos a la voz del bien y de la razón.

3º equívoco – Ignorar lo que es realmente un mundo de regeneración, que, como el nombre dice, no se destina a expiación, siendo en verdad un lugar de transición, de descanso, donde los Espíritus se preparan para nuevos embates, como muestra el texto siguiente, constante de “El Evangelio según el Espiritismo”, cap. III, ítem 17: “Los mundos regeneradores sirven de transición entre los mundos de expiación y los mundos felices. El alma penitente encuentra en ellos la calma y el reposo y acaba por depurarse. A buen seguro, en tales mundos el hombre aún se halla sujeto a las leyes que rigen la materia; la Humanidad experimenta vuestras sensaciones y deseos, pero liberada de las pasiones desordenadas de que sois esclavos, redime del orgullo que impone silencio al corazón, de la envidia que la tortura, del odio que la sofoca. En todas las frentes, se ve escrita la palabra amor; perfecta equidad preside a la relaciones sociales, todos reconocen a Dios e intentan caminar para Él, cumpliéndole las leyes.”  

Recordemos los crímenes y los desmanes practicados por los habitantes de la Tierra únicamente en los últimos 100 años – la revolución comunista con sus millones de muertos, las guerras mundiales de 1914 y 1939, la guerra de Vietnam, la guerra de Corea, las dos guerras de Irak, los conflictos entre católicos y protestantes en Irlanda, las confusiones entre árabes y judíos en Palestina, las acciones terroristas de los últimos años – y veremos que los habitantes de este planeta, y no sólo una minoría, tienen aún mucho que expiar, a ajustar, a reparar, y es exactamente eso lo que perturba y atrasa la transición, imposibilitando la fijación de una fecha, tal como Jesús dejó bien claro en el conocido sermón profético.


 


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