Especial

por Leonardo Marmo Moreira

Yvonne A. Pereira enseña el desenvolvimiento mediúmnico - Parte 2 e final

Sobre esa cuestión al respecto del desenvolvimiento personal previo, por parte del médium, como condición para una “filtración mediúmnica” de mayor calidad, vale citar nuevamente otra notable obra de Yvonne Pereira, que es "Investigando lo Invisible". En el capítulo tercero de la referida obra, titulado "Frederico Chopin, en la Espiritualidad", el gran compositor Chopin habría pedido para Yvonne estudiar un poco de teoría musical, pues él sólo sabía expresarse por música. De esa forma, si Yvonne tuviese un mínimo de conocimiento musical, Chopin podría traer composiciones musicales. No obstante, Yvonne no tenía el referido conocimiento, ni tiempo, dinero y/o disponibilidad para crear tales pre-requisitos. Además de eso, ella sabía que su contribución doctrinaria a través de los textos propiamente dichos era más importante. Luego, ese proyecto de Chopin-Espíritu acabó siendo dejado de lado.

Podemos suponer que sea a través de las partituras más elementares o de una forma más simple, que Chopin podría, con mucha dificultad, traer las músicas para Yvonne, pero la influencia anímica de ella limitaría la calidad musical de Chopin, al punto de él no poder utilizar su famoso nombre, pues los críticos no identificarían al extraordinario compositor. De esa forma, lo que podría volverse importante evidencia de la inmortalidad del alma y de la mediumnidad acabaría siendo utilizada para desmoralizar el fenómeno mediúmnico, y, por consecuencia, la propia inmortalidad del alma por parte de los escépticos y de los materialistas, a no ser que el apenas utilizase un pseudónimo. Todavía, considerando esa última opción, la relevancia del trabajo sería substancialmente disminuída, en términos de comprobación de la sobrevivencia del alma a la muerte del cuerpo físico.

Veamos lo que la noble médium expone al respecto de las preguntas 3 y 4:

Yvonne: “3- El medio más prudente para dirigir esta parte es el siguiente, práctica esta establecida en los núcleos espíritas más esclarecidos y criteriosos:

a)Sesiones teóricas para los candidatos al desenvolvimiento. Estudio indispensable de “El Libro de los Médiuns” de Allan Kardec, y de otras obras que auxilien el esfuerzo para la sintonización de las propias vibracionesões con las fuerzas de lo alto. 

b) Si los candidatos fueran portadores de buena moral, buena salud y deseo de servir a Dios y al prójimo, si ya frecuentan sesiones de estudio, aprovechando las instrucciones recibidas, del criterio de la Doctrina y de la responsabilidad asumida, podrán aplicar pases, en el propio centro o fuera de el, acompañados de hermanos más experimentados, al iniciar el menester. Ese es trabajo de la fe y del coraje, desburocratizado, y nada debemos temer, pues estaremos asistidos ocultamente por los mensajeros del Cristo (negritas mías).

Será error, sin embargo, suponer que, para aplicar pases, necesitamos reciber Espíritus y ser médiuns desenvueltos. Ese método es falso, infiltraciones infelices de otras corrientes de ideas en la lúcida Doctrina de los Espíritus, codificada por Allan Kardec (negritas mías). Aplicando pases sensatamente, en el sublime trabajo de la Caridad, con fervor, responsabilidad y amor, el pretendiente será, por cierto, asistido por los mensajeros del bien y, si poseyera otras facultades, desenvolverlas suavemente, naturalmente, seguramente, en fajas espirituales protectoras e iluminadas, sin necesidad de pasar por aquellos terribles períodos obsesivos provocados por las sesiones de desenvolvimiento, forzando la explosión de la facultad que puede no existir. Esos son los casos normales (negritas mías).

c) Además de los trabajos de pases, el candidato podrá asistir a reuniones prácticas dichas “de caridad“(no para desobsesiones), fuera de la mesa, en una “segunda corriente”. Que el presidente no se incomode con él. El día en que él, médium, sintiera cualquier anormalidad, siéntese a la mesa y, con certeza, el caso estará resuelto. Deberá también estudiar la Doctrina Espírita y el Evangelio, diariamente, evitando, sin embargo, el fanatismo por las obras mediúmnicas y meditando sensatamente sobre las clásicas, observando la investigación moderna; orar, suplicar, ofrecer su trabajo a Jesús, aprendiendo con él a ser bueno y humilde de corazón y a renunciar, aunque la preparación para las renuncias necesarias  a la buena marcha de los trabajos sea lenta, progresiva; y hacer caridad, también sin fanatismo, antes equilibrada y útil. Es una renovación moral que se impone para conseguir la buena mediumnidad (negritas mías).

El médium, igualmente, no debe ni puede pensar en los propios deberes apenas al sentarse a la mesa, si no a cada hora que viva, pues es una antena siempre despierta, que recibirá todo, y que podrá perjudicarse y a su trabajo mediúmnico por muchas formas diferentes, si se descuida de las propias responsabilidades.

Para los casos de obsesión o actuaciones fuertes en médiuns no desenvueltos no convendrá desenvolvelos en esa ocasión. En ese estado anormal, el médium se vuelve un enfermo que necesita tratamiento antes de  nada más. Lo más prudente será pasar la entidad para otro médium, conversar con ella a fin de esclarecerla, y tratar cautelosamente del médium, inclusive esclareciéndolo también. 

Adoctrinar a la entidad sirviéndose del médium así atormentado es perjudicarlo aun más, pues él podrá no poseer el criterio necesario a tal emprendimiento, ni aguantar la responsabilidad del compromiso; desenvolver su facultad en esa ocasión es abrirle la posibilidad para nuevas obsesiones. El trabajo de caridad, cualquiera que sea, será recurso salvador (Yvonne A. Pereira). (negritas mías) Es impresionante la claridad y la objetividad del texto de Yvonne Pereira. Interesantemente, su recomendación para que los “candidatos a la mediumnidad” puedan considerar la posibilidad del trabajo de los pases, como preparación mediúmnica, pues, de hecho, tal práctica, puede ayudar en el llamado “apercibimiento fluidico”, sea el (el fluido), oriundo de Espíritus superiores o de Espíritus inferiores. También es interesante la recomendación de Yvonne para que la práctica de los pases, sobre todo para esos iniciantes, sea hecha en grupo, principalmente cuando fuera de la Casa Espírita.

Yvonne también enfatiza que el pase espírita dispensa totalmente la llamada “incorporación mediúmnica”. Además de eso, es destacado que tal preparación de los candidatos a la mediumnidad, antes de la frecuencia al desenvolvimiento mediúmnico propiamente dicho, es más segura espiritualmente para el médium, pues ocurre “...sin necesidad de pasar por aquellos terribles periodos obsesivos provocados por las sesiones de desenvolvimiento, forzando la explosión de la facultad que puede no existir”.

Subsecuentemente, Yvonne recomienda que cuando los candidatos a la mediumnidad y/o reunión mediúmnica, no necesariamente ostensivos, tuvieran condiciones y pasar a frecuentar la reunión mediúmnica, no queden necesariamente alrededor de la mesa. Y ella refuerza que el médium “...Deberá también estudiar la Doctrina Espírita y el Evangelio, diariamente, evitando, sin embargo, el fanatismo por las obras mediúmnicas y meditando sensatamente sobre las clásicas, observando la investigación moderna...”.

Cabría la pregunta: ¿Estamos estudiando la Doctrina y el Evangelio diariamente?

¿Estamos estudiando, más allá de obras mediúmnicas (y vale recordar que Yvonne era médium de acción y producía obras mediúmnicas de gran valor, tales como “Memorias de Un Suicida”), las dichas “obras clásicas”, tales como los libros de Léon Denis, Gabriel Delanne, Ernesto Bozzano, entre otros?

Otra pregunta: ¿estamos “observando la investigación moderna”?

Son reflexiones que deberían ser hechas por todos los dirigentes, adoctrinadores, médiuns y espíritas militantes.

Continuando, veamos la respuesta que nuestra admirable espírita ofrece al ítem 4:

Yvonne: “4- La psicografia es muy subdividida. Hay médiuns psicógrafos de varios tipos [ver “El Libro de los Médiuns”, Cap. XVI, item 193]. No se puede, por tanto, pedir al psicógrafo aquello que él no podrá dar, pues a veces, nuestro pedido podrá no corresponder a su especialidad, y nuevamente vendrá la intromisión del llamado animismo.

Frecuentemente, entre médiuns escribientes, podrá haber el impulso vibratorio del brazo, pero él, el médium, no tiene qué escribir porque no posee facultad literaria. En ese caso, Kardec aconseja a hacer preguntas a su Guía Espiritual, siempre respetuosas y doctrinarias, de forma, sin embargo, a provocar respuestas amplias, y en nombre de Dios Todo Poderoso. Si el médium no posee dones literarios será en vano intentarlo, pues solamente obtendrá producciones mediocres. La literatura auténtica en la psicografia es don especial, que no se podrá provocar. En idénticas condiciones la poseía: no todos los médiuns literarios producirán poesía, pues este don es otra especialidad en la psicografia [ver “El Libro de los Médiuns”, Cap. XVI, ítem 193].

El modo más seguro, por tanto, natural, sin forzar la explosión de la facultad, es lo que ahí queda expuesto, resultado de largas observaciones en torno del caso, de los consejos de los Buenos Espíritus y de las recomendaciones de los grandes maestros de la Doctrina Espírita.

Conviene no olvidar que la mediumnidad es un don de Dios, con el cual no debemos abusar. Debemos, sí, tratarlo con amor y respeto, cultivarlo con método, humildad y habilidad, a base del Evangelio, de el hacer instrumento de la Caridad y de la Fe.

Útil recordar que un médium no será apenas recomendado que produzca bellas páginas de literatura, sino, también, y por encima de todo, que consuele corazones sufridores, enjugue lágrimas de aflicción, socorra a los infelices, ofreciéndoles Amor y Esperanza, pues para eso posee él las credenciales de intermediario entre la Tierra y el Cielo (Yvonne A. Pereira)”. (negritas mías)

Yvonne Pereira comenta sobre los “varios tipos” de médiuns psicógrafos, implicando que cada uno tiene características propias, las cuales no pueden ser negligenciadas por dirigentes y compañeros, cuando creamos expectativas sobre lo que los mismos pueden producir mediumnicamente. Yvonne llega a decir que esa “presión excesiva” de los compañeros consiste en un factor generador del fenómeno anímico. Yvonne también enfatiza que no basta “ser médium” para ser un buen psicógrafo: “Si el médium no posee dones literarios será en vano intentarlo, pues solamente obtendrá producciones mediocres”. Si aceptarmos ese interesante y razonable comentario, tenemos que admitir que Chico Xavier, Yvonne Pereira y Divaldo Franco pueden no haber tenido oportunidad de disfrutar de muchos años de escolaridad en esta última encarnación, pero no fueron “individuos propiamente ignorantes” (ni en la juventud), como ya vimos a algunos individuos pregonar.

Yvonne comenta que su discusión sobre el respectivo asunto era el resultado de largas observaciones en torno del caso, de los consejos de los Buenos Espíritus y de las recomendacion de los grandes maestros de la Doctrina Espírita”.

Yvonne también refuerza que la “mediumnidad de psicografia poeta” es una especialidad muy peculiar y difícil de ser obtenida. Dice al médium: “En idénticas condiciones la poesía: no todos los médiuns literarios producirán poesía, pues este don es otra especialidad en la psicografia”.

Yvonne comenta que su discusión sobre el respectivo asunto era el resultado de largas observaciones en torno del caso, de los consejos de los Buenos Espíritus y de las recomendaciones de los grandes maestros de la Doctrina Espírita”.

Para concluir, nuestra admirable compañera afirma: “Conviene no olvidar que la mediumnidad es un don de Dios, con el cual no debemos abusar”. Y aun añade: “Debemos, sí, tratarlo con amor y respeto, cultivarlo con método, humildad y habilidad, en la base del Evangelio, de el hacer instrumento de la Caridad y de la Fe”.

Queda evidente que Yvonne se preocupa con los objetivos y la productividad del trabajo mediúmnico. No siempre identificamos la calidad de los productos de ese trabajo en un primer momento, pero, después de determinado tiempo, podremos percibir el nível de contribución y/o limitaciones del esfuerzo mediúmnico. De cualquier manera, procurando tomar varias medidas preparatorias, previendo los problemas y obrando sin prisa, tenderemos a construir un trabajo mediúmnico con una calidad más sólida y una más significativa contribución al esfuerzo espírita.

Concluyendo nuestro estudio basado en el último capítulo de “Cánticos del Corazón – volume II” (Capítulo IX – “Consideraciones sobre la Mediumnidad”) de Yvonne do Amaral Pereira, transcribimos el comentario del admirable escritor espírita Hermínio C. Miranda. Dice Hermínio al respecto de esa publicación:

“Escritos de Yvonne Pereira serán siempre bienvenidos. Por eso, saludamos esta antología que, inspiradamente, los compañeros de “Léon Denis” fueron a buscar en las olvidadas páginas de “Obreros del Bien”. Es una alegría esta visita de la querida y dedicada trabajadora, con la cual podremos convivir un poco más, a través de sus textos repletos de enseñanzas cogidos en décadas de estudio y práctica de la bendecida Doctrina de los Espíritus. Ella tiene que decir y lo dice con autoridad, competencia y sobriedad.”

 

Referências bibliográficas:

Pereira, Y. A. Cânticos do Coração – Volume II (Realidades Espíritas). Primeira Edição. Edições CELD. Rio de Janeiro-RJ, 1994.

Kardec, A. O Livro dos Médiuns [tradução de Evandro N. Bezerra]. Segunda edição. Federação Espírita Brasileira (FEB). Brasília-DF. 2021.

Kardec, A. O Livro dos Espíritos [tradução de Evandro N. Bezerra]. Quarta edição. Federação Espírita Brasileira (FEB). Brasília-DF. 2021.

Pereira, Y. A. Devassando o Invisível. Primeira edição especial. Federação Espírita Brasileira (FEB). Brasília-DF. 2004.


 

Traducción:
Isabel Porras
isabelporras1@gmail.com

 
 

     
     

O Consolador
 Revista Semanal de Divulgação Espírita