Espiritismo para
los niños

por Marcela Prada

 

Tema: La puerta estrecha


La puerta estrecha


La profesora Marli había terminado su clase en la escuela y se iba apurada. Cargaba muchos materiales, y no se dio cuenta cuando dejó caer una hoja de papel.

Julito, su alumno, venía un poco atrás. Cogió la hoja del piso y justo iba a llamar a la profesora, cuando se dio cuenta que era el examen de matemáticas que su grupo tendría en esa semana.

En pocos segundos, muchos pensamientos pasaron por la cabeza del niño. “El examen se cayó solito. Yo simplemente lo hallé en el piso. Puedo no contar a nadie, estudiar las preguntas y sacar una buena nota.” Pero pronto Julito pensó diferente. “Debería entregar la hoja a la profesora. No es correcto que yo sepa las respuestas antes del examen”.

Mientras Julito pensaba en qué hacer, la profesora se alejó, salió de la escuela y se fue.

- No me dio tiempo de devolverlo, no fue mi culpa – reflexionó, intentando justificar su actitud.

El niño guardó el examen en su mochila y se fue a casa, sin contar nada a nadie.

Las horas pasaron, y Julito solo pensaba qué hacer. Tenía ganas de sacar provecho de la situación y conseguir una buena nota. Pero sabía que estaría mal actuar así.

Al comenzar la noche, la familia de Julito se reunió en la sala para el evangelio en el hogar, como acostumbraban a hacer. Después de la oración inicial, la mamá de Julio abrió El Evangelio según el Espiritismo y leyó un fragmento. El tema escogido era llamado “La Puerta Estrecha”, y comenzaba así: Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta de la perdición.

Después de la lectura, la mamá explicó la enseñanza de Jesús contenida en esas palabras:

- Por la puerta ancha, las personas pasan fácilmente. Y por eso pasan tantas personas. Pero Jesús nos recomienda que escojamos la puerta estrecha, es decir, aquella que nos exige esfuerzo. Es con esfuerzo que ejercitamos las virtudes, que hacemos lo que es correcto, a los ojos de Dios. Hacer lo que es equivocado puede ser lo más fácil o placentero, pero Jesús nos enseña que la puerta ancha es la puerta de la perdición.

Escuchando la explicación, Julito se acordó del examen y entendió que, si se quedaba con ella, sería como pasar por la puerta ancha. Él no quería contarle a la profesora, pero eso era lo correcto por hacer.

Después del evangelio, Julito le contó a su mamá lo que había pasado y le mostró la hoja del examen. Ella animó a su hijo a llamar a la profesora, que le agradeció y elogió su honestidad.

La profesora Marli le explicó que todavía no había hecho copias de esa hoja, y, como no lo había encontrado, ya había comenzado a preparar otro examen.

Julito quedó aliviado por haber hablado con ella. Y también se sintió feliz en el día del examen, pues estudió bastante y consiguió sacar una buena nota.


 

Traducción:
Carmen Morante
carmen.morante9512@gmail.com


 


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