Especial

por Rogério Miguez

¿Cuál es la finalidad de una Casa Espírita?

Las células constituyentes de las muchas sociedades son las familias, siendo patente el desajuste de estas sociedades cuando las familias se presentan desequilibradas; por otro lado, si las familias están mejor ajustadas, los seres colectivos constituídos por esas mismas sociedades también se hacen más armónicos como un conjunto.

De modo semejante, las células formadoras del movimiento espírita presencia física em el seno de las comunidades diseminando las prácticas y enseñanzas de la Doctrina de los Inmortales, son las Casas Espíritas, que albergan a las "familias espíritas".

Estas asociaciones, aunque sabemos que son los espíritas en diferentes niveles evolutivos, porque cada cual vivió sus particulares experiencias a lo largo del tiempo de una sola manera, debe tener un modo de acción, si no idéntico, al menos similar; después de todo, los postulados espíritas son únicos, basados en en las obras fundamentales y otras publicadas por Allan Kardec, siendo así, no se justifica inventar y crear conceptos prácticos absolutamente nuevos, pues la Doctrina todavía se está estableciendo en el mundo; entonces, ¿cómo podría  ya necesitar ajustes y modificaciones sustanciales en sus bases? No tiene sentido.

Sin embargo, se observan conductas extrañas dentro del movimiento, derivadas de deseos personales de sus practicantes, a veces influenciadas por la espiritualidad inferior, no considerando estar el Espiritismo, como sabemos, aún consolidándose, a través de muchas luchas y desafíos. Obrando así, crean novedades prácticas que pueden distorsionar los verdaderos objetivos del Espiritismo.

Teniendo en cuenta esta realidad, buscando alinear algunos conceptos sobre el tema, tomados apenas de una de las muchas literaturas fiables – Trillas de la Liberación – listamos, en el orden en el fueron surgiendo en esa obra advertencias señaladas por Espíritus de considerable evolución sobre las finalidades de una Casa Espírita, unidad básica del movimiento:

I - "Se comprende el concepto que afirma: Cuando predomina el interés por el dinero escasean las austeridades morales, particularmente donde debe primar la gratuidad de los servicios, siempre que se deriven de la acción mediúmnica. La Sociedad Espírita es lugar de iluminación de la conciencia,  de ennoblecimiento moral y acción caritativa, sin cuyas experiencias se caracterizan, se mundaniza y se convierte en un club donde predomina la insensatez, el engaño, la explotación." 1

Esta guía llama especialmente la atención para la delicada cuestión del dinero. Principalmente en relación con la gratuidad de las tareas realizadas en una Casa Espírita. Jamás puede haber cualquier aceptación de bienes materiales, sean cuales sean a cambio de los servicios prestados. Esta advertencia fue hecha, porque la obra de Manoel Philomeno de Miranda, autor de esta obra, se desarrolló en un Centro donde el principal médium recibió regalos por las obras curativas realizadas.

Podemos aprovechar esta lección y dilatar un poco más el concepto, recordando no ser de buen tono hacer publicidad abierta buscando dinero en una Casa Espírita, por la razón que sea. Debido a esto, André Luiz aseveró2: "En las reuniones doctrinarias, jamás den donativos a través de colectas, pedidos o ventas de tombolas, en vista de los inconvenientes que presentan, ya que tales expedientes pueden ser tomados a cuenta de pago por beneficios. La pureza de la práctica de la Doctrina Espírita debe ser preservada a toda costa."

Si la Casa necesita de dinero en situaciones especiales, más allá de los gastos comunes, como sugerencia, convoquen a los antiguos trabajadores y líderes y hacer un grupo de trabajo donde cada uno de los cuales podría donar una de las partes de las necesidades, proporcionalmente a la situación financiera de cada uno, sin embargo, así entendemos, nunca ponemos carteles y avisos dando noticia de las necesidades financieras de la Casa; esto puede crear un entendimiento equivocado en los frecuentadores, que pueden verse obligados a donar a cambio de los posibles beneficios obtenidos en la Institución.

También aprovechando la recomendación de Manoel Philomeno cuando comenta  el peligro de transformarse la Casa en un club, es siempre bueno recordar: en clubes se realizan bingos, rifas y fiestas de baile, nunca en Centros Espíritas.

II - "Ciertamente, la función de la mediumnidad no es promover  curas, como arbitrariamente asumen y pretenden algunos desconocedores de la misión del Espiritismo en la Tierra. Fuesen ellos vínculados a la Doctrina y sería incomprensible comportamiento. Sin embargo, en una Sociedad Espírita, la tarea de primacía es la de la iluminación de la conciencia ante la realidad de la vida, sus fines, su mejor manera de actuar, preparando a los individuos para la liberación del yugo de la ignorancia, gran generadora de males incontables. A pesar de eso, el amor de Dios permite, que nosotros también, los desencarnados, procuremos auxiliar a las criaturas humanas, cuando están enfermas, sin nosotros entregarnos a la injustificable competición con los médicos terrenos, haciendo creer que todo podemos...”3

En este párrafo, se comenta la cuestión de las curas en los Centros Espíritas, pues la Casa visitada en esta obra actuaba con un médium curador desorientado, junto con su "guía", debido a su vanidad e invigilancia. El Centro Espírita puede ser visto, entre otras formas, como un hospital, no hay la menor duda, sino de almas, y no de cuerpos físicos. Cabe señalar hoy una tendencia en ciertas Instituciones priviligiando las supuestas curas en un intento frívolo de aumentar el número de clientes habituales. Se anuncia una conferencia sobre la posibilidad de curas y la Casa se llena de pacientes que buscan la restauración de la salud debilitada a través, tal vez, posibles milagros. Es un hecho, la humanidad está enferma, más del Espíritu, y no lo contrario. Por lo tanto, la prioridad de una Casa sería la de educar a los enfermos -todos nosotros- para aprender a no enfermar más, librándose estos así de sus muchas maldades, que nada más representan que las respuestas inmediatas a los desatinos perpetrados por los Espíritus en función de conductas alejadas de los principios divinos en la existencia actual, así como en los anteriores.

Además, valiéndose de esta sabia directriz, se espera que Instituciones Espíritas no se transforme, brevemente, en consultorios psicológicos mediúmnicos, en un intento vano de rivalizar con los profesionales de la zona en cuestión. No hay nada contra el estudio de la Serie Psicológica de Joanna de Ângelis, muy por el  contrario; esta puede y debe ser analizada en profundidad, pues son obras que nos enseñan mucho sobre psicología, sin embargo, a la luz del Espiritismo.

III - "Por el bien de todos nosotros, sugerimos que aun este mes volvamos a los trabajadores de origen que motivaron la creación de nuestra Institución. Consideramos que la caridad de las curas del cuerpo es de gran relevancia, pero nuestro compromiso es con la salud espiritual de las criaturas. Y nuestro es el programa de iluminación de conciencias, para que no nos divorciemos de la primera actividad, que es la transformación moral de los hombres para mejor, permaneciendo en los socorros a los efectos de la inadvertencia, del desorden y la falta de respeto por las leyes soberanas de la vida."4

Una vez más la sabiduría de la espiritualidad esclarecida se hace presente cuando sugiere a la Casa en cuestión el regreso a los orígenes, cuando no había preocupación con curas de cuerpos materiales, destacando ser el compromiso de la Doctrina con la renovación de las criaturas, o sea, de los Espíritus, pues estos, renovados, aprendiendo verdaderamente a practicar el orar y vigilar por el estudio continuado de las lecciones espíritas, podrán conducirse equilibrados en las respectivas existencias, sin dejarse desanimar o abatirse por posibles dolencias-pruebas o enfermedad- expiaciones. La prioridad de una Institución Espíritas es educar, y la mejor ruta hoy para iluminar la mente del Espíritu inmortal a través de las leyes inmutables de Dios se encuentra en las obras de Allan Kardec.

IV - "Por esta razón, la Casa Espírita avanza para la condición de Escuela, aportando contribuciones para el estudio y el análisis de las criaturas, liberándolas de los creencias absurdas y supersticiones, en el momento en que les ofrece los recursos para la acción con libertad sin miedos, con responsabilidad sin retentivas, el mismo resultado de sus opciones y actitudes. Una sociedad que se conduzca fiel a esos conceptos y determinaciones se vuelve justa, ecuanime y los miembros que la constituyan serán, sin duda, felices".5

Se percibe una vez más la preocupación de los Espíritus lúcidos en ratificar la finalidad principal de una Casa Espírita: educar el ser inmortal.

Y más, si observamos que la obra de que fueron recogidas estas pocas citas  fecha de 1996, cuando, según la comprensión de la espiritualidad superior, a la Casa Espírita estaría avanzando para la condición de una Escuela, no se entiende cómo, pasados más de veinte años, parte del movimiento espírita, representado por algunas instituciones, ¡aun así insiste en transformar los Centros en consultorios médicos!

A los queridos amigos de la creencia, hoy formando la gran familia espírita, creemos ser este uno de los más relevantes desafíos para alcanzar: mantener las unidades básicas del movimiento, o sea, las muchas Instituciones divulgadoras de la Doctrina, pequeñas células que constituyen el tejido espírita en las diversas comunidades, alineadas hoy y siempre sólo con los postulados y prácticas presentadas en la literatura verdaderamente espírita.

Por la tarea inalienable de la educación, en su sentido más amplio, seguramente podemos llevar adelante el mensaje extraordinario legado por el trabajo incansable del maestro lionés Allan Kardec.

 

Referências:

1 FRANCO, Divaldo P. Trilhas da Libertação. Pelo Espírito Manoel Philomeno de Miranda. 9. ed. 1. reimp. Rio de Janeiro: FEB, 1996. cap. 5 – O médium Davi e o Dr. Hermannn Grass. p. 50.

2 VIEIRA, Waldo. Conduta Espírita. Pelo Espírito André Luiz. 13. ed. Rio de Janeiro: FEB, 1987. cap. 11 – No Templo.

3 ______. ______. cap. 6 – O desafio. p. 55.

4 ______. ______. cap. 8 – Serviços de desobsessão. p. 68.

5 ______. ______. cap. 8 – Serviços de desobsessão. p. 73.

 
            
Traducción:
Isabel Porras
isabelporras1@gmail.com

 
 

     
     

O Consolador
 Revista Semanal de Divulgação Espírita