Especial

por Paulo Neto

En el Espiritismo, ¿se puede cuestionar textos bíblicos? - Parte 2 e final

Tomemos, nuevamente de La Génesis, en el cap. I, ítem 29:  

Pero ¿quién se atreve a consentir e interpretar las Sagradas Escrituras? ¿Quién tiene ese derecho? ¿Quién posee las necesarias luces, sino los teólogos?

¿Quién osa? En primer lugar, la Ciencia, que no pide permiso a nadie para conocer las leyes de la naturaleza, y pasa por encima de los errores y preconceptos.

¿Quién tiene ese derecho? En este siglo de emancipación intelectual y de libertad de conciencia, el derecho de examen pertenece a todo el mundo, y las Escrituras ya no son el arca santa en la que nadie se atrevía a tocar el dedo sin correr el riesgo de ser fulminado.

En cuanto a las luces especiales necesarias, sin contestar a las de los teólogos, y por más esclarecidos que fueran los de la Edad Media y, en particular, los Padres de la Iglesia, no fueron suficientes para dejar de condenar como herejía el movimiento de la Tierra y la creencia en las antípodas. (1) ¿Y sin ir tan lejos, los teólogos de nuestros días no lanzaron un anatema sobre la teoría de los períodos de formación de la Tierra?

Los hombres sólo pudieron explicar las Escrituras con la ayuda de lo que sabían: nociones falsas o incompletas que tenían sobre las leyes de la naturaleza, más tarde reveladas por la Ciencia. Por esa razón, los mismos teólogos, con mucha buena fe, se engañaron sobre el sentido de ciertas palabras y hechos del evangelio. Al querer, a toda costa, encontrar en él la confirmación de un pensamiento preconcebido, giraban en círculos, sin abandonar el propio punto de vista, retornando siempre al mismo círculo, sin abandonar sus ideas, de tal modo que sólo veían lo que querían ver. Por más sabios teólogos que fueran, no podían comprender las causas dependientes de leyes que ignoraban.

Pero ¿quién juzgará las diferentes interpretaciones, muchas veces contradictorias, dadas fuera de la Teologia? El futuro, la lógica y el sentido común. Los hombres, cada vez más esclarecidos a medida que nuevos los hechos y nuevas leyes van siendo reveladas, sabrán separar los sistemas utópicos de la realidad. La ciencia hace conocer algunas leyes; el Espiritismo permite conocer otras; todas son indispensables para la comprensión de los textos sagrados de todas las religiones, desde Confucio y Buda hasta el Cristianismo. En relación a la Teología, ella no podrá, con seriedad, alegar contradicciones de la Ciencia, pues no siempre está de acuerdo consigo misma. (2)

Este discurso de Kardec es clarísimo en cuanto a la necesidad en el avance de los estudios de los textos bíblicos tomando como base las nuevas leyes que la Ciencia y el Espiritismo hacen conocer. ¿Hasta cuándo las interpretaciones de los teólogos del pasado prevalecerán? Este es nuestro reto:  

[...] Todas las Escrituras encierran grandes verdades bajo el velo de la alegoría y, por haberse apegado a la letra, es que los comentaristas se transviaron. Les faltó la clave para ellos comprender el verdadero sentido. Esa clave está en los descubrimientos de la Ciencia y en las leyes del mundo invisible, que el Espiritismo viene a revelar. De aquí en adelante, con la ayuda de estos nuevos conocimientos, lo que era oscuro se tornaría claro e inteligible. (3)

Sigamos adelante, vamos a restablecer las enseñanzas de Jesús en su verdadero sentido, pero para ello es necesario abandonar al Jesús mítico, creado por los teólogos de antaño y mantenido por los actuales, para seguir al Jesús histórico, que es el verdadero.

Algunos puntos teológicos refutados por Kardec

Por el hecho del Codificador, en El Evangelio según el Espiritismo, haber tratado solamente de la enseñanza moral de Jesús, algunos cohermanos piensan que él nada se cuestionó en cuanto a las interpretaciones teológicas entonces vigentes en su época, muchas de ellas todavía hoy siguen siendo enseñadas en las iglesias dichas cristianas.

A modo de información: El ESE contiene 28 capítulos de los cuales 20, es decir, el 71%, tiene algún fragmento del Sermón de la Montaña (SM); si analizamos por la cantidad de versículos, el SM tiene 111 (Mateo 5, 6 y 7), de ellos 95 son mencionados en el ESE, o sea, 86%.

En algunos puntos en El Libro de los Espíritus, entre las obras que le desarrolla las partes, encontramos dos en que comentarios de Kardec se destacan por sus cuestionamientos a la teología vigente: El Cielo y el Infierno (08/1865) y La Génesis (01/1868). Posteriormente, fue publicado el libro Obras Póstumas (01/1890), conteniendo varios manuscritos de su acervo particular, en el que encontramos varios textos inéditos en que también se ve sus críticas a las interpretaciones teológicas.

En el cap. V - Consideraciones sobre la pluralidad de las existencias, de El Libro de los Espíritus, Kardec deja bien claro que Juan el Bautista fue el profeta Elías reencarnado, lo que significa decir que combatió la teología dominante que no acepta el principio de la reencarnación. En El Evangelio Según el Espiritismo, cap. IV - Nadie podrá ver el Reino de Dios y si no naciera de nuevo, refuerza esto, es decir, que Elías reencarnó, volviendo en la personalidad de Juan el Bautista El principio doctrinario de la reencarnación, es cierto, hiere los dogmas de todas las iglesias cristianas, ya que todas ellas predican la vida única.

En El cielo y el infierno, tenemos a Kardec discurriendo, de manera contraria a la interpretación corriente sobre: el cielo, el infierno, doctrina de las penas eternas, ángeles, demonios y en cuanto a la prohibición de evocar a los muertos.

En La Génesis, vamos a encontrar al Codificador, cuestionando los siguientes puntos: la génesis mosaica, los milagros de Jesús, la tentación de Jesús, la aparición de Jesús después de la muerte y la desaparición del cuerpo de Jesús.

De los milagros, hay uno que juzgamos muy interesante, pues viene al encuentro de lo que hablamos hace algún tiempo. Se trata de la supuesta transformación del agua en vino realizada por Jesús en las Bodas de Canaán. Tomaremos estos párrafos de los comentarios de Kardec:  

47. Este milagro, mencionado en un solo Evangelio, el de Juan, es indicado como el primero que Jesús hizo y, por ese motivo, debería ser uno de los más destacados. Es necesario que haya producido bien poca sensación para que ningún otro evangelista hable de él. Un hecho tan extraordinario habría impresionado al más alto punto a los invitados y, principalmente, al jefe de la casa, que parece ni siquiera haberse notado.

Considerado en sí ese hecho tiene poca importancia en comparación con aquellos que testimonian verdaderamente las cualidades espirituales de Jesús. Suponiendo que las cosas hayan pasado como se les informa, es notable que sea el único fenómeno de ese género que haya producido. Jesús era de una naturaleza bastante elevada para ocuparse de efectos puramente materiales, propios sólo para suscitar la curiosidad de la multitud que lo habría comparado a un mago. Él sabía que las cosas útiles conquistarían más simpatías y le traerían más adeptos que las que pudieran pasar como resultado de una gran habilidad o destreza, pero nunca tocarían el corazón.

Si bien, en rigor, el hecho puede ser explicado, hasta cierto punto, por una acción fluídica, que el magnetismo ofrece ejemplos, habrían intercambiado las propiedades del agua, dándole el gusto del vino. Pero esta hipótesis es poco probable, ya que, en ese caso, el agua, teniendo sólo el gusto del vino, habría conservado su color, lo que no dejaría de notarse. Es más racional ver ahí una de esas las parábolas tan frecuentes en las enseñanzas de Jesús, como la del joven pródigo, la del festín de las bodas, y tantas otras. Él habría hecho, durante la comida, alguna alusión al vino y al agua, de donde tomó una instrucción. Lo que justifica esta opinión son las palabras que el mayordomo le dirigió: "Todo hombre sirve al principio el buen vino y después que hayan bebido lo suficiente se sirve entonces el inferior. Pero para vosotros, habéis reservado el buen vino hasta esa hora. "(4)

De la palabra del mayordomo al novio - "Todo hombre sirve al principio el buen vino y después que hayan bebido lo suficiente se sirve el inferior. Pero para vosotros, habéis reservado el buen vino hasta esa hora. "- es que se encuentra el significado de esta parábola: Jesús, o sus enseñanzas, tanto hace, es el buen vino, el de mejor calidad.

En Obras Póstumas, en el cap. Estudio sobre la naturaleza del Cristo, el Codificador presenta sus argumentos que golpean de frente contra el dogma de la divinidad de Jesús, y, por tanto, en el de la Trinidad. Esclarece que nada tenemos en los Evangelios que pueda apoyar la divinidad de Jesús, al contrario, varias de sus declaraciones demuestran que él fue un enviado (mensajero).

El dogma de la divinidad de Jesús se basó en la igualdad absoluta entre su persona y Dios, pues él mismo es Dios. Este es un artículo de fe. Ahora bien, estas palabras, que Jesús tantas veces repitió: Aquel que me envió, no sólo comprueban una dualidad de personas, sino también, como ya lo hemos dicho, excluyen la igualdad absoluta entre ellas, porque el que es enviado necesariamente está subordinado al que envía. Con el obedecer, aquel practica un acto de sumisión. [...]. (5)

La creencia en la divinidad de Jesús y en la Trinidad son principios doctrinarios de todas las iglesias cristianas, así, Kardec, al refutar tales ideas, derriba estas dos creencias, hecho que nunca lo dejó obligado y ni que haya hecho algo en que el sentimiento de respeto y de amor al prójimo no fuera la base de su acción.

Pero veamos algo interesante que Kardec había colocado un poco antes: 

Nada habiendo él escrito, sus únicos historiadores fueron los apóstoles que, tampoco escribieron nada cuando el Cristo aún vivía. Ningún historiador profano, suyo contemporáneo, habiendo hablado a su respecto ningún documento más existe, además de los Evangelios, sobre su vida y su doctrina. Aquí sólo es que se ha de buscar la clave del problema. Todos los escritos posteriores, sin exclusión de los de San Pablo, son sólo, y no pueden dejar de ser, simples comentarios o apreciaciones, reflejos de opiniones personales, muchas veces contradictorias, que, en ningún caso, podrían tener la autoridad de la narrativa de los que recibieron directamente del Maestro las instrucciones. (6)

Observe bien, querido lector, Kardec está diciendo que los escritos de Pablo contienen apenas “simples comentarios o apreciaciones, reflejos de opiniones personales”, lo que contrasta com la visión que muchos espíritas tienen del Apóstol de los gentiles.

Veamos lo que el exegeta Bart D. Ehman, en Pedro, Pablo y María Magdalena, dice sobre los escritos de Pablo: 

[...] hace mucho tiempo los estudiosos piensan que algunas epístolas del Nuevo Testamento atribuidas a Pablo fueron en verdad escritas bajo pseudónimo, redactadas por otras personas en su nombre. Eso es porque ellas, en su mayoría, representan puntos de vista contrarios a los de las epístolas indiscutiblemente paulinas. En realidad, seis epístolas se pusieron en duda, casi la mitad de todo el corpus de textos paulinos: 2 Tesalonicenses, Efesios, Colosenses, 1 y 2 Timoteo y Tito. [...]. (7)

Por lo tanto, los que tienen todos los textos paulinos como inspirados o representando alguna revelación divina, pueden estar esparciendo cosas no más acorde con la realidad, surgida, obviamente, después de que la crítica textual se inclinó sobre ellos.

Un poco más al frente Ehrman nos esclarece:  

La Biblia fue escrita en una época y en un lugar específico, arrancarla de su contexto y fingir que de alguna manera sus palabras van automáticamente aplicarse a nuestra propia época y al lugar donde vivimos, sin ningún cambio, es pura locura (para no ser muy contundente). (8)

Así, debe quedar claro la necesidad de contextualizar los relatos bíblicos, y para eso, muchas veces, es precioso separar la cizaña del trigo, so pena de no entrar en el verdadero sentido de lo que el autor quiere decir o narrar.

Conclusión

En varias ocasiones hemos oído justificación de este tipo: "Hay cuestionamientos en relación a la Biblia, que no deben ser hablados en reuniones públicas, serían apropiados a público restringido formado para estudios específicos. Los temas de las conferencias en las reuniones públicas deben ser sólo las morales, que alivian y / o provoquen elevación de pensamientos por parte de los oyentes.

En principio se puede concordar con ese tipo de idea, pero viendo las cosas con más agudeza, creemos que, dentro de la Casa Espírita, no se debe tener ninguna preocupación a no ser la de decir la verdad, nos corresponde sólo la caridad de hacer lo posible para dosificarla, pues "La verdad es como la luz: es preciso acostumbrarse a ella poco a poco, sino ofusca." (9)

Entendemos que si nada podemos decir, entonces, tendremos, por ejemplo, que renunciar a afirmar que Jesús es nuestro modelo y guía, silenciar en cuanto a la reencarnación, entre varios otros puntos doctrinarios.

Además, considerando que las personas dedicadas al esclarecimiento del prójimo, creemos que no es todo improbable que muchas de ellas puedan, en algunas situaciones, estar siendo asistidas por buenos Espíritus que se interesan por el progreso de la Humanidad, teniendo en cuenta que "Las nuevas ideas sólo fructifican cuando la tierra está preparada para recibirlas." (10)


[1] Nota da Transcrição: Quando a Terra era considerada fixa no centro do Universo, considerava-se absurda e herética a ideia de habitantes vivendo do lado oposto dela, pois estariam de ponta-cabeça e cairiam do planeta. (N. do E.)
[2] KARDEC, A. A Gênese, p. 54-55.
[3] KARDEC, Obras Póstumas, p. 354.
[4] KARDEC, A Gênese, p. 337.
[5] KARDEC, Obras Póstumas, p. 142.
[6] KARDEC, Obras Póstumas, p. 136.
[7] EHRMAN, Pedro, Paulo e Maria Madalena, p.232-233.
[8] EHRMAN, Pedro, Paulo e Maria Madalena, p. 292-293
[9] KARDEC, O Livro dos Espíritos, p. 287.
[10] KARDEC, O Céu e o Inferno, p. 9.

 

Referências bibliográficas:

EHRMAN, B. D. Pedro, Paulo e Maria Madalena. Rio de Janeiro: Record, 2008.

KARDEC, A. O Céu e o Inferno. Brasília: FEB, 2013.

KARDEC, A. O Evangelho Segundo o Espiritismo. Brasília: FEB, 2013.

KARDEC, A. O Livro dos Espíritos. Brasília: FEB, 2013.

KARDEC, A. Obras Póstumas. Rio de Janeiro: FEB, 2006.

KARDEC, A. Viagem Espírita em 1862. Matão, SP: O Clarim, 2000.

PAROSCHI, W. Crítica Textual do Novo Testamento. São Paulo: Vida Nova, 1993.

PIRES, J. H. Concepção Existencial de Deus. São Paulo: Paideia, 2003.

            
Traducción:
Isabel Porras
isabelporras1@gmail.com

 
 

     
     

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